entrevista a Pablo Guidotti

"Argentina tiene que tener un shock de credibilidad"

El exviceministro de finanzas Argentina, Pablo Guidotti, afirmó en entrevista con El País que si bien existe un “shock de confianza” en la economía de su país por ser año electoral, el nuevo gobierno tendrá que generar credibilidad en los mercados de capitales, eliminando el cepo cambiario y reduciendo la inflación. “La realidad es que se va a necesitar hacer un montón de acciones inmediatamente para poder evitar una crisis”, sostuvo. A su vez, indicó que “Uruguay muchas veces sufre por sus vecinos” y el Mercosur deberá repensarse.

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Pablo Guidotti. Foto: Francisco Flores

—¿Qué perspectivas tiene para la economía argentina este año?

—Este año como es un año de transición, la realidad es que la economía está como enfrentando dos procesos que van en dirección opuesta. Por un lado está la situación económica real donde la economía está mal porque está en un estancamiento, en una recesión, tiene alta inflación, está aislada del mercado de capitales, el Banco Central ha ido perdiendo reservas de manera importante, por lo tanto es bastante vulnerable. Todo eso no pinta bien en cuanto al camino. Pero, por otro lado, dado que se va acercando el momento de cambio de gobierno hay como otro proceso que es como un shock de confianza. Se va acercando bajo la premisa que el futuro gobierno, cualquiera sea, va a ser mejor. Eso lo que ha ayudado es a estabilizar las variables financieras y a mejorar, por ejemplo, el precio de los bonos. Pero puede ser muy facilista pensar que el shock de confianza se da sin hacer nada.

—¿Y qué tiene que hacer Argentina para generar esa credibilidad?

—Aunque esté la sensación de que los gobiernos siguientes serán mejores, la realidad es que la credibilidad es una responsabilidad muy grande para el próximo gobierno. El próximo gobierno va a tener muy poco tiempo para pensar las cosas, va a tener que actuar de manera más o menos inmediata. Va a tener que resolver problemas muy serios. Argentina tiene un déficit fiscal de 5 puntos del producto que lo financia básicamente con emisión monetaria y eso es lo que genera o inflación o pérdida de reservas. Hoy en día a pesar de que Argentina no tiene deuda alta, si tiene un déficit de 5 puntos necesita ir al mercado y pedir US$ 25.000 millones en un año. Eso no se lo van a prestar de ninguna manera. De alguna forma como lo queramos hacer, la Argentina tiene que lograr convencer al mercado de capitales que de alguna manera va a eliminar la inflación, que saldrá del cepo cambiario, pero además tendrá un nivel de financiamiento aceptable para el mercado de capitales que es obviamente mucho menos al que tendríamos hoy si las cosas no cambian.

—Usted hace un año decía que Argentina tenía un grado alto de vulnerabilidad. ¿Eso sigue siendo igual?

—Sin dudas, porque Argentina va a llegar a diciembre con un nivel de reservas internacionales muy bajo y la realidad es que va a necesitar hacer un montón de acciones inmediatamente para poder evitar una crisis. El estado terminal de este modelo populista que se ha instalado no aguanta muchos meses más en un próximo gobierno. Obviamente mientras muchos países de la región han tenido flexibilidad en su política por altos niveles de reservas, por flexibilidad cambiaria, de alguna manera Argentina es como que ha resignado eso. Incluso ha tratado de contener la depreciación del tipo de cambio oficial lo que ha generado cierto atraso cambiario. Hay muchas cuestiones que hacen que la economía sea vulnerable. Cualquier gobierno que lo suceda va a tener un trabajo muy difícil.

—¿La eliminación del cepo cambiario debería ser prioridad en esa dirección de generar confianza?

—En este tipo de cuestión siempre está la discusión de gradualismo versus shock. Lo que no tengo dudas es que Argentina tiene que tener un shock de credibilidad. Como mínimo hay qué pensar que cosas son necesarias para producir ese shock. Creo que la eliminación del cepo cambiario y mandar un mensaje claro con respecto a que la inflación se va a eliminar, son dos componentes esenciales para establecer esa credibilidad. Argentina no va a tener credibilidad si mantiene los controles de cambio o si mantiene un banco central que financia el déficit fiscal emitiendo dinero.

—¿Cómo ve la economía de Uruguay?

—La economía de Uruguay está bastante bien. Como siempre ocurre, Uruguay muchas veces sufre por sus vecinos y en este momento Brasil está teniendo serios problemas. El real ha sido una de las monedas que más se ha depreciado. Obviamente eso pone presiones. La Argentina también es una fuente de incertidumbres. Creo que en algún momento, y es perfectamente compatible con los intereses de Uruguay, el Mercosur va a tener que repensar qué es lo que quiere ser en el futuro. Hoy en día la idea original del Mercosur en el cual Brasil hacía el Mercosur y ofrecía a cambio el acceso a su mercado interno desapareció. Hoy en América Latina hay como dos bloques, uno que se está abriendo mucho al comercio internacional que es básicamente la parte del Pacífico y un bloque que se mantiene muy proteccionista que es el Mercosur. Además, no está funcionando bien por muchos motivos. Creo que a largo plazo en la necesidad de aumentar la productividad en estas naciones va a ser esencial producir una apertura mayor al comercio internacional.

—¿Un tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea debería ser el camino a seguir por el bloque?

—La forma instrumental que se tome puede ser variada. Lo que se necesita es que Brasil, Argentina y el resto de los países en cierto momento se den cuenta que necesitan aumenta la productividad de sus economías. Hay mucha evidencia en muchos estudios que indican que una de las formas de hacerla más eficientes es integrando sus economías al comercio internacional.

—¿Qué espera respecto a la suba de las tasas de interés?

—Es cierto que las perspectivas que tenemos es de un cambio gradual en las tasas de interés, pero no hay que confundir gradualismo con que no existen enormes desafíos. Hemos visto muchas economías emergentes mejorando sus calificaciones crediticias durante el período de tasas bajas. Ahora cuando se dé ese proceso gradual, hay que ver si algunas de estas calificaciones que ya están bajando no pasan del nivel grado inversor a un nivel especulativo. El caso más obvio es Brasil, donde además se conjuga un alto nivel de necesidad de financiamiento, de los más altos que existen en el mundo, y muy por arriba de la norma de las economías emergentes. Aunque esperemos estos movimientos graduales en la situación de los mercados emergentes pueden claramente aparecer riesgos que hasta ahora estaban ocultos.

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