OPORTUNIDADES DE EXPANSIÓN

Crédito a familias se modera pero tiene mayor morosidad

Radiografía del sector: stock de préstamos alcanza a US$ 7.100 millones.

Billetes. Foto: archivo El País
Foto: archivo El País

El consumo ha sido "el" motor de la economía este año ayudado por un aumento del poder de compra y un dólar estable (ver aparte), sin embargo eso no se ha traducido en dinamismo del mercado de créditos (bancos y financieras) a familias. A su vez, la morosidad sigue subiendo y los resultados de las financieras (sobre activos) son mejores que los de los bancos.

Esa situación fue la que describió la gerente senior del Departamento de Asesoramiento Financiero de Deloitte, Tamara Schandy en el 10° Congreso Nacional de Crédito, Consumo, Riesgo y Recupero organizado por la firma CMS.

El crédito a las familias aumentó 7% en el año cerrado a septiembre (que es cuando cierran ejercicio las financieras), por lo que si se toma el crecimiento real (descontada la inflación) es "mucho más moderado al que estamos acostumbrados", señaló Schandy. El stock de préstamos a familias alcanzaba a US$ 7.100 millones a fin de septiembre.

Al observar cada componente de los préstamos a familias y ver dónde se origina, se ve que el crédito hipotecario se ha desacelerado. A septiembre el stock de préstamos alcanzaba a US$ 2.600 millones, con un incremento de 10% en el año cerrado a fin de septiembre en los bancos privados y de 5% en el Banco Hipotecario.

De todas maneras, "el tercer trimestre mostró un repunte en cantidad de créditos concedidos y volumen", dijo Schandy. Fueron 877 operaciones (21% más que en el tercer trimestre del año pasado) por US$ 73 millones (20% real —descontada la inflación— respecto al tercer trimestre de 2016).

Por otro lado, el crédito al consumo que dan bancos y financieras siguió moderándose en el año cerrado a septiembre. En los últimos tres ejercicios (a septiembre de 2015, 2016 y 2017) crece por debajo de 5% en términos reales.

En total, había US$ 4.470 millones de stock de préstamos al consumo a fin de septiembre. De ese total, el 46% (US$ 2.050 millones) corresponden al Banco República (BROU), el 20% a bancos privados (US$ 900 millones), el 30% (US$ 1.350 millones) a empresas financieras no bancarias y el 4% (US$ 170 millones) es "cartera transferida". Estos últimos son créditos que se originan en las financieras y luego estas los venden a los bancos.

"El freno en la tasa de crecimiento (del crédito al consumo) está muy incidido por el BROU que prácticamente tiene el mismo stock de créditos que en septiembre del año pasado", explicó Schandy.

Los bancos privados "se han reactivado" (14% de aumento sin descontar la inflación) y las empresas financieras no bancarias "siguen creciendo a un ritmo relativamente bueno" (10% de incremento en pesos corrientes), agregó.

Al analizar cómo le fue a cada jugador del mercado, dentro de las financieras "los desempeños fueron dispares, destacándose entre las empresas más grandes los aumentos de cartera en Crédito de la Casa (+20%) y OCA (+15%). Mientras ANDA y Creditel crecen más cerca del 5%.

Del lado de los bancos privados, "la información disponible llega a junio (e incluye también crédito hipotecario) muestra matices entre las instituciones", apuntó Schandy.

Scotiabank con un incremento en torno a 15% fue el que más creció en créditos a familias en el año cerrado a junio. Santander y HSBC son los otros dos que aumentaron su cartera de préstamos más de 10%, mientras que BBVA lo hizo algo por debajo y el Itaú en torno al 5% (siempre en pesos corrientes sin considerar la inflación).

Morosidad sube.

Ya sea en los bancos públicos, privados o financieras, la morosidad viene en aumento para los créditos a familias y dentro de estos los préstamos para consumo. La morosidad es el porcentaje de la cartera de créditos que se encuentra vencida (atrasos de 90 días o más).

En los bancos públicos, la morosidad en créditos a familias y al consumo estaba por debajo de 3% a fin de 2015 y actualmente está en 3,2% y en 4,6% respectivamente (en hipotecarios la morosidad suele ser menor).

En la banca privada, la suba es más leve. En crédito a familias está en 3,5% (y ese era prácticamente el nivel que tenía a fin de 2015), mientras que en consumo más autos está en 5,5% (estaba en 5% a fin de 2015).

Por su parte, en las financieras que suelen tener una morosidad mayor, los créditos vencidos eran el 15% del total a fin de septiembre de 2015 y dos años después eran 18,9%.

El hecho de que los créditos impagos sigan en aumento, es "propio de un contexto económico con caída del empleo, donde algunas familias pueden ver resentida su capacidad de repago", explicó Schandy.

Ganancias.

