ajuste y protestas

Rousseff insiste en que dificultades de economía brasileña son coyunturales

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, aseguró ayer en que las dificultades sufridas por la mayor economía de América Latina son coyunturales y que el ajuste impulsado por el gobierno para enfrentarlas comenzará a dar resultados a finales de este mismo año.

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Dilma Rousseff. Foto: EFE

"Estamos pasando por un momento de dificultades coyunturales pero somos un país con una base sólida", afirmó la jefe de Estado en el discurso que pronunció en la ceremonia de inauguración de las obras de ampliación y modernización del puerto de Rio de Janeiro.

Rousseff, que insistió en rechazar que Brasil enfrente una crisis económica, defendió las medidas de austeridad anunciadas este año por el gobierno y que son criticadas tanto por la oposición como por algunos sectores oficialistas.

La economía brasileña está estancada y puede sufrir una contracción del 0,7% este año, según las últimas proyecciones; las cuentas públicas registraron un déficit histórico el año pasado; la inflación interanual subió hasta el 7,7%, su mayor nivel en diez años, y el desempleo comenzó a crecer en los últimos meses.

Para corregir estas "dificultades transitorias", el Gobierno anunció una serie de medidas de austeridad, que incluyen el control de gastos, el aumento de impuestos, el encarecimiento del crédito y el recorte de ciertos beneficios laborales, lo que ha sido criticado incluso por sindicatos y sectores de izquierda aliados de Rousseff.

La mandataria atribuyó los problemas del país a la crisis económica internacional que comenzó en 2009 y dijo que las medidas adoptadas por el gobierno hasta ahora, principalmente concesión de créditos subsidiados y reducciones de impuestos, impidieron que el país sufriera, como otros países, con el aumento del desempleo y una caída "violenta" del crecimiento en los últimos seis años.

Agregó que el aumento de los gastos con las concesiones de créditos y la reducción de los ingresos con las rebajas de impuestos "generaron en las cuentas públicas y el presupuesto del Estado los problemas que de otra forma recaerían en la sociedad y en los trabajadores".

Según Rousseff, ante ese déficit, Brasil necesita ahora de otras herramientas para hacer frente a la crisis e impedir que el país sufra con desempleo y bajo crecimiento "estructurales y permanentes".

"Estamos haciendo lo que todo el mundo hace cuando tiene problemas en casa. Estamos reajustando las cuentas para seguir creciendo y creemos que eso se dará en los próximos meses, llegando al final del año", afirmó.

De acuerdo con la mandataria, los ajustes anunciados "son para mejorar los fundamentos económicos, mejorar las cuentas públicas y permitir que el gobierno mejore su desempeño".

Según la jefe de Estado, los propios empresarios saben que las dificultades son transitorias y por eso no han parado de invertir.

"Ningún empresario invierte tanto en una obra grande como ésta sin haber hecho estudios de demanda y sin saber si el país tiene o no futuro. Y aquí tenemos condiciones de crecer y de generar empleo y renta", aseguró Rousseff al referirse a las inversiones por 1.500 millones de reales (unos 500 millones de dólares) en las obras de ampliación del puerto de Río de Janeiro.

Tal inversión convirtió al terminal marítimo de esta ciudad en el que posee el mayor muelle continuo para la operación de contenedores en toda Suramérica y amplió su capacidad hasta un 63 %, lo que ahora le permite mover hasta 300.000 vehículos por año.

"Son inversiones que de hecho contribuyen para lanzar bases más sólidas para el crecimiento de Brasil", afirmó la mandataria.

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