TEMA DE ANÁLISIS

Similitudes y diferencias con la devaluación de Brasil en 1999

En enero de 1999 Brasil se vio obligado a devaluar acorralado por una fuerte salida de capitales. Esta situación resultó de la combinación de la pérdida de confianza de los inversores luego de que otro mercado emergente como Rusia no pagara sus bonos en 1998, y la falta de solidez macroeconómica en el propio Brasil.

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Moneda brasileña. Foto: Archivo El País

Hoy se observan fuertes desequilibrios en la economía brasileña y dificultades para restablecer el control del déficit fiscal y también hay una fuerte devaluación del real en los dos últimos meses. Coincidentemente también hay problemas en Rusia, aunque por el momento no alcanzan la magnitud que en aquel entonces. Tomando en cuenta el impacto negativo que tuvo sobre nuestro país la devaluación brasileña del año 1999, vale la pena analizar las similitudes y diferencias entre las dos instancias.

Comenzando por los acontecimientos recientes, el dólar cotizó a un promedio de 2,3 reales en los primeros nueve meses del año pasado. Hasta fines de enero se observó un incremento del orden del 15% al que se suma un aumento del 10% en febrero y otro también del 10% en lo que va de marzo. Se trata de una devaluación acumulada del orden del 40% del real si se compara con el promedio de los primeros nueve meses del año pasado. El 13 de enero de 1999, como consecuencia de un fuerte shock externo, el real sufrió una fuerte devaluación que a diferencia de la actual llegó al 61% en muy pocos días.

La forma en que se produce la devaluación tiene una primera diferencia de política cambiaria. En 1999 se abandonó una banda de flotación en la que había un compromiso de intervención del Banco Central en el mercado cuando se llega a determinados valores. En la actualidad el precio lo fija cada día el mercado y las intervenciones del Banco Central no están institucionalizadas.

La combinación del tipo de cambio controlado y la fuerte crisis externa hicieron que el ajuste en 1999 fuera más abrupto que en la actualidad. En casos como aquél también existe otro efecto que se conoce como "overshooting", que es una sobre-reacción inicial de los precios que luego se ajusta con una caída hasta el nuevo nivel de equilibrio. El impacto real de una devaluación abrupta y en escalón es más agresivo porque agarra más desprevenidos a los que tienen obligaciones en dólares. Hasta el momento, la devaluación observada está teniendo menor impacto ya que por un lado es de menor magnitud y por otro viene ocurriendo en el correr del tiempo y la gradualidad permite una capacidad de reacción mayor.

En lo que a Uruguay refiere, el primer impacto de una fuerte devaluación del real es a través de las exportaciones, las que pierden competitividad, máxime al tratarse de uno de nuestros principales socios comerciales. Una primera diferencia es la importancia relativa de Brasil como destino final de nuestras ventas externas. En el año 1998 el vecino norteño adquirió el 33% de las exportaciones de bienes del país, en 2014 dicho participación cayó al 18%. No obstante ello es un socio muy importante y la actual coyuntura por la que atraviesa impacta sobre nuestras exportaciones.

¿En qué exportaciones impactó en 1999? El total de las exportaciones de Uruguay a Brasil en 1998 fue de US$ 1.042 millones vistas desde el lado de las estadísticas brasileñas. Al año siguiente bajaron estrepitosamente a US$ 646 millones, nivel en el que se mantuvieron por muchos años. Fue un ajuste generalizado que impactó en forma directa en lácteos, arroz, cebada, carne, alimentos en general, textiles, papel, maquinarias y productos metálicos. El universo de empresas exportadoras era amplio y abarcaba muchos rubros de industrialización.

En la actualidad las exportaciones están más concentradas y varios de los sectores como ser maquinaria, papel, textil y alimentos en general participan marginalmente del flujo comercial. Desde el punto de vista de la economía en general el impacto es menos generalizado. Los rubros que ganaron participación y hoy representan el 64% de las ventas a Brasil son arroz, cebada, químicos, plásticos y material de transporte. Es en estos dónde se podrán ver dificultades comerciales y se le podrá sumar los lácteos que además de los problemas en Brasil encuentran dificultades en varios de los mercados de destino de las exportaciones.

Otra diferencia para que el impacto tenga niveles macroeconómicos significativos es el efecto indirecto a través de Argentina porque este país perdió peso en el comercio con Brasil y con Uruguay. Por lo tanto el contagio será menor entre Brasil y Argentina y a su vez el impacto que pueda llegar a Uruguay por este último también se redujo sensiblemente. En realidad dados los problemas propios que tiene Argentina la competitividad con Brasil solo es un tema más de varios.

Por el contrario, en 1999 las exportaciones de Argentina a Brasil cayeron 28% y al igual que en el caso de Uruguay había una diversidad de sectores de actividad y empresas muy amplia y tuvo una repercusión macroeconómica desestabilizante sobre nuestro país.

El impacto de la devaluación en Brasil a un tiempo diferente en nuestro país se sentirá en la producción y en la ocupación. Se trata de 331 empresas que venden en dicho mercado en la actualidad y que enfrentarán dificultades de precio para poder seguir ingresando. Se sentirá pero no desestabilizará la macroeconomía. Eso sí, aumenta sensiblemente la vulnerabilidad de nuestra economía frente al precio internacional de lo que se puede vender cómodamente en otros destinos: carne, soja y celulosa.

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