TEMA DE ANÁLISIS

Un año raro: el dólar barato con el mundo, pero acorde con la región

Este fue un año raro para la cotización del dólar en Uruguay. El empuje de la segunda mitad del año pasado y el primer trimestre del actual llevó a que pasara de menos de $ 27 a poco más de $ 32 en marzo.

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Foto. Pixabay

Desde ese mes está bajando y el promedio de septiembre se ubicará en poco menos de $ 29. En términos porcentuales subió 20% en tres trimestres y bajó 10% en los dos trimestres siguientes.

La evolución del tipo de cambio y los diferenciales de inflación incidieron en la competitividad de Uruguay frente a sus principales socios comerciales, mejorando notoriamente a nivel regional y deteriorándose frente al resto del mundo.

Hay un cambio de tendencia en marzo del 2016 que tiene una explicación clara en la modificación de las expectativas respecto a las subas en las tasas de interés en Estados Unidos.

El segundo semestre del año pasado estuvo caracterizado por los anuncios graduales de la Reserva Federal (Fed) del inicio de una serie de ajustes al alza en la tasa de interés. Esta seguidilla culminó con un incremento de 0,25% anual en la tasa de referencia a un día en el mes de diciembre.

Los mercados descontaron por adelantado el aumento, y durante el segundo semestre del pasado año se dio a nivel de los mercados emergentes una fuerte salida de capitales. En el caso concreto de nuestro país ello determinó que las reservas en poder del Banco Central (BCU) cayeran prácticamente a la mitad.

Este clima se modificó radicalmente a partir de marzo del 2016. Hasta ese momento se pensaba en un programa de aumentos graduales de la tasa de la Fed de un cuarto punto por vez. Se discutía si serían dos o cuatro los que ocurrirían en el año pero no había dudas que se iniciaba un proceso de subas.

Pero, la inestabilidad global provocada por las medidas tomadas por China sumada a la debilidad en los indicadores de actividad en Estados Unidos generaron la necesidad de no sumar más estrés a la situación. El clima pasó a ser el de la no modificación de las tasas de interés por lo menos hasta la última sesión del año.

El correlato a un estancamiento en la trayectoria hacia el alza en las tasas de interés en Estados Unidos provoca que se retome el interés por las colocaciones en los mercados emergentes.

Cuando se lleva casi una década con tasas de interés muy pero muy bajas, la búsqueda de la rentabilidad pasa a ser una necesidad para los bancos, fondos de inversión, compañías de seguros y administradores de pensiones. Es con este cambio de humor que se retoma el flujo de capitales buscando inversiones atractivas en el mundo en desarrollo.

Es por eso que lo que sucede con el tipo de cambio en Uruguay no es exclusivo y está pasando algo similar en otros países.

Tomando las monedas de la región se observa que el peso argentino se mantiene relativamente estable. En agosto del año pasado el peso argentino cotizaba en nuestro mercado a $ 1,97 y el promedio de agosto del 2016 fue $ 1,90. Por su parte el real brasileño que en agosto del año pasado valía en el mercado uruguayo $ 8,20 pasó a valer $ 8,80 en agosto pasado.

La comparación con nuestros vecinos es muy importante, dados los estrechos lazos que nos unen y la fuerte incidencia que tienen sobre nuestra economía. En particular en momentos en que se acerca la temporada veraniega. El turismo es una de las principales fuentes de ingresos del país, y tiene en la región a su mercado natural.

La evolución del tipo de cambio, en particular la evolución de las cotizaciones bilaterales entre nuestra moneda y las de nuestros vecinos adquiere una relevancia particular en estos momentos.

Pero no es la única variable a considerar. A los efectos de analizar el atractivo de veranear en Uruguay, también hay que tener en cuenta la evolución de los precios en cada una de las economías. En realidad lo que se debe comparar es el diferencial de inflación entre cada país y el nuestro. Si nuestros precios están subiendo 10% y los de los otros países están estancados, una suba del tipo de cambio en Uruguay del 10% deja el costo de vida en los dos países en la misma posición.

Por el contrario si en los dos países hay inflación del 10% para que el costo de vida se mantenga estable el tipo de cambio no debería subir.

Comparando con los niveles de precios de la temporada anterior se constata que en Argentina los precios al consumo aumentaron 31,4% en lo que va del año frente al 8,1% en Uruguay. Como en ese lapso el peso argentino se devaluó 8,5% frente al uruguayo, en términos absolutos ello quiere decir que en estos momentos nos hemos abaratado un 11% frente a nuestros vecinos del Plata, lo que nos vuelve muy atractivos para vacacionar.

Pero el análisis no es completo sino se incluye a Brasil en la ecuación, ya que se trata por un lado de un competidor por captar el turismo emisor argentino, y por el otro el segundo origen de los turistas que arriban a nuestro país.

En lo que va del año la inflación en Brasil ascendió a 5,2%, en tanto que el real se apreció frente al peso 7,1%. Descontada la inflación uruguaya resulta en un abaratamiento de nuestro país del 4,2%.

Pero si comparamos con un año atrás, en medio del ruido político que llevó a que el dólar en Brasil se cotice a 4,20 reales (frente a los 3,20 reales en la actualidad), lo que motivó que al momento de planificar las vacaciones, tanto argentinos como uruguayos y los propios brasileños optasen por el país norteño, el abaratamiento de Uruguay es del orden del 12%.

Esta evolución de los precios relativos que resultan en un abaratamiento del Uruguay ante sus vecinos es una buena noticia de cara al verano y en una perspectiva a un plazo mayor, de cara a recomponer las corrientes comerciales muy dañadas en los últimos años por la crisis económica y las medidas proteccionistas.

Frente al resto del mundo la situación es distinta y hemos perdido competitividad, lo que afecta al sector exportador.

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