LAS ECONOMÍAS REGIONALES EN LA MIRA

Itaú: reforma laboral "no es decisiva" para invertir

Igual el banco ve que mercado de trabajo “es complejo” y advierte por rigidez del gasto para bajar déficit.

Marino: dio su visión sobre las economías regionales y sus problemas. Foto: Itaú
Marino: dio su visión sobre las economías regionales y sus problemas. Foto: Itaú

Las economías de la región tendrán un 2018 sin recesiones, pero con ninguna creciendo fuerte (a excepción de Perú) y con un "problema generalizado": la inflexibilidad del gasto público, según el banco Itaú Unibanco de Brasil.

Su vicepresidente y CEO de Itaú Latam, Ricardo Marino, señaló ayer que en Uruguay "el tema laboral y sindical" es "bastante complejo", pese a lo cual no ve que llevar a cabo una reforma laboral —al estilo de la que implementó Brasil y planea Argentina— sea "decisivo" para que el banco siga invirtiendo en el país.

En un encuentro con periodistas de la región, Marino dijo que la institución ve "con muy buenos ojos" los "cambios políticos" que trajo el gobierno de Mauricio Macri en Argentina con un equipo económico "pro-negocios", "leyes de mercado laboral y de techo del gasto (para bajar el déficit fiscal) copiando a Brasil". El ejecutivo ve "confianza de los inversores" porque "los 15 años más complejos (para Argentina) quedaron atrás".

En tanto, afirmó que en Itaú están "bastante cómodos con la performance económica de Uruguay en los últimos 10 años. Ha crecido después del boom de las commodities".

Sobre la necesidad de una reforma laboral a nivel local —al-go reclamado por las principales cámaras empresariales y rechazado por el gobierno y el Pit-Cnt—, el CEO de Itaú Latam reflexionó que sin ese cambio Uruguay no quedará rezagado respecto a sus vecinos para atraer inversiones. "El momento adecuado (para una reforma laboral) lo debe decidir el país, pero no es decisivo para que nosotros sigamos invirtiendo en el país. Respetamos las leyes y el momento político, económico y social de cada mercado que operamos", aseguró.

Al referirse a la posibilidad de comprar el HSBC (ver aparte), Marino mencionó que "el tema laboral y sindical en Uruguay es bastante complejo" pero no les "preocupa". "Estamos conviviendo bastante bien, lo conocemos y lo respetamos. Por eso vamos a seguir creciendo en nuestro negocio de manera orgánica", expresó.

Agregó que el banco está "acostumbrado" al esquema laboral en Uruguay. "Hace tiempo que estamos y es parte de las reglas de juego", señaló.

El ejecutivo dijo que tiene "confianza en que el gobierno actual y el futuro van a tomar medidas racionales, promercado y propoblación para dar las condiciones en materia de reglas del juego, con transparencia y condiciones institucionales para que las inversiones y el consumo sigan de manera sostenible".

Economía.

El economista jefe de Itaú Unibanco, Mario Mesquita, sostuvo en el mismo foro que la "recuperación" en las economías de América Latina está "más diseminada" que en otras regiones. Valoró que "no habría recesión" en las economía regionales en 2017 y 2018, "pero tampoco ninguna estará creciendo fuerte", salvo el caso de Perú —el banco proyecta una expansión de 4,2% el año próximo.

A su vez, varios países tendrán elecciones y eso los hace "bastante interesantes" de evaluar. Por ejemplo, dijo que en Argentina tras las elecciones legislativas y la consolidación de una alta aprobación del presidente Macri, "los inversores lo tienen como destino preferido" ya que creen que será "reelecto y que luego habrá otros ocho años de María Eugenia Vidal (actual gobernadora de la provincia de Buenos Aires)", lo que supone "políticas amigables de mercado". Mesquita agregó que igual deberá llevar a cabo un ajuste fiscal que "debería ser menos gradual" de lo previsto por el gobierno "para ayudar a la política monetaria" a bajar la inflación.

Asimismo, Brasil experimenta una recuperación después de haber vivido la peor recesión de su historia, pero "va a continuar con problemas fiscales en el próximo mandato" —tiene un déficit primario (antes del pago de deuda) de 2,3% del Producto—, explicó el economista.

Mientras que sobre Uruguay, que "ha conseguido mantener un dinamismo de la economía mayor" a varios países de la región según Mesquita, indicó que "se beneficiará de la recuperación de sus vecinos", y de China que sufrirá una desaceleración "gradual" —Itaú proyecta que el gigante asiático crezca 6,8% este año y 6,3% en 2018.

