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Wall Street borró de un plumazo ganancia acumulada en el año

La Bolsa neoyorquinasufrió ayer una terrible caída como reacción dramática a una causa que, en cambio, no es en absoluto nueva: la fortaleza del dólar y el efecto bola de nieve que tiene sobre el oro, el petróleo, la deuda pública, el mercado de importación y exportación y, al final del proceso, las cotizaciones.

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Operadores en Wall Street. Foto: Reuters

Más de 332 puntos de descenso para el Dow Jones y una caída de alrededor del 1,7% para el selectivo S&P 500 y el Nasdaq conformaron el balance de la víspera, cuando, además, se borraron todas las ganancias acumuladas por el parqué neoyorquino en lo que va de año.

Pero, ¿por qué ayer? Durante todo el mes de marzo, el dólar se ha fortalecido un 3,3%, hasta tener bien cerca lo que los expertos habían vaticinado para bien avanzado el 2016: la paridad con el euro. Por no hablar de el yen, que se cambia hoy a más de 122 unidades por dólar.

Sin embargo, por alguna razón, ayer los operadores de bolsa se fueron hacia el precipicio en manada. El lunes no hubo ningún dato macroeconómico relevante, por lo que los inversores decidieron digerir de otra manera el buen dato de empleo del viernes.

Ayer, de nuevo sin indicadores, decidieron buscar en el dólar el hilo argumental de la jornada, aunque les llevara al descalabro.

Así, los analistas pasaban la jornada describiendo el efecto del fortalecimiento del dólar y echando más leña al fuego diciendo que esta será la tendencia a corto plazo para la divisa estadounidense.

Aunque simbolice la fortaleza de la economía estadounidense, las reglas matemáticas de sus consecuencias son sencillas: el petróleo y el oro se abaratan y la deuda pública estadounidense se hace menos atractiva para los compradores extranjeros, como cualquier compra o transacción económica en el país.

En cifras: el petróleo de Texas, que arrastra ya su propia crisis de exceso de oferta internacional, cayó un 3,42% y terminó en US$ 48,29. El oro está en los peores niveles en lo que va de año, y cerró a US$ 1.161 la onza, y la rentabilidad de la deuda pública estadounidense a diez años también bajó hasta el 2,122%.

También conviene recordar que, en los últimos resultados empresariales, muchas empresas explicaron su caída de los ingresos en el extranjero debido a la que ha sido llamada como "la guerra de divisas".

Quedan por delante muchas batallas importantes: una con fecha, la del programa de compra de bonos de deuda en Europa, y otra sin fecha, la de la subida de los tipos de interés en Estados Unidos. De momento, gana el dólar por goleada, pero empieza a plantearse si le interesa cargar con los daños colaterales de la victoria.

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