EL ÚLTIMO GANADOR

El economista que alcanzó el Nobel a los "empujones"

El estadounidense Richard Thaler es experto en economía conductual.

La Real Academia Sueca de Ciencias anunció que Richard Thaler era el ganador. Foto: AFP
La Real Academia Sueca de Ciencias anunció que Richard Thaler era el ganador. Foto: AFP

El sonido de su celular despertó a Richard Thaler a las cuatro de la mañana de ayer. Cuando vio que la pantalla del aparato le indicaba que la llamada tenía como origen Suecia, el economista sospechó cuál podía ser el motivo que había interrumpido su sueño. El profesor de la Universidad de Chicago estaba bien rumbeado: la voz que le habló desde el otro lado del Atlántico le informó que era el último ganador del Premio Nobel de Economía.

La Real Academia Sueca de Ciencias brindó esta distinción al estadounidense nacido en 1945 en el estado de Nueva Jersey "por sus contribuciones a la economía conductual". De hecho, Thaler es considerado uno de los padres de esta rama de la economía, que se vale de herramientas de la psicología para tratar de lograr un entendimiento mejor calibrado sobre por qué alguien toma una u otra decisión.

La economía del comportamiento desbancó la creencia de que la racionalidad —supuesto sobre el que se apoya gran parte de la teoría económica— siempre explica las acciones de los individuos. Tiempo atrás, Thaler señaló como un ejemplo claro de esto al referéndum de junio de 2016 que abrió la puerta a la salida del Reino Unido de la Unión Europea, producto de factores más bien "emocionales" que de un cálculo frío que sopesara pros y contras.

"Pienso que el impacto más importante es el reconocimiento de que los agentes económicos son humanos", reflexionó en conversación telefónica con la agencia AP acerca del Nobel. "Para hacer buena economía, tenés que tener en mente que la gente es humana", agregó frente a un grupo de periodistas.

"Mi verdadero descubrimiento ocurrió hace 40 años, cuando pude pasar un año con mis mentores psicólogos. Ellos estaban haciendo psicología que era relevante para mi agenda, y yo estaba haciendo economía que era relevante para la suya", explicó el receptor del galardón que otorga la institución nórdica en una entrevista con la universidad donde enseña.

Nudge.

Thaler acuñó el concepto de "nudge", un término en inglés que se puede traducir como un "empujón suave", y sobre él publicó un libro de igual nombre en 2008. El economista lo describió ayer en diálogo con la organización del Nobel como "una característica del ambiente que cambia el comportamiento de los humanos pero no cambiaría el comportamiento de los agentes económicos racionales".

Consultado acerca de su ejemplo favorito de "nudge" exitoso, señaló la inscripción automática en los planes de pensiones, lo que provoca que por defecto los individuos estén dentro del sistema y no sea necesario que se anoten.

"Mi mantra es que si querés que la gente haga algo, lo hagas fácil. Remueve los obstáculos. Si queremos que la gente use menos energía, idea maneras de hacerlo fácil", dijo en la entrevista que dio a la Universidad de Chicago.

En un artículo que escribió en The New York Times en 2015 Thaler contó una anécdota que muestra cómo fue tomando forma parte de su trabajo. Cuando era un profesor joven había diseñado un examen de mitad de periodo que logró enojar a buena parte de su clase. ¿Por qué? En una escala del 0 al 100, la nota promedio era 72, número que no caía bien entre los estudiantes. Para erradicar este enojo, el docente elevó el puntaje, que llevó a 137 en el caso de ser perfecto. En esta nueva prueba, el 70% de las respuestas estuvo bien, pero como en esta escala equivalía a 96 puntos, el humor de los alumnos mejoró y cesaron las quejas frente al profesor.

"Racionalmente, nadie debería estar más feliz acerca de un puntaje de 96 sobre 137 (70%) que de 72 sobre 100, pero mis estudiantes lo estaban", recordó. "Al darme cuenta de esto fui capaz de poner el tipo de examen que quería pero evitar que refunfuñaran", agregó.

Para Thaler, esta historia "ilustra un problema importante de la teoría económica tradicional": el hecho de que los economistas "desechan" cualquier elemento que no influencie el pensamiento de alguien racional, dada su aparente irrelevancia. "Pero desafortunadamente para la teoría, muchos factores supuestamente irrelevantes sí importan", sentenció.

Thaler recibirá nueve millones de coronas suecas, alrededor de US$ 1,1 millones, por ser el más reciente ganador de este premio que se otorga desde 1969. "Trataré de gastarlo tan irracionalmente como sea posible", señaló con humor.

Cómo lo vieron tres economistas uruguayos.

Ignacio Munyo
Ignacio Munyo, director del IEMM. Foto: El País
"Enfatiza la irracionalidad en las decisiones".
"El reciente premio muestra la importancia que en la disciplina económica tiene la complementariedad entre diferentes enfoques. Si bien este último premio enfatiza la irracionalidad en las decisiones tomadas por las personas, no implica desconocer que muchas veces el enfoque económico racional —en donde se considera que el individuo evalúa los costos y beneficios de sus acciones y actúa en consecuencia— sea una herramienta útil para el diseño de políticas públicas".
Tamara Schandy
Tamara Schandy, economista de Deloitte. Foto: Ariel Colmegna
"Un campo de crecimiento muy fuerte".
"No es el primer Nobel en este terreno, pero lo vemos como una confirmación de que es un campo de crecimiento muy fuerte y con contribuciones muy relevantes para las políticas públicas. Teorías como la "contabilidad mental" de Thaler (que explica cómo aunque el dinero es todo igual y fungible solemos tomar decisiones fraccionándolo en compartimentos mentales, según su origen o el destino que le queremos dar) han sido muy útiles en marketing e investigación en finanzas. También han tenido aplicaciones muy concretas en la política pública".
Martín Leites
Martín Leites. Foto: Instituto de Economía
"Agrega dosis de realismo a microeconomía".
"Es un campo de la literatura que ha crecido a partir de experimentos. Permite comprender mejor el comportamiento de las personas y también sensibilizar una serie de supuestos que son muy duros. Le ha agregado una dosis de realismo a la microeconomía que antes no tenía y le pega a algunos supuestos que son troncales a la teoría económica. Por ejemplo, Thaler demuestra que cuando las personas toman decisiones también se preocupan por lo que le pasa al de al lado. Eso es muy removedor. En las decisiones existe cierta noción de lo justo".
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