COMERCIO EXTERIOR

Evalúan invocar cláusula gatillo en acuerdo automotor

Hay “desequilibrio” en comercio con Brasil, dice gobierno.

Brasil y Argentina han adoptado medidas que perjudican a la industria nacional. Foto: Lifan Motors
Brasil y Argentina han adoptado medidas que perjudican a la industria nacional. Foto: Lifan Motors

Los ministerios de Economía, Industria, Relaciones Exteriores y la Presidencia analizan el acuerdo automotor que Uruguay y Brasil firmaron a fines de 2015 y que entró a regir el enero siguiente. En concreto, estudian la conveniencia de invocar una cláusula gatillo que contiene el texto y que permite suspender transitoriamente las preferencias que Uruguay otorga a su vecino. El argumento de la cartera que dirige Carolina Cosse para poner esto sobre la mesa, es el "desequilibrio" entre las exportaciones nacionales y las exportaciones norteñas que se han producido bajo el paraguas de este acuerdo, que liberalizó el comercio automotor entre las dos naciones.

Consultado acerca de si el socio del Mercosur estaba avisado de que Uruguay considera tomar este camino, el director nacional de Industrias, José Luis Heijo dijo a El País: "Deben de tener consciencia de que existiendo el desequilibrio agudo del comercio —porque estamos en una relación cinco a uno—, teniendo el acuerdo una disposición que establece que una parte puede invocar esa cláusula gatillo, y nuestros políticos tener la responsabilidad de defender el interés nacional, deben de tener muy claro que estamos manejando esa posibilidad".

Agregó que al ministerio le parece que "la mejor fórmula no es que disminuyan las importaciones de Brasil sino que aumenten las exportaciones de Uruguay".

"Eso llegaría si se cumple cabalmente el espíritu del acuerdo en el sentido de que los productos uruguayos en Brasil sean considerados nacionales", aseguró Heijo.

La semana pasada concurrieron al Parlamento dirigentes gremiales y responsables de multinacionales de autopartes instaladas en Uruguay. Los ejecutivos señalaron que en los hechos el acuerdo bilateral solo sirvió para que Brasil exporte más vehículos terminados a Uruguay libre de aranceles, mientras que para los autopartistas locales colocar su producción en suelo norteño se ha convertido en un dolor de cabeza.

Esto es fruto de un programa —llamado Inovar Auto— que busca fomentar la producción local. Para ello, brinda beneficios a las ensambladoras situadas en Brasil que adquieran autopartes de manos de proveedores locales.

Esto —argumenta tanto la industria como el gobierno— choca con el espíritu del acuerdo firmado entre los dos países, y es lo que motiva a que el gobierno uruguayo evalúe invocar la cláusula gatillo.

Argentina.

El otro vecino de Uruguay también implementó, a través de una ley de 2016, incentivos para que las armadoras compren las autopartes a firmas instaladas en ese país. Esto "es indudablemente una respuesta a las políticas brasileñas que han terminado en cierta medida menoscabando bastante la cadena de agregado de valor en el sector automotor en Argentina, trasladando muchos de los eslabones y elementos de producción a Brasil, que termina siendo un proveedor de insumos intermedios para la industria ensambladora argentina", dijo Heijo.

La ley argentina ha generado que los exportadores uruguayos "estén teniendo problemas para cerrar contratos" al otro lado del Plata, indicó el director de Industria. De todas formas, agregó que por cómo está armada la ley estas trabas no deberían existir. "Parece ser una medida de precaución por parte de sus clientes en Argentina más que un efecto concreto de la ley", dijo.

En este escenario, es una "preocupación" del gobierno que las compañías que llegaron al país decidan dejarlo. "Es una parte importante de nuestra producción industrial, una parte importante de nuestras exportaciones, y es un importante generador de trabajo", dijo sobre el sector autopartista.

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