SITUACIÓN Y DESAFÍOS DE URUGUAY

Moreno: "Uruguay quedó un poco rezagado en educación"

El presidente del BID analizó los retos del país y la nueva apuesta de UPM.

Luis Alberto Moreno. Foto: R. Figueredo
Luis Alberto Moreno. Foto: R. Figueredo

El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, fue una de las personalidades que convocó la reciente cumbre China-LAC 2017, celebrada en el Centro de Convenciones de Punta del Este. Moreno disertó en la apertura del evento haciendo un llamado a la "integración" de los países de América Latina no solo con el gigante asiático sino también entre ellos. De la posibilidad de conformar una "plataforma de exportación" a nivel de toda América Latina, del rol del BID en la instalación de una segunda planta de UPM en Uruguay y del estado de la educación frente al desafío de la automatización del trabajo, conversó Moreno con El País. Aquí un resumen de la charla.

—Durante la cumbre ChinaLAC se reunió con el presidente Tabaré Vázquez y hablaron de la nueva planta de UPM. ¿Cómo ve ese proyecto y qué rol jugará el BID?

—En cuanto a UPM, hay varias cosas. Lo primero es que se trata de un inversionista que está en el Uruguay y que va a más que triplicar su apuesta por el país. Lo que conversamos con el presidente y con el ministro (de Economía, Danilo) Astori es sobre el tren que hay que construir. Es un proyecto gigantesco. Entiendo que el lunes (mañana) se lanzan las licitaciones y nosotros lo que vamos a hacer es trabajar desde los dos brazos que tiene el Banco: desde el brazo privado para financiar a los posibles licitantes, y desde el lado público ayudar al gobierno para crear una garantía parcial que sirva para que los cierres financieros sean más rápidos y que además quienes se postulen lo hagan de forma que beneficie mucho más al gobierno frente a esos cargos de disponibilidad que va ir pagando.

—¿Cómo funcionaría esa garantía que menciona?

—La verdad es un tema muy preliminar. Lo que nosotros hicimos básicamente fue poner una especie de menú de opciones que el gobierno tiene que ir mirando pero lo que me pareció muy interesante es ver la cantidad de proponentes que se han presentado. Eso se va organizando en la medida que van cumpliéndose los distintos requisitos pero creo que esto va a ser algo realmente importante para Uruguay, porque va a cambiar todo su sistema logístico.

—El ferrocarril es una de las condiciones de UPM para la construcción de la planta. ¿Se podrán cumplir las exigencias en materia de infraestructura?

—Creo que el gobierno tiene muy claro que el ferrocarril es uno de los temas (clave) y con razón, porque de lo contrario esa zona del país no tiene cómo sacar esa producción. Nosotros buena parte de lo que hemos hecho en APP (Asociación Público-Privada) con Uruguay es en energías renovables y lo que nos interesa es ampliar el espectro de intervenciones en este caso en la parte de movilidad.

—¿Cómo se observa desde el BID a Uruguay? ¿Qué áreas son las primordiales a mejorar?

—Yo le diría que hay un enorme interés y es el acento correcto de parte del gobierno que va a tener proyectos de infraestructura entorno a US$ 4.000 millones que nosotros acompañemos buena parte de esos esfuerzos, que sigamos acompañando las áreas de innovación (y) en las áreas sociales, sobre todo al Plan Ceibal. Yo diría que ahí esta básicamente el balance entre la infraestructura y las áreas sociales en lo público. Y en lo privado se trata de apoyar proyectos como el del ferrocarril, entre otros que hemos venido haciendo. Este es uno de los países que el banco ha financiado más, dado su tamaño, en cuanto a sector privado sobre todo en las asociaciones público-privadas.

—¿Cómo evalúa la situación de Uruguay en relación al déficit fiscal? ¿Es un aspecto preocupante o está bajo control?

—La verdad no he visto las últimas cifras. Uruguay pasó unas épocas de bajo crecimiento (pero) afortunadamente venía de manejar ritmos muy buenos de crecimiento, eso le permitió generar ahorro. En las épocas que no hay ese ahorro, hay que aumentar el gasto. Creo que ahora ya vemos un entorno económico en la región mucho mejor. Este es un país que depende mucho de lo que pase con sus vecinos y le tocó vivir la peor recesión en la historia de Brasil, donde ya se asoma un crecimiento económico —por lo menos este año— no muy bueno pero que para el próximo va a estar en el orden del 3% de tal manera que eso levanta el escenario general para todos.

