REGULACIÓN

El desafío de que regulación a fintech no sea un "obstáculo"

Distintos actores discutieron acerca del impacto de la inclusión financiera.

Encuentro: tuvo lugar en la sala Enrique V. Iglesias del Banco Central. Foto: F. Flores
Encuentro: tuvo lugar en la sala Enrique V. Iglesias del Banco Central. Foto: F. Flores

Qué regulación se debe aplicar a las denominadas fintech ocupó buena parte de un evento organizado ayer para discutir la implementación de la ley de inclusión financiera y su impacto.

Por fintech —una contracción de las palabras en inglés finance y technology— se conoce a las empresas que mediante la tecnología disponible, ofrecen servicios financieros que hasta hace poco eran en general exclusivos de los bancos.

El asesor del Ministerio de Economía (MEF) y responsable del programa de inclusión financiera de esa cartera, Martín Vallcorba, dijo que sí hay que regular a las fintech pero con un ojo puesto en que no se transforme en un "obstáculo". La regulación de estos nuevos actores, añadió, supone un "desafío" para los encargados de esa tarea. El primero de ellos es entender de forma cabal qué actividades desarrollan este tipo de empresas y cuáles son los riesgos que se desprenden de ellas.

"Esto es un tema del Banco Central, me estoy metiendo en la casa del banco en un tema que no es nuestro, pero espero que no lo tomen a mal", pidió en la sala Enrique V. Iglesias de la sede de la autoridad monetaria, donde tuvo lugar la actividad organizada por Integra junto a la Cámara Uruguaya de Fintech. Para el jerarca, "el enfoque de la regulación debería tener en cuenta un tratamiento equivalente en términos de cuáles son los riesgos". Es decir, una "misma respuesta regulatoria ante riesgos que son análogos o equivalentes", profundizó.

Vallcorba insistió en más de una oportunidad que es clave "igualar la cancha" y no "bloquear" el desarrollo de estas actividades. "Creo que es el riesgo que una sobrerreacción regulatoria muchas veces puede tener", alertó.

El director ejecutivo de Endeavor Uruguay, Joaquín Morixe, compartió su visión acerca de cómo la regulación actual puede ser un palo en la rueda para los emprendedores. Cuando alguien incursiona en otra área, dijo, no se topa con una regulación tan "fuerte" como en el caso de las fintech. La regulación actual "no es tan amigable para el emprendedor", valoró. Para el representante de Endeavor, la fórmula ideal sería que estos actores más jóvenes no sean vistos como competidores sino como posibles aliados de las instituciones tradicionales. Sin embargo, advirtió que hay que "trabajar mucho para que esos acuerdos no sean draconianos".

Morixe planteó que las instituciones financieras "debieran adoptar una cultura más emprendedora". Si eso no sucede, corren el riesgo de perder empleados valiosos, dijo, porque cada día se vuelve más sencillo que aquel que tenga una idea dentro de un banco y no encuentre allí lugar para llevarla adelante lo haga fuera de ella. "En la medida que las instituciones financieras no generen un ámbito interno para poder explotarlas, van a estar perdiendo esos talentos", expresó.

El representante de la industria bancaria en el panel de ayer fue el chief information officer (CIO) de Scotiabank, Alejandro Conforte, quien sostuvo que estas instituciones atraviesan un cambio de "paradigma". Ahora el cliente busca tener una "experiencia" satisfactoria pero no necesariamente trasladarse hasta una sucursal física. "Para los bancos, que veníamos pensando en ser fuertes, tener una presencia en sucursales, encontrarnos con esta realidad es difícil", dijo. Y es aquí donde aparecen las fintech, empresas "extraordinariamente ágiles" que pueden ayudar a "compensar esa flexibilidad" que el mercado demanda.

Esto implica dejar atrás el modelo de "sucursal de una a cinco, sacá número, hacé cola, que te voy a atender cuando yo quiera", ilustró.

"Empezamos a recorrer el camino de tratar de asociarnos con fintech para que nos ayuden en eso que no somos buenos y poder brindarles a los clientes una experiencia mucho mejor de la que tenemos", afirmó.

La ley mejorará el acceso al crédito.

El economista Pablo Rosselli, socio en el departamento de Consultoría de Deloitte, analizó la implementación de la ley de inclusión financiera (que se sancionó en 2014). Destacó que servirá para mejorar el acceso a los servicios financieros, especialmente de la población de menores ingresos. "El pago de nómina a través de bancos o de emisores de dinero electrónico va a permitir a la gente construir un activo intangible que es un historial demostrable, conocido, de ingresos laborales", dijo. Esto debería bajar la percepción de riesgo sobre estos individuos de aquellos que prestan dinero, mejorando sus posibilidades de obtener crédito, agregó. La ley generará efectos positivos en la formalidad de la economía (el objetivo "menos simpático" quizás, comentó). Rosselli se refirió a las críticas que algunas de sus obligaciones despertaron. "Hay quienes alegan que obligar a pagar la nómina de forma electrónica de alguna manera colude con el derecho de la libertad individual. Me parece un error esa valoración", dijo.

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