GESTION

Qué tipo de animal eres en la oficina, ¿serpiente, zorro o elefante?

Identificar el poder del león, la astucia de la hiena o la generosidad de un oso en tus compañeros de trabajo es el principio para gestionar tu trabajo y no ser devorado en este gran safari laboral.

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La mejor defensa para no ser cazado por los depredadores es conocerlos. "Al igual que en la selva, en un ecosistema laboral sólo aquellos individuos con mayor capacidad de adaptación sobreviven. Por eso debes conocer cuál es tu rol. No puedes ir de león si no eres cazador. Y también hay que estar muy atento al efecto manada de lobos: el ecosistema se vuelve en tu contra cuando no te adaptas a las reglas escritas y no escritas, ¿cuántas veces vemos excelentes profesionales pero solitarios y sin apoyos dentro de un equipo?", explica Vivian Acosta, socia de la consultora Talengo.

La adaptación al entorno es parte del truco para sobrevivir. Pero, ¡cuidado! Según Óscar Massó, director de estrategia de Sodexo BI, "no se trata de ser un camaleón. Es una cuestión de inteligencia emocional y experiencia. No hay que pasar inadvertido, sino encontrar los buenos aliados y saber hacer equipo donde la suma de las partes supere con mucho a las individualidades".

Andrés Fontenla, director general de Fontevalue Consulting, señala que como cualquier comunidad, "las empresas crean un hábitat condicionado por su actividad, tamaño, dinámica de trabajo y ciclo de vida en el que se encuentra. Es vital crear relaciones de confianza sólidas y duraderas, algo que se modela con el tiempo, aquí no tiene cabida la improvisación. Hay que saber valorar objetivamente cuál es tu aporte en cada momento para poder anticipar lo que se espera de ti".

Los jefes, supuestos domadores en este zoo laboral, en este ecosistema desempeñan su papel. Acosta advierte de que "si esperas que te domen aprenderás lo que otros quieran que aprendas. No creo que esa sea la mejor manera de progresar y desarrollarse".

Y TU ¿QUÉ ANIMAL ERES?

Hiena: sólo piensa en su bienestar y se aprovecha del esfuerzo del resto.

Buitre: actúa cuando nadie lo ve, no aporta nada; carroñero, trata de morder la mano que le da de comer.

Zorro: huidizo, no ataca nunca sin estudiar a su presa y diseñar un plan.

Serpiente: muy peligrosa, no la ves venir, te confías y ataca cuando menos se espera.

Murciélago: terrible, vive a costa de los demás.

Neutros; No son peligrosos, pero no te ayudarán.

Avestruz: eficaz si las cosas van bien; es una pared cuando hay que tomar decisiones.

Hipopótamo: no le importa estar horas en la oficina... si no tiene nada que hacer.

Cebra: gusta por su porte y actitud, pero huye ante el mínimo atisbo de dificultad.

Mono: muy numerosos, son los que más ruido hacen, sociables y muy laboriosos si se les entrena bien.

Búho: poco comunicativo, inofensivo, conformista y feliz.

Loro: habla y habla, mira a los demás pero no los ve.

Lobo: astuto y solitario, va en manada para cazar. Fuerte, eficaz, trabajador y flexible.

León: es el rey. Su presencia destaca; respetado, sólo ataca para defender su territorio o por hambre.

Oso pardo: tímido, fascinante y generoso, sabe dejar participar a los demás. Le gusta vivir en libertad.

Rinoceronte: fuerte, pero noble, tranquilo y apacible, conviene no atacarle.

Elefante: enorme y poderoso, es perezoso, pero si se le controla y se le exige es muy trabajador. Caballo: grande, apuesto y noble, se integra en manada. Laborioso y resistente.

Depredadores; Peligrosos; tienes que aprender a reconocerlos. 

Cocodrilo: esquivo, siempre alerta para cazar a su presa.

Libres: Dependen de ellos mismos, son libres de sus actos. Sin embargo, al no vivir en un zoo, siempre están expuestos al riesgo.

Fuente: Expansión.com.

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