—Recientemente dijo sentirse "mucho más optimista" que hace dos o tres años respecto a la economía de la región, pero que "el gran reto" sigue siendo "cómo crecer más". ¿A qué se debe ese optimismo y cuáles serían los caminos para crecer?

—Mi optimismo es porque que salimos del crecimiento negativo. La contracción tanto de Argentina como de Brasil especialmente y la de Venezuela llevó a que los promedios de crecimiento de América Latina fueran negativos en los últimos dos años, de manera que hoy en día soy más optimista porque veo que el conjunto de la economía global está mejor. Dicho eso, de todos modos no es suficientemente bueno crecer a tasas del 1,5% o 2% sino por el contrario regresar a valores en torno al 4,5% o 5%. Para llegar tenemos que hacer mucho, sobre todo en productividad.

—En un contexto internacional de aislacionismo, caracterizado por ejemplo por el discurso del presidente de Estados Unidos Donald Trump ¿América Latina debe mirar más hacia los países asiáticos?

—Lo que más tenemos que mirar es cómo aceleramos algo que siempre nos ha sido esquivo y es pensar que como región nos podemos convertir en una plataforma de exportación y comercio que le sirva en este caso a la convergencia del Mercosur con la Alianza del Pacífico y que le permita bien sea a China y Asia, a Europa o a EE.UU. aprovechar esa plataforma. Tenemos que entender que en el mundo de hoy los temas de escala importan entonces hay que ir convergiendo las normas de origen, ir creando ese entorno. Ahí lo que pase con Brasil será fundamental.

—¿Qué posibilidades ve de que el Mercosur alcance un acuerdo con la Unión Europea?

—Siento que después de tantos años de que ha estado dando vuelta esta negociación ya hay por lo menos un horizonte de que se llegue a feliz término. Creo que sería super interesante no solo para el Mercosur —para la oferta de exportables, sobre todo de alimentos, de carne como tiene Uruguay— sino también para Europa, que quedaría con acuerdos de libre comercio con todos los países de América Latina y el Caribe.

—Se está acelerando la automatización del trabajo. ¿La educación en la región está preparando a las nuevas generaciones para este cambio?

—Esa es la pregunta de nuestros tiempos. La semana pasada salió un estudio que hablaba de que casi el 40% de los empleos en los siguientes 10 años se van a poder automatizar. Una tensión como esa no la veíamos desde la Revolución Industrial. Hoy, el futuro del trabajo es el gran tema y a nosotros por supuesto que nos preocupa. Desde el punto de vista del Banco lo que podemos hacer es cada vez más investigación y encontrar formas de adaptarnos a esto. La única salida posible es la educación, que cada vez más se vuelve el tema central. Eso lo tienen que entender no solo los estudiantes sino también los gobiernos, los sindicatos y las familias. Porque si las familias no exigen mejor educación difícilmente se genere ese círculo virtuoso.

—¿Y cómo está Uruguay en el campo educativo?

—En educación nosotros aquí hemos trabajado mucho en la parte de Educación Primaria, el Plan Ceibal ha sido realmente importante. En las pruebas PISA que hace la OCDE, históricamente Uruguay y Chile eran los países que más avanzaban (pero) últimamente hay un poco de rezago en el caso de Uruguay, en parte por Secundaria. Brasil, un país de semejante tamaño, ha empezado a moverse. Los países que empiezan a mover la aguja son aquellos que han logrado que el sector privado se involucre mucho más en la educación. Lo que uno encuentra es que hay casos de éxito para 1.000 y 2.000 estudiantes pero nunca para 1 millón y ese es el verdadero reto que tenemos.

El BID coopera con el gobierno para crear un "Silicon Valley" local

La innovación y la tecnología son áreas que le interesa desarrollar al gobierno, al punto que está trabajando en un proyecto junto al BID para crear un "Silicon Valley" local. "Estamos haciendo a través de recursos de cooperación un estudio para que eventualmente esta zona del país (por Punta del Este) se pueda constituir en una especie de Silicon Valley del Uruguay", dijo a El País el presidente del BID, Luis Alberto Moreno. La idea es que en este polo se puedan desarrollar "carreras de posgrado alrededor de temas de tecnología y eso permitiría no solo que se mejore la calidad de la educación para los uruguayos sino también traer gente de otras partes del mundo", explicó. Según comentó, ya concluyó la primera fase del estudio y como parte del proceso se podría atraer a "alguna de las grandes universidades del mundo que están en el área de tecnología". "Estamos identificando el conjunto de universidades que encajarían en ese perfil y lo que queda es que el gobierno decida a cuál quiere invitar y cómo organizar eso", concluyó el máximo jerarca del BID.

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