A REFORMAR

FMI: hay que "aprovechar" el momento para reformas

Infraestructura, educación e inserción internacional fueron los señalados.

Werner: Uruguay "pudo afrontar una situación regional muy difícil". Foto: F. Flores
Werner: Uruguay "pudo afrontar una situación regional muy difícil". Foto: F. Flores

Para el director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), Alejandro Werner, América Latina se enfrenta a 12 meses "interesantes" pero "complicados". ¿Por qué? Este doctor en economía mexicano —hijo de padres argentinos que emigraron al país norteamericano durante la última dictadura— piensa que el próximo año estará marcado por un "nivel de incertidumbre importante", fruto de la existencia en la región de gobiernos con índices de aceptación bajos, un calendario electoral abultado y economías que experimentan "una situación más débil" que la registrada en la última década. Werner estuvo en Montevideo a principios de la semana, donde participó de las XXXII Jornadas Anuales de Economía del Banco Central. Allí —y a unos metros de donde estaba sentado el francés Jean Tirole, Nobel de Economía 2014 que llegó a Uruguay para exponer en la misma actividad— El País conversó con Werner.

El FMI espera que América Latina y el Caribe, después de un año de contracción, vuelva a crecer. ¿Estará más bien potenciado por cuestiones internas de la región o acelerado por elementos de fuera de ella?

—Pasar de una contracción de alrededor de 1% a un crecimiento de 1% este año está principalmente determinado por factores domésticos. Y está muy vinculado a la normalización del crecimiento económico en Brasil y en Argentina, dos economías grandes que estuvieron en recesión el año pasado. Brasil se contrajo al 3,5%, Argentina al 2,5%, y este año están presentando crecimiento positivo. El solo cambio en estas dos economías hace que el promedio de América Latina se mueva de manera importante. El resto de las economías están viendo un proceso mucho más lento de aceleración, pero nunca entraron en recesión. Están completando el periodo de absorción del choque, de la caída de los términos de intercambio, y gradualmente están acelerándose, básicamente respondiendo a fundamentos domésticos. La reducción de la inflación en varias de estas economías ha permitido una reducción en tasas de interés importantes. La solución de algunos problemas en los balances de las empresas, etcétera, ya presenta mejores condiciones financieras, o alguna reducción del endeudamiento de los corporativos. Y también ha habido una mejora moderada de los términos de intercambio, lo que ha ayudado a estas economías. Y las condiciones financieras internacionales han sido un factor que ha representado un impulso favorable a las economías de América Latina.

Con este escenario como telón de fondo, ¿qué lectura hacen de la situación de Uruguay?

—Creemos que Uruguay, con los fundamentos sólidos y los márgenes de seguridad con los que contaba y que construyó después de salir de la crisis de principios de los años 2000, pudo afrontar una situación regional muy difícil, con las dos grandes economías pasando por recesiones profundas, por volatilidad en mercados financieros, etcétera. Y en ese contexto Uruguay pudo mantener una tasa de crecimiento positiva el año 2016. En 2017, con estas dos economías recuperándose, vemos un crecimiento muy saludable, superior al 3,5%. También los desarrollos favorables en el mercado cambiario, en el mercado laboral, y la acción del Banco Central han permitido una reducción de la tasa de inflación para ponerla claramente dentro de la banda objetivo. Una cuenta corriente en superávit, un proceso de consolidación fiscal que continúa...Vemos una economía bastante sana, donde hay que aprovechar estos momentos de buena situación económica para llevar a cabo también acciones, medidas, reformas, en los ámbitos que permitan a la economía de Uruguay seguir creciendo en los próximos cinco y 10 años a tasas elevadas y constantes, como hemos visto en los últimos años.

¿Qué tipo de reformas?

—El tema de infraestructura es muy importante. El tema de educación es muy importante. También dentro de este contexto de cambio en el Mercosur creo que es un momento crucial para que el Mercosur avance mucho más rápido en un proceso de integración a la economía mundial. Vemos una disposición tanto de Argentina como de Brasil para abrirse más al mundo, que era algo que Uruguay lo ha venido haciendo, pero ahora con sus dos grandes socios comerciales lo puede hacer de una manera más coherente dentro de lo que es el Mercosur. Entonces yo diría (que la) modernización en el ámbito comercial dentro del Mercosur, inversión en infraestructura, y seguir mejorando la calidad de la educación y enfocándola cada vez más a las necesidades de una economía cambiante, para las próximas décadas, dados los cambios tecnológicos tan avanzados y los temas de inteligencia artificial, de robotización, etcétera, que tenemos que ver. En ese sentido, el seguir modernizando el sistema educativo va a ser crucial, donde una de las grandes palancas de desarrollo, de crecimiento del Uruguay, va a ser el capital humano con el que cuenta. Y, como decía, el tema de infraestructura. Diría que en América Latina, en el mundo hispano, una economía emergente como la uruguaya, con el nivel de capital humano, el alto grado de Estado de derecho con el que cuenta Uruguay, es un país muy apropiado para pensar que en los próximos años, en las próximas décadas, muchas actividades que dependen de este conjunto de fundamentos —capital humano, reglas claras y Estado de derecho— puedan eventualmente localizarse en Uruguay, e impulsar un proceso de incremento en la productividad, inversión, etcétera.

