La restricción K se afirma y siguen los perjuicios a exportadores uruguayos

Argentina endurece el cepo cambiario a importadores

El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner definió, en los hechos, sus prioridades para administrar la escasez de dólares en los dos meses que restan hasta las elecciones presidenciales en Argentina.

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Desde el 10 de agosto, el día posterior a las elecciones primarias, el Banco Central cerró aún más el grifo de divisas para las importaciones a cambio de mantenerlo abierto, aunque con restricciones, para los sectores de ingresos medios y altos que requieren dólares para ahorrar o viajar al exterior.

En las últimas semanas, la autoridad monetaria recortó en un 30% el cupo de divisas que venía concediendo a las automotrices para que puedan concretar importaciones de piezas y autos. Un ajuste similar ocurre con el monto acordado con los ensambladores de artículos electrónicos de la provincia de Tierra del Fuego. El nuevo endurecimiento de las restricciones amenaza con incrementar la deuda acumulada por los importadores argentinos con sus proveedores externos. Para la Cámara de Importadores, el stock de deuda por compras ya ingresadas al país ascendía a US$ 8.106 millones al finalizar el primer semestre.

"El 80% de lo que importa Argentina corresponde a bienes que se utilizan para la producción. Por eso, desde que se restringieron las importaciones, la economía dejó de crecer", dijo Marcelo Elizondo, titular de Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI). Según esa consultora, entre enero y mayo de este año las importaciones de bienes intermedios (insumos) cayeron 11,3% con respecto al mismo período de 2011, y las de bienes de capital (máquinas y artefactos para la producción) descendieron 12,5%.

En el caso de Uruguay, en los primeros ocho meses del año, las exportaciones hacia Argentina mostraron una caída de 2,6% en comparación a igual período de 2014, según datos del Instituto Uruguay XXI. En el sector automotriz, las ventas hacia ese destino cayeron 7,9% y a nivel general la baja se traduce en pérdida de empleo (ver aparte).

Las trabas para importar en Argentina, sumado a la pérdida de competitividad por el aumento de los costos internos, son los principales factores por los que la producción industrial ya lleva cuatro años de estancamiento. La tendencia continúa en 2015. Entre enero y julio la actividad industrial cayó 1,1% con respecto al mismo período de 2014, según el estatal Indec.

Prioridades.

Superada la temporada alta de liquidación de dólares de los exportadores, el Banco Central pasó a ser desde agosto el único proveedor de divisas en el mercado de cambios. El problema es que, si bien el stock de reservas se mantiene en torno a US$ 33.600 millones (cerró la semana en US$ 33.537 millones), un nivel similar al que tenía a fines de 2013, su calidad está bajo la lupa de los analistas.

La autoridad monetaria incluye en el total de reservas los más de US$ 8.000 millones adeudado a los importadores, además de unos US$ 1.600 millones por pagos de intereses de bonos a fondos buitre que no pudieron efectivizarse por el fallo del juez estadounidense Thomas Griesa.

Pero la herramienta clave que le permite al Banco Central mostrar estabilidad en el stock es el reemplazo de los dólares que vende en el mercado por yuanes prestados del Banco Popular de China. De los US$ 11.000 millones del swap (intercambio de monedas) firmado por la presidenta argentina con su par chino, Xi Jinping, en julio de 2014, ya fueron activados más de US$ 8.000 millones. Sin el maquillaje de las cifras, las reservas netas, aquellas que constituyen el verdadero poder de fuego del Banco Central, continúan en caída.

Según un informe de la consultora Ecolatina, ascienden a US$ 12.700 millones, unos US$ 3.500 millones menos que al cierre de 2014. Esa escasez es la que obliga a definir prioridades a la hora de entregar divisas.

En plena campaña para las elecciones presidenciales del 25 de octubre, el gobierno viene dando muestras de que prefiere pagar el costo de una actividad económica estancada antes que generar malhumor en los segmentos medios y altos por el retaceo de divisas. "Si el gobierno no diera la opción de comprar dólar para turismo o ahorro, la clase media estaría mucho más preocupada por el aumento del dólar blue. Es una decisión más política que económica", dijo el economista Luis Secco.

La compra de divisas al valor del tipo de cambio oficial más un recargo del 20%, al que pueden acceder quienes tienen ingresos en blanco mayores a 11.176 pesos (unos US$ 1.200), crece a toda marcha. Entre enero y agosto de este año, el monto sumó US$ 4.200 millones, más del triple que en el mismo período de 2014.

Si bien luego de las elecciones primarias el gobierno redujo el monto promedio de divisas que permite adquirir por persona, el drenaje de reservas siguió creciendo porque se amplió el número de compradores. En agosto, por primera vez desde que se flexibilizó el cepo cambiario en enero de 2014, más de un millón de contribuyentes adquirieron "dólar ahorro".

Ese subsidio implícito es una herramienta con la que el Banco Central canaliza parte de la demanda que, de otro modo, iría al dólar "blue". Pero la estrategia tiene costos: las estimaciones indican que hasta fin de año se necesitarán otros US$ 2.500 millones para abastecer esas compras.

Otra vía de salida de divisas es el turismo. Con una sobrevaluación del peso argentino que alcanza niveles similares a los de fines de la convertibilidad y altas expectativas devaluatorias para después del cambio de gobierno, los argentinos con capacidad de viajar al exterior están adelantando la compra de pasajes y paquetes turísticos que se pactan al valor del tipo de cambio oficial y en 18 cuotas sin interés pese a que la inflación ronda el 25% anual.

Según datos oficiales, en el primer semestre del año se registraron 1.400.000 salidas de argentinos al exterior desde los aeropuertos de Ezeiza y Aeroparque, un 7,4% más que el año pasado y un 46,5% más que 2010. En tanto, las compras de pasajes y paquetes turísticos, crecieron 60% con respecto a 2014.

La pérdida de empleo en la industria local

Un informe elaborado por la Cámara de Industrias (CIU) sobre la situación comercial con Argentina y el impacto en el sector, indicó que el empleo directo generado por las empresas que producen bienes para el mercado argentino cayó 46% en ocho años, pasando de 5.000 a 2.700 puestos de trabajo.

La gremial explicó que la menor demanda de mano de obra estuvo concentrada en los sectores industriales dedicados a la fabricación de prendas de vestir, tejidos de punto, tejeduría, artículos de papel y cartón y plásticos. Esas industrias eran las que mayor dependencia comercial tenían con Argentina. Además, las exportaciones a Argentina mostraron un descenso de 31% entre 2011 y 2014.

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