Son US$ 260.000 millones que tienen calificación mínima de grado inversor

Tras década de oro, deuda de los emergentes podría ser "ángel caído"

Tras una década dorada de mejoras, la calificación crediticia de varias economías en desarrollo se arriesga a volver a la categoría de "basura" (o también conocida como "especulativa"), con grandes costos potenciales para cerca de una décima parte de los bonos en circulación de estos mercados.

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Si otra calificadora baja la nota de Rusia los fondos no podrán invertir allí. Foto: EFE

Destacados fondos de inversión y de pensiones tienen reglas que les impiden tener deuda si no está clasificada como grado de inversión por al menos dos de las grandes agencias, y varios países están en riesgo por problemas que van desde los castigados precios de las materias primas a inestabilidades políticas.

Rusia se convirtió esta semana en la primera de las grandes economías que pierde la categoría de grado de inversión en Standard & Poors, por primera vez en una década. Si Moodys y Fitch hacen lo propio, los inversores conservadores que no pueden tener títulos "basura" —o de carácter especulativo— deberán venderlos. El banco estadounidense JP Morgan calcula que deberán deshacerse de US$ 6.000 millones en deuda del gobierno ruso en euros y en la divisa estadounidense.

Pero es probable que Rusia tenga compañía. Bonos soberanos y corporativos valorados en unos US$ 260.000 millones —cerca de una décima parte de la deuda en circulación de los mercados emergentes— corren peligro de ser relegados a categoría de basura, según David Spegel, del banco francés BNP Paribas, que califica a estos créditos como "ángeles caídos".

Y lo que es peor, cerca de 1 billón de dólares está calificado como "BBB" o "BBB-", los dos escalones más bajos en el grado de inversión (el rango que tiene Uruguay, ver aparte). Después de esos escalones, se inicia el estadio de basura.

"Tras un año de turbulencias políticas y caída de los precios de las materias primas, el cielo está en llamas con los ángeles caídos de los mercados emergentes", dijo Spegel.

Los modelos elaborados por analistas de Bank of America/Merrill Lynch (BofA) muestran que hay riesgo de degradación en Brasil, Rusia, Turquía, Sudáfrica e Indonesia.

Algunos de ellos, importadores de energía que se benefician de la caída de los precios del petróleo o países que están realizando reformas económicas, pueden evitar la bajada.

No obstante, las calificaciones tienden a subir y bajar en grupo. "Los inversores pueden ver las rebajas iniciales no como eventos aislados, sino como el comienzo de una nueva tendencia", advirtió el BofA.

"La gran preocupación es para países en la zona baja del grado de inversión, como Rusia y Brasil. Caer al estatus de basura te deja sin el mayor segmento de compradores de bonos", dijo Peter Marber, de Loomis Sayles.

Esto ocurre especialmente en el caso de grandes aseguradoras y bancos, extremadamente sensibles a las calificaciones por las duras regulaciones sobre las reservas de capital y la calidad de los activos, destacó.

La calificación de las compañías también puede verse afectada, indicó Marber, agregando que "si vemos países rebajados a un estatus de alto rendimiento, podrían generarse rebajas corporativas automáticas que restringirían bastante el acceso al capital internacional".

Todo esto subirá los costos de financiamiento, añadiendo a las presiones provocadas por la posibilidad de una subida de las tasas de interés en Estados Unidos y de los rendimientos de sus bonos del Tesoro, que succionarán fondos de los mercados emergentes.

La deuda uruguaya y el grado inversor

Para las cinco calificadoras de riesgo que analizan a Uruguay, la deuda uruguaya tiene grado inversor. Cuatro lo ubican en el umbral mínimo -es decir un escalón por encima del grado especulativo o de bono “basura”- y una la ve dos escalones por encima del grado especulativo.

Moody’s califica a la deuda uruguaya como Baa2, esto es un escalón por encima del mínimo del grado inversor y dos arriba del grado especulativo. En tanto, Standard & Poor’s, FitchRatings, DBRS y R&I califican a la deuda uruguaya con la nota BBB-, esto es el mínimo para estar en el grado inversor y un escalón arriba del grado especulativo.

Todas las calificadoras le asignan perspectiva “estable” a la nota. Esto significa que no prevén cambios para los próximos 12 a 18 meses en la calificación de Uruguay.

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