ENFOQUE

La conectividad, la próxima revolución industrial

La Internet de las cosas está cambiando la forma en que funciona el mundo y una larga lista de empresas se beneficiarán. La tecnología está democratizando el proceso de conectar las cosas con nuevas oportunidades de negocios, que tienen a la información como materia prima.

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Internet de las cosas

Una investigación de mercado realizada por Gartner predice que la cantidad de dispositivos conectados a una red, en su mayoría no manipulados por una persona, se disparará de 3.000 millones a 25.000 millones en apenas siete años.

Estos aparatos conectados están en todo tipo de industrias. Incluyen automóviles con conexiones a Internet incorporadas, productos empacados en los supermercados que contienen transmisores y receptores inalámbricos en sus etiquetas, y flotas de camiones en la carretera conectadas a redes que rastrean su progreso. En tanto, sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado podrán controlar mejor la humedad y la temperatura, las aerolíneas utilizarán combustible de manera más inteligente y los hospitales podrán coordinar de mejor manera la disponibilidad de los equipos en las salas de cirugía y las citas médicas.

Con la caída en el costo de los sensores, la proliferación de sistemas de conectividad de red o inalámbrica para la informática, y la llegada de centros de datos de menor costo para recolectar y analizar información de máquinas alrededor del mundo, es cada vez más posible para las empresas, grandes y pequeñas, conectarse.

La explosión de dispositivos conectados ofrece oportunidades para compañías de tecnología en todo el espectro, incluidas fabricantes de chips, empresas de redes, proveedores de software y proveedores de servicios de computación en nube.

Hay tres etapas de la Internet de las cosas. En primer lugar, muchas cosas están conectadas, incluidas las casas, los autos, los trenes de carga, los equipos médicos y los bienes empacados. Luego, cada vez más y más información analizable se extrae de estos aparatos conectados. Y al final, los fabricantes conducen sus negocios basados en esa información.

Entre tanto, nosotros los humanos podríamos contemplar si nos gusta vivir en una era en la que los edificios se están volviendo más inteligentes que nosotros, los robots se están quedando con más de nuestros empleos, y los autos autónomos pueden ser embargados de forma remota. Por supuesto, nuestras preocupaciones podrían ser irrelevantes. Los humanos no somos la pieza central de esta revolución de la computación; las máquinas lo son.

Fuente: WSW.com.

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