RECESIÓN ECONÓMICA

Banco Mundial: la región "entre la espada y la pared"

La política monetaria enfrenta “encrucijada” en América Latina.

Carlos Végh, economista jefe del Banco Mundial. Foto. Fernando Ponzetto
Carlos Végh. Foto. Fernando Ponzetto

Para el Banco Mundial (BM), Latinoamérica dejará este año atrás la recesión económica y el Producto Interno Bruto (PIB) de la región crecerá 1,2% y un 2,3% en 2018, según el informe "Entre la espada y la pared: La encrucijada de la política monetaria en América Latina y el Caribe" presentado ayer en Washington.

Respecto a Uruguay, el BM estimó que se expandirá 3% este año y 2,8% el próximo.

El economista jefe del Banco Mundial, Carlos Végh, explicó que "sin un rol determinante por parte de los motores externos de crecimiento, tales como los altos precios de las materias primas, la región tendrá que depender de sus propias fuentes de crecimiento".

Végh también advirtió de que "serán claves las reformas en los mercados de trabajo y en la educación y los aumentos en inversión en infraestructura, así como abordar la situación fiscal". Si bien es cierto que los países de la región todavía "necesitan hacer ajustes fiscales para adaptarse a la nueva realidad tras la bonanza de las materias primas, muchos países tienen razón en hacerlo gradualmente y así evitar una nueva recesión", añadió.

El BM señala que el dilema al que se enfrentan los países de la región es entre política procíclicas —como la suba de las tasas de interés para proteger sus monedas pero que agravará la desaceleración económica— y contracíclicas, como la reducción de los tipos de interés.

En este último caso, el ries-go es que la depreciación de la moneda local puede provocar la huida de capitales de esa economía.

En los países industrializados, los gobiernos utilizan políticas monetarias contracíclicas en épocas de desaceleración porque sus economías son mayores y los tipos de interés no juegan el mismo papel crítico.

Y por eso, en las economías emergentes, se han seguido tradicionalmente políticas procíclicas que han agravado la desaceleración. La solución, dijo Végh, es seguir la receta chilena: "independencia del banco central, bajos niveles de dolarización y un marco de política monetaria creíble". En base a EFE

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