REBECA GRYNSPAN

"Falta crear un ecosistema apropiado para la innovación"

Economista de profesión, ex vicepresidenta de Costa Rica (1994-1998) y con pasajes por cargos de relevancia en organismos internacionales como la Cepal, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y las Naciones Unidas, está desde 2014 al frente de la Secretaría General Iberoamericana.

Rebeca Grynspan. Foto: Francisco Flores
Rebeca Grynspan. Foto: Francisco Flores

Días atrás, visitó Montevideo para presentar el informe “Emprender en Iberoamérica” y dialogó con El País acerca de las conclusiones de ese trabajo, los programas de cooperación que pretende impulsar y la integración regional.

—Desde 2014 está al frente de la Secretaría General Iberoamericana ¿Qué la motivó para asumir el cargo?—Las áreas de acción: conocimiento, ciencia y tecnología; cultura; y cohesión social, que implica atender lo económico y social a la vez. Cuando llegué me sorprendí muy positivamente, porque me encontré con una plataforma de cooperación fenomenal. Le dije a mi antecesor Enrique Iglesias (uruguayo, expresidente del BID) "usted ha dejado un verdadero tesoro de cooperación", una plataforma de cooperación horizontal que es lo mejor que he visto y he estado en organismos de cooperación por muchísimos años, pero tiene un solo defecto: es el secreto mejor guardado de América Latina, y me corresponde a mi darle visibilidad.

—¿A través de qué canales se da esa cooperación?

—Para que un programa sea aprobado requiere de siete países que quieran ser parte y son esos países quienes ponen los recursos para mantener el programa. Eso rompe la dicotomía entre donante y receptor, porque se asignan los recursos de acuerdo a los objetivos del programa y no del país. En el ámbito cultural probablemente estas han sido las plataformas que más han ayudado al desarrollo cultural en la región. Un ejemplo exitoso es Ibermedia, un programa que ha financiado más de 600 películas y documentales en América Latina, e hizo que muchos países hoy tengan una plataforma cinematográfica por esos aportes.

—¿Cuál es el desafío más relevante que se traza a futuro para su gestión?

—Apostamos a un programa muy importante de movilidad académica, que incluya estudiante, profesores e investigadores, porque América Latina está rezagada respecto del mundo en movilidad académica y este va a ser uno de los factores de competitividad e igualdad de oportunidades hacia el futuro. Estamos inspirados en el Erasmus europeo (un plan de intercambio de estudiantes universitarios), porque los muchachos que participaron tienen respecto a los que no lo hicieron muchos menores tasas de desempleo y muchos mejores empleos, porque se desarrollan lo que llaman ahora destrezas blandas, que son tan importantes para el trabajo. Queremos mucha movilidad para los estudiantes, pasantías y prácticas laborales que le permitan una mejor inserción al mundo laboral, y también mucha investigación científica y tecnológica.

—¿Qué conclusiones importantes aporta el informe "Emprender en Iberoamérica"?

—Lo principal y que me parece relevante, es que en América Latina no faltan emprendedores ni emprendimientos, nos falta la posibilidad que esos emprendimientos sean más innovadores y logren hacer crecer la curva. Nuestro problema es que los (proyectos) que quedan no logran crecer y eso es porque no hemos desarrollado un ecosistema apropiado para el emprendimiento y la innovación. Porque el informe también descubre que hay iniciativas excelentes que están aisladas, nos falta ponerlas en red, conectarlas entre sí y promover una plataforma que les permita fortalecer la labor que llevan a cabo.

—¿Falta más apoyo desde el sector público?

—Sí, todo lo que sea nuevos emprendimientos requiere de una colaboración público privada. Porque de esos entendimientos va surgir un semillero de innovación y nuevas propuestas, que es lo que está moviendo la economía en el mundo de hoy. Pero también hace falta un cambio cultural: en nuestra región todavía tenemos la cultura del fracaso y no la cultura de prueba y error para el aprendizaje; en Estados Unidos alguien pone en su currículum como una cosa buena que hizo algo y fracasó, pero para nosotros si alguien hace algo y si no le sale es un fracasado para siempre.

—¿Cobra relevancia el emprendedurismo y el autoempleo ante la amenaza de la automatización de las tareas?

—Pienso que sí, porque es no solo el acceso a tecnología sino su uso y potencial desarrollo, para adecuarlo a las cosas que queremos resolver.

—¿Cuál es la situación de la innovación y el emprendedurismo en Uruguay?

—Uruguay es un ejemplo con todo lo que ha hecho en materia de software, me parece que estamos ante un país que lo ha hecho bien. Igualmente ahora todos juntos debemos pensar cuál es el paso que sigue y yo creo que se deben ampliar los espacios de innovación y por supuesto seguir trabajando en alinear la educación a las nuevas habilidades y capacidades necesarias para el siglo XXI.

—¿Cómo ve ese proceso de adaptación de la educación a los nuevos tiempos?

—Sin dudas todavía seguimos teniendo sistemas educativos del siglo XX para problemas del siglo XXI. Cambiar eso va a requerir de nuevos pensamientos y no pueden ser simplistas, ya que muchas veces creemos que lo que tenemos que hacer es fortalecer las capacidades técnicas, pero no porque la educación que requerimos para hoy día también depende de elementos como el talento y la creatividad, no solo de una habilidad específica. A futuro la gente se va a tener que adaptar en su vida a muchos cambios hacia adelante, entonces debe aprender a aprender; y otra cosa importante son los valores, porque el conocimiento solo no nos va a llevar a sociedades mejores.

"Alianza del Pacífico es más pragmática".

—En un contexto mundial de políticos que hablan contra la integración ¿Puede llegar eso a América Latina?

—Yo creo que América Latina se separa de ese discurso. La región ha hecho una apuesta por la apertura y lo que deberíamos hacer a futuro es apostar más por la integración no solo con el mundo, sino por la nuestra, porque sería relevante para tener mucha más competitividad en este mundo globalizado.

—¿Cómo analiza la integración que logró el Mercosur? ¿La Alianza del Pacífico es un proceso más avanzado?

—Creo que son procesos de integración que comienzan desde un lugar distinto. El Mercosur es anterior y comienza por el arancel común, la negociación de la estructura aduanera y después va hacia otros temas de integración como la movilidad entre los países o intercambio en otras áreas. Mientras que la Alianza del Pacífico es mucho más pragmática y no trata de abarcarlo todo, sino de ver qué cosas hay en común para poder avanzar en esas áreas donde se pueden tomar decisiones rápidas. Por eso me parece muy bien el acercamiento entre ambos, porque hay muchas complementariedades.

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