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Las series y las distopías

Hoy más que nunca, el género de historias distópicas está marcando un nivel muy alto de contenidos.

Anthony Hopkins en Westworld
Anthony Hopkins en Westworld

Las distopías se han ganado un excelente lugar entre las series televisivas más vistas y destacadas por la crítica. Aunque suelen desarrollarse en tiempos futuristas, nunca se pierde de vista la relevancia actual, la coyuntura política, tecnológica y cultural que está viviendo ahora todo el mundo.

La última producción en ganar el premio a mejor serie dramática y mejor guión en los Emmy’s, fue “The Handmaid’s Tale”, una distopía en la que un golpe de estado en Estados Unidos instaura un régimen teocrático donde las mujeres pierden sus derechos. A medida que la trama avanza, asusta ver lo verosímil de la realidad que ilustran, y la difícil tarea de imaginar cómo podrían liberarse sus personajes. Después de un atentado en el congreso americano, la ley marcial ejecutada por un grupo religioso extremista, ordena congelar las cuentas bancarias de las mujeres y echarlas de sus trabajos, convirtiéndolas en esclavas, censurándolas, manteniéndolas bajo constante vigilancia y torturando a cualquiera que se oponga al sistema. “The Handsmaid’s Tale” es una serie diferente, no es para verla toda de golpe, hay que procesarla de a poco, pero sin dudas va a seguir resonando en los próximos tiempos.

Otro gran exponente es “Westworld”, el caballito de batalla de HBO que se mete de lleno en explorar los límites de la inteligencia artificial. Es como un hijo superdotado entre ciencia ficción bien hecha, ambientación de época en el lejano oeste y el futuro, con actuaciones brillantes de autómatas que se cuestionan su existencia, y un jaque a las leyes de la robótica de Asimov que nos protegen de la insurrección. En Westworld, el panorama de la historia no se conformara sólo con crear una visión atractiva sobre un mundo artificial habitado por androides, sino que además, captan la complejidad con la que tuvieron que ser programados los robots para comportarse como humanos. Es ahí donde la historia nos interpela como espectadores, nos hace cuestionamos nuestra esencia, el poder del inconsciente y la necesidad de tener un propósito vital que nos impulse.

Netflix también reclama el podio con “Black Mirror”, ganando el premio a mejor episodio en los Emmy’s por el capítulo “San Jupitero”. Esta serie ya se había consagrado en el público hace rato, y es una de las que más han marcado el camino para reflejar las posibles consecuencias del avance de la tecnología en nuestras sociedades. A diferencia de las mencionadas anteriormente, en Black Mirror cada capítulo desarrolla una temática diferente e inquietante. ¿Cómo se relacionaría la gente si tuviera cámaras en los ojos? ¿Cómo aplicaría el ejército la tecnología para identificar “enemigos”? ¿La realidad virtual será la libertad del futuro? ¿Las calificaciones virtuales pueden llegar a ser una moneda de cambio? Cada episodio amalgama la reflexión con el entretenimiento a la perfección y las expectativas para la próxima temporada no paran de crecer.

Vale destacar que en los tres ejemplos, las protagonistas en las historias son mujeres, algo que se venía reclamando hace tiempo en la industria y por suerte se nota que está expandiéndose año a año.

En definitiva, hoy más que nunca, el género de historias distópicas está marcando un nivel muy alto de contenidos que además de entretenernos, nos hacen imaginar los mundos que se vienen para poder cambiar de rumbo a tiempo.

*PIMOD es una agencia de publicidad que desarrolla estrategias de comunicación integral con corazón digital.

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