UN CAMBIO DE ESTRATEGIA

Para analistas, la proyección oficial del PIB es "cautelosa"

Prevén crecimiento mayor a 2%; ven difícil que el déficit se reduzca al 3,3%.

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Hay un 1,5% de efecto arrastre, más 0,4% del turismo y además una buena cosecha. Foto: A. Colmegna

La proyección del gobierno de un crecimiento de 2% de la economía en 2017 fue evaluada como "cautelosa" y "conservadora" por los analistas privados consultados por El País, que entienden que el Producto Interno Bruto (PIB) crecerá algo más este año. Por el contrario, creen "desafiante" la meta oficial de bajar el déficit fiscal a 3,3% del PIB —está en 3,8% en los doce meses a marzo— ya que esperan que se mantenga en los niveles actuales (ver aparte).

Los números que maneja el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) se conocieron días atrás, cuando se incluyeron las proyecciones para 2017 en un reporte anual destinado a inversores internacionales que presentó Uruguay ante la Securities and Exchange Commission (SEC) —la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, que actúa como regulador de los mercados financieros—.

Aparte de las previsiones sobre la actividad y el déficit fiscal, se reveló que el gobierno prevé que la inflación anualizada se ubique entre 7% y 8% —es decir que en el escenario más favorable quedaría en el techo del rango meta del Banco Central (BCU) que va de 3% a 7%—, al tiempo que proyecta un crecimiento del salario real de 1,5% en 2017.

El argumento central que manejan los analistas para considerar cauta la proyección oficial del PIB es que tras el crecimiento de 1,5% que verificó la economía el año pasado (con un fuerte aumento en el cuatro trimestre, donde creció 1,5% desestacionalizado y 3,4% frente al mismo período de 2015) hay un arrastre estadístico que pone un "piso alto" para el registro de 2017.

De hecho, hace un tiempo el exministro de Economía (1995-2000), Luis Mosca, dijo en una conferencia que la actividad tenía un "piso" de crecimiento cercano al 2%, explicado por 1,5% del efecto arrastre más 0,4% de la temporada turística récord y otro tanto por la buena cosecha agrícola.

La consultora Deloitte proyecta que la actividad se incrementará 2,4% este año. Incluso "implícitamente el dato esconde que aguardamos un crecimiento mayor porque hay que tener en cuenta el cierre de la refinería (de Ancap por tareas de mantenimiento), si no estuviera esperaríamos algo más, entre 2,5% y 3%", explicó la economista Florencia Carriquiry.

El pronóstico oficial "es cauteloso" porque "tendría que complicarse mucho la economía de aquí en más para pensar un crecimiento menor al 2%", agregó.

En esa línea, Aldo Lema de la consultora Vixion manifestó que "en general las expectativas (privadas) están algo por encima" de la proyección del gobierno, que "parece algo conservadora". Su pronóstico es un crecimiento entre 2,5% y 3% de la actividad.

Lema consideró que el 2% que maneja el MEF puede deberse a un mensaje de cautela hacia la interna frenteamplista y los sindicatos en el marco de la discusión presupuestal por la Rendición de Cuentas, pero también a "la incertidumbre" aún reinante "por el comportamiento de la región, donde evidentemente hay dudas sobre la recuperación de Brasil y Argentina". Relacionó esto último con la competitividad de las industrias locales, ya que es incierto "si el escenario actual de mejores precios relativos" frente a los vecinos continuará.

Por su parte, Pablo Moya de la consultora Oikos presentó una proyección más alineada a la oficial, con un aumento del PIB de 2,1% "basado en la recuperación de las exportaciones y un tenue crecimiento del consumo privado". Añadió que la cifra "esconde realidades bastante dispares entre los sectores, con un problema relevante que es el estancamiento de la industria".

Inflación.

El pronóstico de un Índice de Precios al Consumo (IPC) que cerrará el año entre 7% y 8% que presentó el gobierno está alineado con los números de las consultoras, que en algún caso hasta prevén una inflación menor a esas cifras.

Para Moya, el guarismo anualizado estará en 7,1% y al igual que en los últimos meses se caracterizará por "un abaratamiento de los bienes transables producto de la baja del dólar" y servicios no transables (como la educación y la salud) creciendo por encima del 8,5%. La inflación viene en un proceso descendente desde que superó la barrera del 10% a mediados de 2016 y en la última medición de abril se ubicó en 6,46% (lleva dos meses dentro del rango meta del BCU).

"Somos más optimistas que el gobierno. La inflación será muy dependiente de lo que suceda con el tipo de cambio, pero con un dólar que cierre el año debajo de $ 30 podría estar incluso debajo de 7%", analizó Carriquiry.

Astori: "fundamental" reducir el déficit fiscal.

El ministro de Economía, Danilo Astori, expresó ayer tras el Consejo de Ministros que el gobierno debe tener "mucho cuidado" en materia fiscal y que la reducción del déficit de las cuentas públicas es "fundamental" para la sostenibilidad del crecimiento económico. En ese sentido, ratificó el objetivo de reducir el rojo a 2,5% del PIB al finalizar el período, aunque fuentes oficiales habían dicho el mes pasado a El País que esto era "difícil" por "la rigidez" de algunos gastos.

Respecto a la meta de bajar medio punto el déficit a fin de año (está en 3,8% del PIB y el gobierno proyectó 3,3% en el informe ante la SEC), Lema consideró que es "desafiante pero posible" y sostuvo que el resultado "dependerá de si se consolida la recuperación de la actividad y también de la evolución de algunos componentes relevantes del gasto".

Según Carriquiry, "es bien desafiante para el gobierno lograr cerrar este año con un déficit menor a 3,5%", mientras que Moya planteó que el rojo de las cuentas públicas tendrá una reducción "marginal" y culminará el año en 3,7%.

Todos los analistas coincidieron que estos números no encierran un riesgo de pérdida del grado inversor que ostenta Uruguay. Aunque la economista de Deloitte marcó como "clave lo que surja de la discusión de la Rendición de Cuentas por la trayectoria futura (del déficit)" y no descartó que haya "algún tirón de orejas por parte de las calificadoras, con un cambio de perspectiva de la nota o algún informe un poco más crítico sobre Uruguay". Moya agregó que los mensajes de cautela en el gasto que intenta enviar Astori "a la fuerza política para tratar de alinearlos, no parece que vayan a tener un impacto tan grande" como espera el gobierno en el resultado fiscal.

Al cierre de 2016, el déficit de las cuentas públicas había crecido al 4% del PIB, lo que significó el peor resultado en un año calendario desde 1989, es decir en 27 años.

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