Con esos ingredientes y bien usados, ¿potencial para el desembarco de qué industrias podría tener?

—Siempre es difícil pronosticar este tipo de cosas. Ahora que salió la segunda parte de la película Blade Runner, uno ve la primera y ve las cosas que en los 80 pensábamos que íbamos a estar haciendo ahora, ¿no? Y nadie pensó en el teléfono celular, ni en el internet, pensamos que los coches iban a volar. La tecnología fue por otro lado. Pero uno sí pensaría que el sector servicios puede ser un sector, en diferentes ramas, que se desarrolle de manera importante. Muchos aspectos tecnológicos y científicos que están en el centro del agro se podrían desarrollar de manera importante. Todo el tema de la economía de la información para economías de habla hispana y para mercados emergentes se podría desarrollar aquí. Uno puede pensar en muchas áreas donde la combinación de capital humano, estabilidad macroeconómica y reglas claras del juego y un sólido Estado de derecho ayudan a que se desarrollen este tipo de industrias. Creo que Uruguay está bien posicionado para tomar ventaja de esto, y obviamente el seguir haciendo las cosas que se han hecho bien, como es toda la parte macroeconómica y financiera, seguir consolidando la parte de finanzas públicas, consolidar esta reducción de la inflación que se ha tenido en los últimos años, seguir avanzando en reducir los márgenes de dolarización en la economía, son temas importantes. Y por otro lado, seguir enfatizando los cambios estructurales de más largo alcance.

China, financiamiento y TLC.

—China es el principal socio comercial de Uruguay. Se ha puesto sobre la mesa la posibilidad de un tratado de libre comercio (TLC). Para un país como Uruguay, ¿podría ser una buena herramienta?

—Creo que sí. Hemos visto TLC que han tenido un impacto importante en las economías de la región y otros que no. Podría ser un instrumento importante, pero también hay que trabajar mucho alrededor del TLC, para que se convierta en una plataforma de integración que vaya un poco más allá del comercio, y que sea el centro a través del cual se negocian muchos otros acuerdos para que estas economías estrechen más sus lazos. Obviamente, siendo la economía china una que va a seguir creciendo, que representa una proporción tan importante de la población mundial, y que es un socio comercial tan importante para Uruguay, estrechar esos lazos es importante, y podría dar lugar también a movimientos de inversión importante, no solo en el ámbito de materias primas sino de servicios, de infraestructura. Y otorga opciones de financiamiento diferentes a las tradicionales que aprovechamos en América Latina en los mercados internacionales.

Diversificar la fuente de financiamiento...

—A inversionistas y empresas que tal vez tengan un horizonte de planeación más largo, que tienen un costo de oportunidad de sus fondos más bajo, y que a veces ven un retorno en términos un poquito más amplios que la pura rentabilidad financiera de muy corto plazo. Eso le puede dar una mayor estabilidad a la mezcla de financiamiento de inversión extranjera para una economía emergente. Pero eso requiere una relación a veces mucho más íntegra que la que se da a veces nada más con el TLC. Pero el TLC sí sirve como ancla de esta plataforma de integración entre dos naciones.

"El entorno lo va a permitir".

La meta del gobierno es llevar el déficit fiscal a 2,5% del PIB al final del quinquenio, todavía está un poco lejos. Este proceso de ajuste fiscal, ¿ha sido suficiente?

—-En un entorno de crecimiento como el que estamos viendo es el momento apropiado para hacer estos ajustes, y el gobierno ha ido avanzando. En los próximos años, en la medida que se sigan registrando estas tasas de crecimiento de 3%, es un entorno adecuado para llevar a cabo este proceso de consolidación fiscal, y a lograr de manera clara un superávit primario que permita que la deuda pública se estabilice y eventualmente tenga un ligero descenso. Esos deberían ser los objetivos y creo que el entorno lo va a permitir. También el gobierno ha mostrado una claridad en cuanto a fijar estas metas en el ámbito fiscal y en el ámbito inflacionario, y ha demostrado la voluntad para alcanzarlas.

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