ESTRATEGIA DE FINANCIAMIENTO DE URUGUAY

Deuda: qué pasos se dieron y la hoja de ruta para 2018

Kamil: “Apetito” de inversores internacionales creció tras el anuncio de UPM.

La actividad contó con la participación de tres oradores: Martín Redrado, Gabriel Oddone y Hernán Kamil. Foto: F. Flores
La actividad contó con la participación de tres oradores: Martín Redrado, Gabriel Oddone y Hernán Kamil. Foto: F. Flores

No es que hasta ahora no nos hubiésemos dado cuenta de las ventajas que tiene emitir bonos globales en pesos nominales, simplemente que las condiciones no estaban dadas". Así explicó ayer el director de la Unidad de Gestión de Deuda Pública del Ministerio de Economía (MEF), Herman Kamil, la jugada inédita que el país realizó este año a nivel de financiamiento. En junio, por primera vez en su historia, Uruguay emitió un bono en pesos nominales en los mercados internacionales y repitió la operación en septiembre (solo que esa vez el vencimiento fue a 10 años y no a cinco, como el anterior).

Para dar este paso, repasó Kamil en un evento organizado por Thomson Reuters del cual fue parte, fue necesario que se dibujara el "momento propicio", explicado tanto por condiciones internacionales como nacionales. Dentro de las primeras, el jerarca mencionó la baja en la tasa de interés de rendimiento de los bonos estadounidenses (lo que hace subir el "apetito" por los títulos de países emergentes), el debilitamiento del dólar frente a otras monedas, y una "fuerte entrada de dinero" en fondos con ánimo de invertir en mercados emergentes y en moneda local.

A nivel doméstico, en tanto, pesaron la desaceleración de la inflación (que en marzo entró al rango definido por el Banco Central de entre 3% y 7% por primera vez desde 2010), la estabilidad del tipo de cambio y las mejoras en las perspectivas de la calificación crediticia del país (Standard & Poors la elevó de negativa a estable en mayo y Moodys siguió ese mismo camino dos meses más tarde).

En esto, dijo Kamil, influyó el anuncio de la finlandesa UPM acerca de la posible instalación de una segunda planta en el país (hecho que se hizo público en agosto del año pasado). "Eso, en nuestras charlas con las calificadoras, en nuestras charlas con los inversores, incidió y mucho en las decisiones de compras de bonos", señaló ayer en uno de los salones del Sofitel. Eso sucede, agregó, porque si alguien adquiere un bono a 10 años —como el que Uruguay emitió en septiembre— lo que en realidad está comprando es "perspectiva" y eso había mejorado en el país.

"Las decisiones de portafolio no están disociadas de las decisiones de inversión extranjera directa", enfatizó.

Llegar a estas dos emisiones requirió primero que la Unidad de Gestión de Deuda definiera como uno de sus objetivos para este año el financiamiento en moneda local. De hecho, todo el financiamiento obtenido del mercado de capitales en 2017 fue en moneda nacional (tanto en pesos como en Unidades Indexadas).

Esto no solo genera un "seguro" frente a alguna devaluación "abrupta", explicó Kamil, sino que como en Uruguay en general estos fenómenos coinciden con recesiones y caídas en la recaudación, un proceso de desdolarización de la deuda también actúa como un "seguro contracíclico". Otra de las metas era alargar los plazos de madurez de la deuda, comentó.

Una de las diapositivas de la presentación que Kamil llevó ayer mostró los resultados en estos dos terrenos: hoy el 51% de la deuda uruguaya está en pesos y su madurez promedio es de 13,7 años. El 95% de la deuda está emitida a tasa fija.

"Uruguay tiene hoy una estructura de deuda mucho menos riesgosa, tanto en composición por monedas, por plazos y por tasas de interés", dijo Kamil.

El bono que Uruguay emitió en junio generó una demanda casi cuatro veces y media superior a lo que se adjudicó. "Para que tengan una idea de lo que este volumen de demanda significa: que los inversores hayan puesto órdenes de compra por US$ 5.600 millones en una transacción que dura alrededor de cuatro horas, quiere decir que inversores extranjeros estuvieron dispuestos a poner 10% del PIB de Uruguay en compras de bonos en un día", ilustró.

Lo que viene.