Al cierre del ejercicio, las financieras no bancarias para las cuales se cuenta con información pública (no figura Pronto! por ejemplo) acumularon ganancias por algo más de US$ 100 millones. Un resultado similar al que habían exhibido en los años cerrados a septiembre de 2016 y de 2015.

Créditos de la Casa (que pertenece al banco Santander) fue la de mejor rentabilidad sobre activos (ROA): casi 25%. La siguió Creditel (también del Santander) con un ROA de casi 20% y luego Créditos Directos con un ROA de 16%.

Inclusión Financiera.

La gerente de Deloitte, dedicó un espacio de su presentación a evaluar los resultados de la ley de Inclusión Financiera (que obliga el pago de salarios a través de cuenta bancaria o dinero electrónico, rebaja el IVA para las compras con tarjeta de débito, entre otros).

Schandy señaló que "los uruguayos pasamos de no usar la tarjeta de débito para comprar (se utilizaba para retirar dinero de los cajeros automáticos casi exclusivamente), a usarla tanto como la tarjeta de crédito" (2,7 veces al mes en promedio).

"Es esperable que siga creciendo (el uso) y por montos promedio más chicos (actualmente es $ 1.156)", añadió.

En 2016, 54% de privados tenía sueldo vía banco

Según datos de Deloitte en base a la Encuesta Contínua de Hogares (que realiza el Instituto Nacional de Estadísticas) el pago de sueldos a través de cuentas de nómina sigue aumentando, aunque todavía queda una porción significativa de los asalariados que cobra en efectivo o cheque. Entre los asalariados públicos, apenas 1% cobraba en efectivo o cheque en 2016.

Pero, en los asalariados privados el 45% lo hacía de esa manera. De todas maneras, el porcentaje de personas que cobran vía depósito bancario va en aumento.

Eran 47% del total de asalariados privados en 2015 y pasaron a ser 54%. Además otro 1% dice cobrar mediante giro (bancario o no bancario).

Eso implica que hay unas 500.000 personas bancarizadas en el sector privado más otras 240.000 en el sector público. Schandy dijo hay una "competencia" entre los bancos que "dan la pelea" por captar nuevas cuentas y que el paso siguiente para esas instituciones es "rentabilizar el negocio".

Crecimiento económico y las dificultades para sostenerlo

La economía uruguaya crecerá este año y el próximo algo por encima del 3%, coincidieron los analistas Ignacio Munyo (IEEM) y Tamara Schandy (Deloitte), pero "se hace muy difícil" que esa expansión sea sostenible por el atraso cambiario y por otro lado, el desempleo no parece ceder.

Para Munyo, la economía crecerá 3,4% este año y 3% en 2018. Para el año próximo, indicó que ya "está jugado" con "una temporada turística muy buena que va a poner un piso muy alto al crecimiento".

Por su parte, Schandy indicó que el Producto Interno Bruto (PIB) crecerá 3,2% este año y 3,4% el año próximo. Aunque si se excluye el efecto del parate de la refinería de Ancap (desde mediados de febrero hasta hace semanas atrás), el PIB se expandiría 3,9% este año y 2,7% el próximo. Eso es porque la actividad de la refinería en 2018 comparará contra un año en que estuvo muchos meses detenida.

Según Munyo, "se hace muy difícil que este crecimiento sea sostenible, hay un atraso cambiario muy importante".

Agregó que "el desafío que tiene el país es abaratarse sin pasar" por los efectos que tuvo las anteriores veces que lo hizo, con tipo de cambio fijo: esto es sin aumentar la pobreza y sin destruir el tejido social. "Por todos lados hay un atraso cambiario del 15% al 20%", expresó y dijo que "crece el consumo y cae la inversión, es la definición de libro de texto de atraso cambiario".

Mientras, Schandy coincidió en que el crecimiento de la economía actual tiene al consumo privado como "gran motor". Eso se dio de la mano de la suba de los ingresos de los hogares.

Es que el poder de compra de los salarios, aumentará 3,6% este año, estimó Schandy. Para el año próximo, se moderará a 1,5%. "No tenemos por delante una baja adicional de la inflación que lleve a un aumento grande del salario real", explicó. "El espacio para el aumento de los salarios reales es bastante más modesto que el de este año", agregó.

Schandy puntualizó que "el desempleo es bajo en una perspectiva histórica (estaba en 7,82% en agosto), pero en la comparación internacional es alto".

"Los costos salariales (para las empresas) están creciendo mucho y eso afecta el empleo", expresó.

En tanto, Munyo apuntó que "hay cuatro áreas donde el país mira para el costado y no sabe para dónde arrancar".

Ellas son: calidad educativa, peso del Estado, inserción internacional y regulación laboral. Esta última es en "la que más empeoramos", puntualizó. Para mirar un "ajuste al agrande", la "madre de todas las reformas" debe ser "abrir mercados", afirmó. Según Munyo, "competir es el camino" para lograr ese "ajuste al agrande".

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