FINANZAS DE BOLSILLO

¿Cuánto cuesta irse del hogar familiar?

Un repaso de los principales costos de la vida independiente: alquiler, facturas, alimentación y transporte.

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Solo es una opción, pero lo más conveniente es compartir la vivienda. Foto: Shutterstock

Mauro (24 años) recibe un sueldo promedio para un joven de su edad —entre $ 15.000 y $ 18.000 líquidos— y se mudó de la casa de sus padres en julio. Decidió compartir los gastos y la experiencia con un amigo, y ahora siente en carne propia lo que vale poder llevar una vida independiente y sin grandes lujos en Uruguay.

Son muchos los jóvenes que se encuentran en la situación previa a ese paso, analizando los costos y ventajas de irse a vivir solo o quedarse en el hogar familiar. Según un estudio de los sociólogos Ignacio Pardo y Daniel Ciganda de 2014, la cuarta parte de los jóvenes uruguayos viven con sus padres y el cambio más significativo respecto a períodos anteriores es "el crecimiento en la formación de hogares no familiares" —personas que viven solas o con pares— en desmedro de la convivencia en pareja.

Dicho trabajo también apunta que en general son los jóvenes de estratos más altos quienes tienden a postergar más su salida del hogar familiar. Ante esto surge la pregunta: ¿Es realmente tan costosa la independencia o su postergación responde a la comodidad de las nuevas generaciones? Este artículo intenta repasar algunos de esos costos para responder dicha interrogante.

Alquiler.

Como es lógico el primer paso de este proceso es conseguir un nuevo hogar donde vivir y esa decisión depende principalmente de dos factores: los ingresos de la persona y las ofertas que le brinda el mercado inmobiliario.

Según el presidente de la Asociación de Administradores de Propiedades Inmuebles (Adapi), Raúl Calandria, el mercado brinda ofertas "de todo tipo, tamaño, color y precio". Agregó que "siempre hay alguna opción (de alquiler) para personas con sueldos normales".

Explicó que el precio del arrendamiento depende principalmente de tres factores: ubicación, comodidades y estado de habitabilidad. De los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes al 2015 surgen que 235.000 hogares uruguayos alquilan, y los valores promedio por barrios varían en Montevideo desde $ 6.836 en Casavalle a $ 20.519 en Punta Gorda.

Para Calandria la mejor opción "para la juventud es el alquiler", porque no ata a la persona a un barrio o tipo de vivienda determinado, sino que puede ir cambiando a medida por ejemplo que mejoran sus ingresos. Además, apuntó que no se paga contribución inmobiliaria ni Impuesto de Primaria, aunque sí los gastos comunes que advirtió "son un costo agregado importante" en casos como edificios con ascensor.

En paralelo con la búsqueda de su nuevo hogar el futuro inquilino debe procurar obtener una garantía de alquiler. La que brinda la Contaduría General de la Nación es de trámite gratuito y cobra una comisión mensual equivalente al 3% del monto del alquiler, pero es exclusiva para funcionarios públicos, jubilados y empleados de empresas privadas con convenio (unas 300 lo tienen).

Entre las garantías privadas más utilizadas está la que da Anda a sus afiliados, para lo que se debe pagar la cuota de socio ($ 500 por mes) y cubre arrendamientos por hasta el 33% del ingreso del individuo. También Porto Seguro brinda pólizas anuales que proveen la garantía de alquiler, que pueden ser abonadas hasta en 12 cuotas y cubren arrendamientos cuyo valor sea hasta el 30% del ingreso líquido del solicitante. Otra opción es Garantía Confianza que es impulsada por las inmobiliarias socias de Adapi y cubre hasta el 35% del sueldo líquido.

Gastos fijos.

Aparte del alquiler, cuando salen del hogar familiar los jóvenes deben asumir una serie de gastos fijos que generalmente le eran ajenos como las tarifas públicas y la alimentación diaria. Una regla tradicional indica que una tercera parte del ingreso debe destinarse al alquiler, otro tercio a los demás costos fijos y dejar lo restante para gastos extras o ahorro.

De acuerdo a testimonios recabados por El País, los jóvenes que se mudan solos suelen gastar unos $ 1.000 en la factura de UTE. Algunas recomendaciones para evitar un consumo excesivo de electricidad son elegir el tipo de tarifa más adecuada, optimizar el uso del calefón con un timer, colocar lámparas de bajo consumo o LED, y desconectar los artefactos que consumen energía estando inactivos.