Kamil dedicó parte de su charla a detallar cuál es la expectativa para el año próximo. En 2018 el total de dinero que se tendrá que fondear para cubrir las necesidades de financiamiento del país ascenderá a US$ 3.000 millones. Con esto en la mira, la emisión de bonos el año entrante sumará US$ 2.700 millones.

"Una parte esencial de esas necesidades vienen del déficit fiscal, que debe ser la piedra angular de toda política económica, y de ahí la importancia de evitar ese deterioro", apuntó.

El rojo de las cuentas públicas se ubicó en los 12 meses a septiembre en 3,6% del producto. Hoy se conocerá el dato correspondiente a octubre.

Desde la óptica de la estrategia de financiamiento del gobierno, el calendario de 2018 contempla la "profundización" del mercado de bonos en pesos nominales, atado a algunas condiciones (como el ritmo de la suba de la tasa de interés en Estados Unidos o qué sucederá con las economías de la región). Pero también está en los planes un retorno al mercado de deuda global en dólares. "Tenemos que darle la oportunidad al inversor de hacer un refresh de los precios de la curva, de pasarse de un bono relativamente viejo a uno más líquido", concluyó.

expresidente del BCRA habló sobre la realidad argentina

Redrado: Macri no quiere un Bianchi sino el "paso a paso" de "Mostaza" Merlo

Macri no quiere un Bianchi ni un Maradona en el equipo, dijo ayer el economista argentino Martín Redrado, uno de los oradores del VI Foro Económico y Financiero de Thomson Reuters que se celebró ayer. Con esta analogía futbolística el expresidente del Banco Central (BCRA) del país vecino (2004-2010), explicó por qué las riendas de la política económica no están en manos de un macroeconomista. Nadie que lo deje "pagando" o a quien tenga que "sufrir", como le pasó durante su paso por la presidencia de Boca Juniors con el director técnico o el crack argentino.

En cambio, el mandatario afirma seguir la "filosofía" de "Mostaza" Merlo: "paso a paso", dijo Redrado, imitando la voz particular del DT argentino. Esto genera un gradualismo en política económica que ha provocado también gradualismo fiscal, añadió.

Si bien Redrado elogió varias de las decisiones del gobierno argentino —fuera de fronteras lo califican como una "sorpresa agradable", dijo—, "no todo lo que brilla es oro" al otro lado del Plata. Uno de los talones de Aquiles del país es la dependencia del financiamiento internacional, indicó. "Está claro que uno no puede vivir con una tarjeta de crédito", señaló. También marcó las asimetrías a la interna de los diferentes sectores: la construcción creció 8,2% inter-anual en el acumulado a agosto —"el presidente es un ingeniero civil, está pavimentando hasta los ríos", expresó— pero las industrias están en una situación más compleja.

Argentina hoy "no tiene delirios de grandeza" como sí "los tuvo en algún momento", sino que aspira a ser un "país normal como Uruguay" y "salir del péndulo" para entrar en un camino de crecimiento sostenible, sintetizó el economista.

ODDONE: A su turno, el socio de CPA Ferrere, Gabriel Oddone, afirmó que si bien la expansión de la economía del primer semestre "sorprendió", durante el tercer trimestre del año se notó una "desaceleración" en la actividad.

La firma que integra prevé un crecimiento de 3,2% este año para Uruguay y 3,1% el próximo, dijo Oddone.

"No estamos del otro lado del mostrador", añadió el economista, quien enumeró que la inversión continúa cayendo, el mercado laboral no muestra una recuperación "intensa" y la rentabilidad de las empresas "no está en su mejor momento".

Oddone también se refirió al proyecto de ley a estudio del Parlamento para reparar la situación de los denominados "cincuentones" perjudicados por las AFAP: es una "muy mala idea" y un "error importante".

Asimismo, hizo mención a la necesidad de "levantar la mira" para definir la agenda del país hacia adelante. Dijo que es un "mito" que el pasado del país fue más próspero —de hecho, es "indiscutible" que los últimos 30 años de Uruguay fueron los mejores de su historia, aseguró—, pero planteó la necesidad de determinar cuáles serán los grandes temas del mañana. "¿Qué consensos lideran la agenda para los próximos años? En mi opinión es un conjunto vacío", respondió.

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