ECONOMÍA DEL VECINO PAÍS

Volvió a Argentina el "dólar barato" con efectos variados

Favorece a Uruguay por el turismo; perjudica a varias industrias argentinas.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Al asumir Macri hubo una devaluación del peso, pero esa ventaja se perdió. Foto: Archivo

La llegada de turistas argentinos a Punta del Este y los principales balnearios de Maldonado y Rocha creció 24,4% en enero pasado con respecto al mismo mes del año anterior. El cruce desde la vecina orilla a Bella Unión para comprar desde aires acondicionados a bicicletas en los seis free shops de esa ciudad se volvió incesante en los últimos meses. Estas son solo dos tendencias que reflejan en Uruguay el retorno de un viejo conocido a la Argentina: el dólar barato.

Días después de su asunción en diciembre de 2015, el gobierno de Mauricio Macri eliminó el llamado cepo cambiario y el peso sufrió una devaluación cercana al 50%. Pero desde febrero de 2016 el valor del dólar se mantuvo casi sin alteraciones, mientras que la inflación acumuló en el mismo período un alza del 45%. Las pérdidas de las ventajas competitivas obtenidas por la devaluación se profundizaron en el primer trimestre de este año. En ese período, la inflación acumuló un incremento del 6,3%, mientras que la cotización del dólar cayó un 4%.

Ese escenario de atraso cambiario se corrobora con claridad en algunos indicadores. Mientras los créditos con tarjetas en pesos crecieron en el primer trimestre al 28% anual, los créditos con tarjetas en dólares —que son alimentados por las compras en Chile, Paraguay y Uruguay, entre otros países— se incrementaron al 40%, según la consultora Ecolatina.

Otro efecto del dólar barato se refleja en el empadronamiento de autos: mientras el de vehículos nacionales creció 8% entre enero y marzo con respecto al mismo período del año anterior, el de los importados saltó un 73%.

"Argentina está cara. Cuando se toma el nivel del tipo de cambio real bilateral con el dólar, estamos prácticamente en los mismos niveles de fines de la convertibilidad (en referencia al plan monetario de Domingo Cavallo de establecer una relación "uno a uno" entre el dólar y la moneda nacional, que fuera instaurado en 1991 y mantenido hasta principio del 2002)", dijo Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de Ecolatina.

En la siempre ciclotímica economía argentina, la escasez de dólares que llevó al gobierno de Cristina Fernández (2007-2015) a imponer un férreo control a las importaciones y al giro de divisas al exterior se transformó ahora en una sobreoferta que deprime al tipo de cambio.

La principal fuente de ingreso de dólares es la emisión de deuda en el exterior. Tras el acuerdo con los fondos buitre en abril de 2016, el gobierno de Macri sacó provecho de tasas de interés más bajas para tomar deuda y así moderar el ajuste de las cuentas públicas. De hecho, Argentina fue el país emergente que más deuda emitió en los mercados internacionales durante 2016. Aunque más acotada, la tendencia seguirá este año: las emisiones previstas por el gobierno nacional, los provinciales y las empresas suman unos US$ 15.000 millones.

A ese ingreso de divisas se suma un fuerte incremento en la liquidación de exportaciones del agro en un año en el que se espera un aumento del 23% en la cosecha de maíz y del 60% en la de trigo. La semana pasada, la liquidación de divisas por ventas de la agroindustria sumó US$ 431,5 millones, un 25,2% por encima de la registrada en el mismo lapso de 2016, según la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC).

Por último, el exitoso blanqueo de capitales que cerró el 31 de marzo aportó más dólares a la oferta. Si bien la mayor parte de los US$ 116.800 millones sincerados permanecerán en el exterior, el ingreso de US$ 7.700 millones a cuentas bancarias en el país es otro factor que ayudó a planchar el nivel del billete verde en Argentina.

Efectos colaterales.

La estabilidad del tipo de cambio ayuda a alcanzar el objetivo de una reducción de los niveles de inflación, pero también provoca severos efectos colaterales sobre la economía real.

Si bien hay sectores industriales que empiezan a mostrar signos positivos —en marzo, la producción de acero crudo creció 23,5% interanual y los despachos de cemento 15,5%—, otros continúan profundizando su caída. "Los más afectados son los que concentran mayor mano de obra: metalúrgico, textiles y calzados. La industria en general va a tener un rebote este año, pero esos sectores seguirán con dificultades", dijo Diego Coatz, economista de la Unión Industrial Argentina (UIA).