Generalmente la factura de agua es un gasto menor —unos $ 300— y muchas veces está incluida dentro de los gastos comunes, especialmente en edificios o complejos de vivienda. Resta la factura de Antel, que históricamente se asoció al servicio de telefonía fija pero cada vez predomina más en su valor la conexión a Internet.

Tener una nueva línea telefónica sale unos $ 2.500 entre la instalación, el depósito de garantía y el costo del aparato; luego el cargo fijo mensual son $ 201. Mientras que el plan de Internet con tarifa plana de menor valor cuesta $ 790 por mes (150 gigabyte de navegación y 30/4 Mbps de velocidad). Antel ofrece la posibilidad de colocar solo el modem sin el servicio de telefonía fija, aunque se mantienen los costos de instalación.

A estos gastos debe sumarse la comida, un rubro muy difícil de estimar por las distintas costumbres alimenticias y dietas de los individuos. De forma estimada se puede decir que un joven que vive solo gasta unos $ 1.000 por semana en su alimentación, sin considerar las comidas fuera del hogar.

Respecto a esto, para una edición anterior de Finanzas de Bolsillo centrada en reducir los costos del hogar, la economista Gabriela Mordecki recomendó "planificar los menú de la semana y si se puede mensualmente, de forma de comprar mayor cantidad, lo que normalmente reporta un precio menor en relación a comprar diariamente".

Otro costo fijo a considerar son los traslados. Para el caso de vivir lejos del trabajo, pagar dos boletos al día durante los días hábiles del mes cuesta $ 1.232. Calandria mencionó este como un tema clave a la hora de seleccionar la zona para mudarse, porque "podes pagar más por un alquiler pero estás a cinco minutos del trabajo y ahorras por ahí".

En su mayoría los testimonios de los jóvenes que se independizaron revelaron que no cumplen con el ideal de un 33% de los ingresos para gastos extras o ahorro. Dicha cifra se ubica más cercana al 25%.

Comparación de la edad de salida por regiones.

El trabajo de los sociólogos Ignacio Pardo y Daniel Ciganda repasa datos de diversos países sobre la edad de emancipación del hogar familiar de los jóvenes. Señala que en Italia y España se observa cierto retraso en el proceso, lo que atribuyen a la vigencia del modelo de independencia asociado a la vida en pareja y la menor difusión de la convivencia no familiar. En el resto de los países desarrollados del viejo continente se está adelantando la edad de autonomía, mientras que en Estados Unidos se destaca el crecimiento del número de jóvenes que viven solos o con otros pares (no en pareja). En América Latina son escasos los estudios, pero marcan una estabilidad en el tiempo de la edad de independencia del hogar familiar.

EL CONSUMO EN LOS JÓVENES.

Invierten en experiencias presentes.

En base a sus estudios, la psicóloga Verónica Massonier señaló que la principal diferencias de los jóvenes actuales con las generaciones anteriores "es que crece la disposición a invertir en experiencias tanto o más que en objetos tangibles". Este tipo de gasto se caracteriza por ser "efímero, es vivencia y momento presente". Puede ser un recital, un viaje, un salto en paracaídas o un curso de formación. "Se trata de un dinero que no se transforma en algo material y duradero, pero se siente como un gasto valorado y significativo", añadió. Una reciente investigación de la Universidad de Cornwell (Estados Unidos) reveló que invertir en experiencias provoca un mayor disfrute.

Las metas se aplazan en el tiempo.

La psicóloga especializada en investigación de mercado explicó que los jóvenes mantienen al ahorro como una pretensión y en general persiguen las mismas metas que las generaciones anteriores, como la casa propia o comprar un automóvil. Pero esos objetivos se postergan en el tiempo y son metas a largo plazo. Esto ocurre "porque las visualizan como demasiado lejanas o porque no están dispuestos a renunciar a otros objetivos más cercanos, que son disfrutables de manera inmediata". Massonier agregó los jóvenes son conscientes "de la finitud de la vida y por lo tanto intenta no privarse de lo que considera realmente importante". Los últimos datos de la Agencia Nacional de Vivienda (ANV) marcan que hay algo más de 4.000 cuentas activas dentro del Programa de Ahorro Joven.

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