GIRO EN LA POLÍTICA EXTERIOR

Argentina marca el rumbo hacia el Pacífico y Uruguay va en el estribo

Fue aceptado como observador en la Alianza y se plantea ir por más.

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Malcorra y Macri. La canciller y el presidente marcaron el cambio de rumbo de su país y lideran el accionar del Mercosur hacia afuera. Foto: EFE.

El presidente argentino Mauricio Macri comenzó a dar pasos concretos dirigidos a cumplir con una de sus promesas de campaña en política exterior: el acercamiento de Argentina a la Alianza del Pacífico, el bloque integrado por México, Chile, Perú y Colombia.

Luego de la solicitud formulada por la canciller Susana Malcorra, Argentina fue autorizada el miércoles pasado a integrarse a ese bloque como observador, estatus que ya tiene Uruguay. El próximo gesto de acercamiento será la asistencia de Macri a la cumbre que reunirá a los presidentes Michelle Bachelet (Chile), Enrique Peña Nieto (México), Ollanta Humala (Perú) y Juan Manuel Santos (Colombia) en la ciudad chilena de Puerto Varas el 1° de julio próximo.

Esos movimientos marcan un giro abrupto con respecto a la estrategia llevada adelante por Argentina hasta el 10 de diciembre pasado. El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner había rechazado cualquier acercamiento con la Alianza del Pacífico desde su formación en abril de 2011.

El cambio de rumbo no supone, de ningún modo, un "desmarque" del Mercosur ni la búsqueda argentina de incorporarse a la Alianza del Pacífico de manera unilateral, según aclaró Malcorra. "Hagamos más Mercosur, no menos Mercosur, porque como un mercado integrado nos da un marco de negociación más amplio para cerrar acuerdos con otros bloques", dijo la canciller argentina durante una presentación en el Congreso argentino la semana pasada.

En todo caso, los pasos que empieza a dar uno de los dos socios mayores del Mercosur promete ser un factor que acelere las negociaciones con el otro gran bloque latinoamericano e impulsar a Uruguay, donde las diferencias entre el ala astorista (partidaria de ser miembro pleno de la Alianza) y el ala empepista-comunista (partidaria de no entrar) han impedido el avance.

Hasta ahora, además de Uruguay, Paraguay es el otro miembro del Mercosur que ya cuenta con el rótulo de observador de la Alianza del Pacífico. "Hay que mirar este acercamiento anunciado por Argentina como un giro que está dando el Mercosur porque Brasil también va en esa línea. Si se observan los ejes de la política exterior que planteó el canciller brasileño José Serra, uno de los temas es la integración con todos los países de América Latina y, en especial, con los de la Alianza del Pacífico", señaló a El País el economista Dante Sica, titular de la consultora Abeceb.

Necesidad y riesgos.

Ante la crisis política y económica por la que atraviesa Brasil, analistas creen que Macri cuenta con espacio para asumir un rol de mayor liderazgo en el Mercosur y empezar a marcar los tiempos en el acercamiento a otros bloques comerciales, algo que ha planteado el canciller uruguayo Rodolfo Nin Novoa en el bloque.

En la Cancillería uruguaya ven con "optimismo", estos pasos de Argentina, que de ser factor que trababa al Mercosur en su agenda externa pasó a ser un impulsor de la misma, dijeron a El País fuentes del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Pero, más allá de esas especulaciones políticas, la necesidad de Argentina de avanzar hacia nuevos acuerdos comerciales se basa en cuestiones económicas.

"Argentina necesita aumentar su grado de integración con el mundo y el acercamiento a la Alianza del Pacífico es un paso en la dirección correcta. Obviamente, el Mercosur es muy importante para el comercio argentino, pero los socios comerciales latinoamericanos no Mercosur —básicamente, los integrantes, con alguna excepción, de la Alianza del Pacífico— también tienen peso entre las exportaciones argentinas", dijo a El País Alfredo Gutiérrez Girault, miembro del Consejo Argentino de Relaciones Internacionales (CARI). En 2015, las exportaciones argentinas a México, Chile, Colombia y Perú sumaron US$ 4.332 millones, el 7,6% del total.

El gobierno argentino está buscando opciones que le permitan compensar el derrumbe del comercio con Brasil, adonde se dirige cerca del 18% de las ventas externas del país. En el primer cuatrimestre del año, las exportaciones argentinas a Brasil cayeron un 25,1% con respecto al mismo período de 2015. Con un mercado de unas 217 millones de personas y un Producto Interno Bruto per cápita promedio de US$ 16.759 —por encima de los US$ 10.300 dólares del Mercosur—, la Alianza del Pacífico es una alternativa concreta para reorientar parte de los envíos.

No obstante, el inicio de las negociaciones con un bloque en el que sus miembros cuentan con Tratados de Libre Comercio con China y otras naciones asiáticas, además de Estados Unidos, también despierta algunos reparos en Argentina.

"Este es el inicio de las negociaciones post-resaca del ALBA. Los países están dejando de mirar las negociaciones internacionales solo desde una óptima ideológica-política para privilegiar los intereses del crecimiento de sus economías cuando el superciclo de las commodities ya quedó atrás", dijo Sica.

Industriales argentinos expresan "cautela".

"Si el acercamiento de Argentina y el Mercosur a los países de la Alianza del Pacífico es para ver cómo ganamos espacios para nuestros productos industriales en mercados en los que, por costos logísticos, es más fácil de ingresar, eso nos puede generar una oportunidad. Pero si el acercamiento se convierte en un vehículo para que entren productos de Asia, eso va a incidir claramente en contra", señaló a El País Diego Coatz, economista jefe de la Unión Industrial Argentina (UIA). A diferencia de Chile, Colombia y Perú, Argentina cuenta con un entramado industrial extenso ya que operan más de 55.000 micros, pequeñas y medianas empresas industriales. El problema es que la industria argentina continúa siendo poco competitiva. En esas condiciones, una apertura acelerada podría afectar, entre otras variables, a los niveles de empleo. Los reparos crecen aún más para quienes ven en este acercamiento a la Alianza del Pacífico solo el primer paso de un plan que tiene como destino final el ingreso al Tratado Trans-Pacífico (TPP), un acuerdo de libre comercio que incluye a Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Brunei, Singapur, Vietnam y Canadá, además de México, Perú y Chile. "Este es un mundo más vendedor que comprador. Hay que tener mucha cautela. Hay que ir hacia la integración comercial de forma inteligente y no ingenua", dijo Coatz.

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