En ese contexto, el banco proyecta un crecimiento de la economía uruguaya de 3% este año y el próximo, con una inflación de 6,5% en 2017 y de 7,5% en 2018. Esa aceleración del ritmo de suba de precios se dará por un alza del dólar, ya que Itaú espera que cierre a $ 29,5 este año y llegue hasta $ 31,70 al final del próximo.

Respecto de cómo reducir el déficit fiscal global (luego del pago de deuda), que en Uruguay llegó a 3,6% del Producto en los 12 meses a septiembre, Mesquita dijo que son necesarias "reformas" porque "hay un problema generalizado en la región" que es que buena parte del "gasto público está establecido por leyes" y por tanto "no es flexible" para reducirlo en momentos de déficit elevado.

Compra del HSBC ya fue descartada

El banco HSBC inició a comienzos de año un proceso para vender sus operaciones en Uruguay, aunque hasta el momento no ha encontrado interesados. Uno de los posibles compradores, el brasileño Itaú, lo descartó tras evaluar similitudes entre clientes y sucursales.

Ayer El País le preguntó al CEO de Itaú Latam, Ricardo Marino, al respecto y este respondió: “No necesitamos de eso. Estamos muy contentos con la plataforma que tenemos, que está enfocada en la banca digital, y hay muchas superposiciones de sucursales y cartera de clientes con HSBC”. Según Marino, que el Itaú comprara el HSBC le generaría “más costos que sinergias. El costo de cerrar sucursales, despidos de gente. Como sabes, el tema laboral y sindical en Uruguay es bastante complejo”. La operación del HSBC en Uruguay estuvo cerca de venderse en mayo de 2012 cuando el grupo colombiano GNB Su-dameris se hizo de las filiales del banco en Perú, Colombia y Paraguay. Uruguay también formaba parte del paquete, pero las exigencias regulatorias del Banco Central hicieron frenar el negocio.

Crudo “equilibrado”; celulosa sube, soja no

El precio del petróleo seguirá “equilibrado” y “no hay ningún factor del lado de la oferta o de la demanda que sugiera un precio por encima de US$ 60 el barril”, afirmó ayer la analista de Itaú Unibanco, Laura Pitta. ¿Qué hará Ancap, que debe revisar sus tarifas a fin de 2017? La referencia del ente desde mediados de año es de un barril a US$ 49 y un dólar a $ 29. El banco prevé un barril Brent a US$ 53 a fin de este año y a US$ 47 al cierre de 2018.

Días atrás, una fuente del gobierno dijo a El País que “se va a privilegiar el gasoil” ya sea mediante una baja mayor frente a las naftas o mediante una “suba menor” a la del resto de combustibles ─el ministro Astori había dicho que serían prioridad “nuevas reducciones del gasoil”─.

La tendencia para el crudo es que “el mercado esté cerca del equilibrio en 2018” porque tanto a los países productores nucleados en la OPEP como para los productores de shaleoil en Estados Unidos es viable el actual nivel de precios, dijo Pitta. Un valor entre US$ 40 y US$ 60 del barril “es sustentable de aquí en adelante”, agregó.

Respecto a otros commodities relevantes para Uruguay (como exportador en este caso) las perspectivas son positivas. Según Marcos Assumpçao, analista de Itaú BBA las perspectivas para la celulosa son “positivas” en los próximos tres años por varios factores: restricciones ambientales en China que la llevaron a reducir la importación de papel reciclado y aumentar la de celulosa, oferta de madera declinante en Asia y el hecho de que no se espera que entren en operación nuevos proyectos. Si bien algunas fábricas entrarán o volverán a producir en 2018, y eso tirará levemente abajo el precio a US$ 780 por tonelada, para 2019 se recuperará a US$ 800 por tonelada, “un nivel muy alto y muy rentable” para las empresas, dijo Assumpçao.

Mientras que para la soja y el trigo la “alta probabilidad” de un fenómeno climático tipo “La Niña” en 2018 (un clima más frío y seco que en un año normal) llevará a una reducción de entre 2% y 3% de la productividad de los cultivos en Argentina, Brasil y Uruguay, señaló el analista de Itaú BBA, Antonio Barreto. Esa leve caída en la producción “no será suficiente para levantar mucho los precios” en la soja porque “el stock sigue siendo elevado”, explicó. Para el trigo, los stocks son “muy altos” y por eso los precios seguirán “estables o incluso algo por debajo” de los actuales.

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