GOBIERNO CORPORATIVO

Sugieren cambiar modelo de las empresas públicas

Los expertos proponen a la OPP para centralizar controles.

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OPP: proponen que designe, evalúe y despida a los directores. Foto: ACDE

En momentos que se empieza a debatir sobre el rol de las empresas públicas en Uruguay, un panel de expertos consideró imprescindible modificar el esquema actual de gobierno y centralizar el control en la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP).

Este organismo debería encargarse de "nombrar a los directores, evaluarlos y los podría despedir por mala gestión", indicó la presidenta de la Academia Nacional de Economía, María Dolores Benavente.

Ayer en una conferencia titulada "La transformación imprescindible: gobernanza de las empresas públicas" de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE), Benavente expuso junto al vicerrector de la Universidad Católica, Omar Paganini, y el periodista Tomas Linn.

Según la economista, bajo el esquema actual "el director que asume en una empresa pública pasa a ser el dueño, el responsable en última instancia" y este aspecto debe variar. A su vez, señaló que esta modificación del sistema de gobierno en el Estado se puede hacer "sin cambios en la normativa".

Paganini expuso que en la realidad de Uruguay, las compañías públicas "pesan mucho en la economía" porque definen las tarifas e inciden en la competitividad. "Si hacen las cosas bien derraman en toda la economía, si las hacen mal también", sentenció.

Tomando como base el sector de energía, con UTE y Ancap como participantes monopólicos, el vicerrector de la Universidad Católica señaló que "no son empresas sino administradoras" porque "en algunos sentidos regulan la calidad del producto, en otros el precio". Por tanto, "esta mezcla de roles hace difícil la rendición de cuentas" a la población.

Paganini recomienda implementar "un sistema con muchos actores", que entiende ya existe, pero es necesario corregir "las reglas de juego". En ese sentido, detalló los participantes del nuevo esquema: el gobierno, los operadores y el regulador.

El primero se encarga de delinear las políticas generales de gestión y desarrollo, así como también aportar fondos si son necesarios. Los operadores son los que brindan el servicio y funcionan bajo una lógica empresarial. Mientras que el regulador —imprescindible en mercados monopólicos u oligopólicos— debe ser "un jugador fuerte que defina las reglas de juego y las haga respetar".

El académico subrayó que la clave del sistema de empresas públicas está en "separar los roles" y evitar por ejemplo que "el regulador sea capturado por el regulado". Respecto a los controles actuales hacia las empresas públicas, indicó que apuntan solo a la legalidad de las decisiones pero no analizan si fueron buenas o malas.

Al respecto, dijo que se deberían incluir "exigencias de resultados" a las compañías del Estado. Paganini señaló que al incorporar estos cambios vendrán "importantes beneficios" y advirtió que "nos estamos quedando atrás porque en la región esto está viniendo, y ya vino en Europa y Asia".

Ciudadanía.

Linn recordó las consultas populares hechas en la década del 90 sobre la propiedad de las empresas públicas y concluyó que en la población quedó la idea de "acá no se debe tocar nada". También se refirió al sindicalismo en el Estado, al que definió como "muy aguerrido y sin ningún riesgo" porque saben que la compañía pública no cerrará.

Para Linn, la quiebra de Pluna y la comisión investigadora sobre Ancap pusieron en la opinión pública "los problemas de gobernanza", aunque remarcó que los ciudadanos (como accionistas de las empresas públicas) son cómplices por su desinterés.

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