Ofrecían diferentes formas para sacar el dinero de Argentina

El tentador menú del HSBC para abrir cuentas en Suiza

El HSBC tentó durante años a sus potenciales clientes argentinos con ofrecimientos que pocos rechazaron

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Caso. El banco HSBC está en el centro de la atención internacional y difundió una explicación sobre la operativa en Suiza.

La oferta era tentadora. ¿Necesita sacar fondos del país? No hay problema, firme acá. ¿Quiere evitar que la correspondencia llegue a su casa? Tampoco hay problema, nombre a un intermediario para recibir los papeles. O, mejor, directamente se los guardamos en la sucursal. ¿Desea un eslabón opaco entre usted y su dinero? Le recomendamos una sociedad en un paraíso fiscal. ¿Quiere que su nombre ni aparezca en la cuenta? Para eso tenemos códigos alfanuméricos. Ah, y por cierto, no tiene que viajar a Europa para abrir una cuenta en Suiza : vamos a domicilio.

El HSBC tentó durante años a sus potenciales clientes con ofrecimientos que pocos rechazaron. Al igual que otros muchos bancos que operan en la plaza local, los archivos filtrados por el técnico informático Hervé Falciani al diario Le Monde, que luego compartió con el Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación (ICIJ, en inglés), integrado por La Nación, revelan asombrosos detalles de la operatoria del HSBC Ginebra.

Las fichas de clientes que los propios empleados del banco escribían exponen estas situaciones. "El cliente informó que la garantía fue cancelada en la sede Buenos Aires", escribieron después de una llamada telefónica del economista argentino David Goldfarb en noviembre de 2005.

¿Qué significa eso? Que los interesados en transferir fondos al exterior no tenían que pasar por Ezeiza o cualquier otro aeropuerto. Y así, por ejemplo, el socio de Miguel Abadi, el argentino que lidera la lista global del HSBC suizo, sólo tuvo que pasar por las oficinas porteñas para ponerse al día con esos papeles.

Si prefiere Nueva York para evitar las leyes argentinas, también podemos oficiar de anfitriones. Eso sucedió en junio de 2005, cuando Amalia Fortabat concretó la venta de Loma Negra cerca del Central Park, para evitar, así, el encaje bancario que ordenaba el entonces ministro de Economía, Roberto Lavagna. Aunque se trataba de una empresa argentina, el dinero nunca pasó por aquí: de Estados Unidos a Suiza sin escalas.

Parte de la operativa pasaba por Uruguay, que era utilizado como "puente" para llegar al HSBC en Suiza mediante sociedades anónimas, Sociedades Anónimas Financieras de Inversión (SAFI), cuentas bancarias y/o administradores. Esa operativa no era ilegal en Uruguay.

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