ENFOQUE

Claves y desafíos de la industria de la construcción en Uruguay

La empresa argentina Hormetal analiza fortalezas y debilidades para el desarrollo de la actividad a nivel local. Como un destino estratégico se presenta Uruguay para las compañías de la región en crecimiento.

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Hormetal

Bajo el sustento de una coyuntura regional favorable y el impulso de múltiples inversiones, el mercado de la construcción en Uruguay experimentó un crecimiento sostenido durante los últimos diez años. La tendencia en alza posicionó al país como pieza clave dentro del mapa logístico del Mercosur, mientras que Montevideo, Canelones, Colonia, Durazno y Nueva Palmira se afianzaron como plazas estratégicas en el plano local y regional.

Con la oferta de servicios como una de las principales fuentes de empleo, las obras de infraestructura vial y edilicia asociadas desplazaron al auge de la vivienda privada, de gran esplendor en la última década. Sin embargo, la actualidad muestra una desaceleración que debe ser atendida con responsabilidad para preservar los avances. El gobierno uruguayo, mediante políticas que abran nuevos escenarios y alternativas, será fundamental para estabilizar la caída de la actividad.

En sintonía con esta alarma, Brasil y Argentina atraviesan momentos de incertidumbre, lo cual genera un impacto directo en la economía y las perspectivas de Uruguay.

No obstante, diferentes empresas argentinas ligadas a la construcción y al desarrollo de infraestructura logística e industrial buscan incursionar en el mercado uruguayo. En algunos casos los proyectos son concretos y duraderos. Otros todavía se encuentran en fase embrionaria. Más allá de las realidades puntuales, la tendencia general tiene su origen en numerosos factores interesantes a la hora del análisis.

El contexto inflacionario es un problema que afecta a la rentabilidad, ya que las empresas argentinas no pueden trasladar a los precios de venta todos los incrementos de costos. Esto también provoca distorsiones como la proyección disparada de los salarios y la baja de la rentabilidad.

Por su parte, el atraso cambiario impacta en las exportaciones, debido a que los costos internos generan que los precios de venta en dólares sean menos competitivos o que las empresas resignen rentabilidad en las operaciones al exterior.

Algunas empresas decidieron diversificar riesgos y apostar por la expansión de su oferta de servicios. En esa línea, los proyectos industriales mantienen una demanda regional estable en diversos segmentos: logística, industria y agroindustria. Uruguay, en ese esquema, se consolida como destino estratégico.

El crédito bancario y las hipotecas son los medios para incentivar las inversiones que necesita el mercado logístico local. Es preciso inclinarse por una política de créditos blandos y tener la convicción de que los centros logísticos e industriales traerán aparejados, no solo el empleo directo de personal, como ya se ha visto, sino también los empleos indirectos y ahorros en movimientos de mercancías, tiempo y transporte.

REGLAS CLARAS

El mercado logístico, particularmente, necesita reglas claras y condiciones previsibles a mediano y largo plazo. Hay que tener presente que un centro de logística es una gran inversión que demanda entre doce y catorce meses de construcción, según la envergadura de la obra.

Otro aspecto pendiente es la delimitación de zonas para la actividad logística. Existen muchas empresas que disponen o buscan terrenos en excelentes ubicaciones, con necesidades reales y ganas de emprender. Pero los proyectos no se concretan o demoran porque las respuestas y habilitaciones no son cumplidas en los tiempos esperados.

Decisión, velocidad, responsabilidad y políticas asociadas con una visión de largo plazo. Esas, entendemos, son las bases del desarrollo para el mercado de la construcción en Uruguay.

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