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Calentar la silla no es productivo

En muchos países los trabajadores hacen más horas por la presión de los jefes y la cultura del presentismo. Los horarios flexibles aumentan hasta un 19% la productividad, revelan los expertos en relaciones laborales.

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En los países nórdicos a las 17.00 horas se apagan las luces de la oficina. Si alguno de los empleados sigue ocupando su silla, debe tener un motivo de peso. La jornada laboral está programada para trabajar de forma intensiva y obtener a cambio un equilibrio entre la vida personal y la profesional.

Cada vez más se han empezado a instaurar los horarios flexibles, que dan un margen de varias horas tanto en la entrada como en la salida, aunque en muchos casos se sigue valorando el presentismo. Es que pasar largas horas frente al ordenador está bien visto aunque no tenga directa relación con la productividad.

Pero más allá de las buenas intenciones de las empresas, está la cultura laboral, y el hecho de abandonar la oficina después que el jefe es un hábito difícil de esquivar. El equilibrio entre el trabajo y la vida familiar es clave para el crecimiento profesional y personal, aseguran los expertos en relaciones de trabajo, que a su vez recomiendan algunas prácticas:

1.Promover horarios inteligentes. Reducir los periodos de descanso (desayuno, almuerzo y comida) y adelantar el final de la jornada. Flexibilizar el horario de entrada y salida e implantar jornadas intensivas.

2.Formar a los directivos en liderazgo flexible. El directivo líder inspira confianza y construye vínculos fuertes y estables con la gente de la empresa. Lidera una cultura empresarial que tiene en cuenta el bienestar de las personas.

3. Potenciar el talento de las mujeres. "El mundo empresarial está dominado por valores masculinos y una visión rígida y cortoplacista de la empresa. Es necesario valorar la incorporación de la mujer a puestos directivos”, señala Esther Jiménez, investigadora del Centro Internacional Trabajo y Familia de IESE Business School. “La mujer es más dada al trabajo en equipo, utiliza más el lado derecho del cerebro y por lo tanto tiene mayor capacidad de conexión con las emociones. El hombre utiliza más el izquierdo y es más sistemático”, explica en relación al libro Cerebro de mujer y cerebro de varón, de NataliaLópez Moratalla, catedrática de la Universidad de Navarra.

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