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Un Fondo Monetario Europeo, corazón del plan de Bruselas para renovar zona euro

La propuesta pretende con ese dinero estabilizar la zona europea en caso de crisis económica

Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea. Foto: Reuters
Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea. Foto: Reuters

La Comisión Europea propuso ayer crear en 2019 un Fondo Monetario Europeo (FME) para ayudar a los países del euro en apuros, uno de sus planes para reformar la Eurozona que esperan la respuesta de la primera economía del bloque, Alemania.

"Vamos a examinar estas propuestas de manera muy constructiva y cuidadosa y presentaremos nuestras propias propuestas el próximo año", dijo el ministro alemán de Finanzas, Peter Altmaier, cercano a la canciller Angela Merkel.

Prometidas en septiembre pasado por el titular de la Comisión, Jean-Claude Juncker, las propuestas del ejecutivo comunitario buscan alimentar las discusiones de los mandatarios europeos en la cumbre prevista el 15 de diciembre en Bruselas de cara a aprobar las primeras decisiones en junio de 2018.

La creación del FME es la única propuesta legislativa de la Comisión, que recomendó además el establecimiento de una línea presupuestaria consagrada a la zona euro en el presupuesto de la UE -para estabilizar la Eurozona en caso de crisis económica- y de un superministro europeo de Finanzas.

La Francia del presidente Emmanuel Macron, quien ya presentó su visión para el porvenir de la moneda única en septiembre, estima que es más "ambiciosa" que Bruselas en materia de reformas, especialmente sobre cuestiones fiscales.

Para mediados de 2019 
La propuesta más concreta del ejecutivo europeo, que quiere su adopción para mediados de 2019, es crear el FME en base al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), una institución intergubernamental para gestionar la crisis de la zona euro generada por el crash financiero.

El nuevo organismo conservaría la arquitectura y la prerrogativas del MEDE, aunque pasaría a ser comunitario, y podría además sustituir al Fondo Monetario Internacional (FMI) en los futuros programas de rescate a los países en apuros.

Financiado por los países del bloque, el FME se vería obligado a atribuirse un papel de "prestamista en última instancia" para los bancos en dificultad en el caso de que los mecanismos bancarios no pudieran resolver la situación.

"Al transformar el MEDE en órgano comunitario, lo hacemos más responsable frente al Parlamento Europeo -sin debilitar a los parlamentos nacionales- y facilitamos igualmente los vínculos con la Comisión", explicó el comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovisci.

Alemania, el principal contribuyente del MEDE, es favorable a la creación de un FME, pero preferiría que siga siendo intergubernamental y tenga la posibilidad de ejercer una vigilancia más estricta de las políticas presupuestarias en la zona euro.

En dos opiniones sin valor jurídico, Bruselas imagina también la creación de una línea presupuestaria con varias funciones: estabilizar la zona euro en caso de choque económico, acompañar la preadhesión de sus futuros miembros y apoyar las reformas estructurales decididas.

Y replanteó la vieja idea de crear un "ministro europeo de Economía y Finanzas", que acumularía la función de vicepresidente de la Comisión con la de presidente del Eurogrupo, que reúne a los ministros de Finanzas de la zona euro, una idea que París apoya pero Berlín supedita a sus competencias.

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