Aunque las estadísticas no muestran una avalancha de importaciones —en el primer bimestre aumentaron 3,3% con relación al mismo período de 2016—, las compras al exterior de bienes de consumo saltaron 14,9% en ese período. Esa alza golpea fuerte en sectores como el del calzado. En los primeros 45 días del año las importaciones crecieron 62% con respecto al mismo período del año pasado, según la gremial del sector. Ese incremento, en un contexto de caída de las ventas del 6,2% en el mercado interno, está provocando un fuerte descenso en los niveles de producción.

El escenario es similar en la industria textil: en el primer trimestre del año, las importaciones de ropa alcanzaron un valor de US$ 135 millones, un 46% más que en el mismo período del año anterior, de acuerdo a la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria. Frente a este panorama, a comienzos de abril el gobierno alcanzó un acuerdo con los sectores textiles y del calzado por el que se les otorgará a las empresas en crisis la posibilidad de que el Estado pague parte de los sueldos por tres meses, renovable por otros tres.

El atraso cambiario también impacta sobre algunas economías regionales. Si bien la devaluación del peso y la quita de retenciones de fines de 2015 mejoraron el panorama para segmentos como tabaco, miel, limón y arándano, otros como lácteos, madera, pollos y manzanas vienen sufriendo la suba de los costos en dólares.

Banco chino financiará Pymes argentinas

El CBD (Banco de Desarrollo de China) y el BICE (Banco de Inversión y Comercio Exterior) argentino acordaron ayer en Buenos Aires que la entidad china destinará US$ 150 millones para financiar proyectos para pequeñas y medianas empresas (Pymes) en el país sudamericano, informaron fuentes oficiales.

Durante una reunión entre sus representantes, ambas entidades negociaron este préstamo, cuyos fondos serán aplicados para financiar proyectos de inversión que se desarrollarán en Argentina, según anunció el Ministerio de Producción del gobierno de Mauricio Macri. El acuerdo tendrá como objetivos la cobertura económica de proyectos de Pymes, generación de energías renovables, infraestructura energética y manufacturas agrícolas, entre otros.

"Para el BICE es muy importante este acuerdo de financiación alcanzado con el CDB, ya que los acuerdos con organismos internacionales son los que nos permiten ofrecer créditos con condiciones muy ventajosas para las Pymes argentinas", sostuvo Pablo García, presidente de la entidad argentina. Agregó que "como nosotros recibimos fondeo de largo plazo, podemos prestarle estos recursos a las empresas argentinas con un horizonte de 10 años o más para que concreten sus proyectos".

La cantidad será desembolsada en distintos tramos, con uno inicial de 50 millones de dólares. Este será, según el texto, uno de los primeros pasos que las empresas darán para comenzar su cooperación con la que esperan "acercar buenas prácticas internacionales y afianzar las relaciones entre empresas argentinas y asiáticas".

Un informe de la consultora Abeceb de 2015 reproducido por el diario La Nación, indicó que el 96% de las 520.000 empresas que hay en Argentina son Pymes. Además, participan del 4,6% de las exportaciones (70% van hacia América latina) y el 27% tiene como principal cliente a una firma grande. Se calcula que generan un 45% del empleo total del país, aunque la estimación resulta difícil porque existe un alto grado de informalidad. [EFE]

Fuerte suba de las tasas de interés en pesos

La estabilidad del dólar en la plaza argentina se combina con elevadas tasas de interés en pesos. Dado el compromiso de cumplir la meta de reducir del 40% al 17% la inflación este año, el Banco Central viene aplicando una estrategia contractiva para quitar pesos de la economía.

En esa línea, el martes pasado subió la tasa de interés de referencia del 24,75% al 26,25% anual, lo que quita demanda al dólar dado que los rendimientos en moneda local se vuelven cada vez más atractivos. La decisión la adoptó el Comité de Política Monetaria del organismo poco después que el Indec informara que para marzo había registrado una inflación del 2,4% en la zona metropolitana, básicamente por el impacto de los aumentos en tarifas de servicios públicos. La decisión sorprendió al mercado que, aunque descontaba como muy probable una suba en las tasas, no la imaginaba de tal magnitud.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)