Un informe del organismo plantea un menor crecimiento y “obstáculos”

Según el BID América Latina enfrenta un "laberinto" y requerirá ajuste

América Latina y el Caribe "se enfrentan a varios años de crecimiento relativamente lento y a algún riesgo macroeconómico potencialmente graves", afirmó el Banco Interamericano de Desarrollo en su informe macroeconómico 2015 titulado: "El laberinto. Cómo América Latina y el Caribe puede navegar la economía global". Además, "la mayoría" de los países de la región necesitará "un ajuste fiscal".

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Ceremonia de apertura de la asamblea de BID en Busán. Foto:BID

El documento —al que accedió El País— es presentado hoy en la 56ª Asamblea Anual de Gobernadores del organismo que se desarrolla en Busán (Corea del Sur). Describe la situación que enfrenta la región como "un laberinto complicado por un conjunto de obstáculos económicos globales" que "debe superar con éxito para encontrar una salida apropiada y concretar perspectivas económicas más sólidas".

En el escenario base que proyecta el BID, el Producto Interno Bruto (PIB) de América Latina y el Caribe crecerá 2,7% en promedio en el período 2015-2017. En América del Sur el crecimiento sería de 3,8% en general y entre los exportadores de otras materias primas distintas al petróleo y los metales (como Uruguay) la expansión económica sería de 3,1% en el promedio del período considerado.

Sin embargo, si se verifica un escenario de "recuperación retrasada" (lo que supone un shock negativo en las tasas de crecimiento para Europa, Japón y China en relación al escenario base), América Latina y el Caribe crecería apenas 1% en promedio entre 2015 y 2017, con América del Sur expandiéndose al 2,9% y los países exportadores de materias primas diferentes al petróleo y los metales haciéndolo al 2%. Si bien "la reciente caída de los precios del petróleo puede ser un factor favorable, no se espera que mejore el crecimiento lo suficiente para cambiar de manera fundamental esta perspectiva", dijo.

La región enfrentará una serie de obstáculos en este año y al menos los próximos dos, a juicio de los técnicos del organismo.

Uno de ellos es "la posición fiscal" ya que "los balances fiscales estructurales y reales se han debilitado".

"Esto se ha debido en gran parte a un gasto fiscal creciente en ámbitos inflexibles", aseguró el BID. "La región ha sido testigo de un período prolongado de expansión fiscal, impulsada en parte por la respuesta a la crisis financiera global y, quizá en algunos países, por costos financieros más bajos e ingresos más altos por materias primas. En los países que han alcanzado o se encuentran cerca del PIB potencial y con déficits fiscales estructurales relativamente grandes, es evidente que ha llegado la hora de introducir ajustes y, de hecho, algunos países ya han empezado a hacerlo", añadió y señaló que "aquellos con brechas del producto negativas pero donde la deuda es relativamente alta y sigue aumentando, también es procedente un ajuste fiscal".

Para el BID "la mayoría de los países de la región requiere un ajuste fiscal. La composición precisa de dicho ajuste dependerá de un conjunto de características de cada país. En numerosos países con altos ingresos tributarios, aumentar los impuestos que tienden a distorsionar los incentivos económicos podría ser contraproducente, y sólo la disminución del gasto puede tener éxito para reducir la deuda". Además indicó que "en numerosos países hay espacio para mejorar la eficiencia del gasto público, lo cual incluye definir mejor las metas".

El organismo ubicó a Uruguay entre los "países con una brecha del producto positiva y un déficit fiscal estructural". Así, Uruguay y Paraguay "están creciendo por encima de su potencial y la política fiscal es expansiva, lo que implica un peligro de sobrecalentamiento", afirmó el BID.

"Una política adecuada para estos casos sería moverse hacia una política fiscal más restrictiva", agregó.

En el caso uruguayo, para mantener la sostenibilidad de la deuda el BID sugiere un ajuste fiscal de 0,5% del PIB.

Según el organismo, Uruguay es uno de los países de la región que empeoró su balance primario estructural (en 1 punto del PIB) entre 2010 y 2014, aunque está entra los que menos lo hicieron.

Otros obstáculos.

Según el informe otra dificultad que enfrentará la región "es la previsible subida de las tasas de interés en Estados Unidos que se verá acompañada por una política monetaria expansionista convencional y no convencional en Europa". Esto puede "ofrecer una oportunidad para un financiamiento continuado de bajo costo cambiando de dólares a euros, aunque los patrones históricos sugieren que para muchas de las empresas de América Latina y el Caribe es probable que esta oportunidad sea limitada y no sistemática", por lo que el resultado neto será "un aumente del costo del financiamiento".

Un tercer obstáculo es que "los balances" de las empresas son "más débiles" y a eso se suma "el aumento de la emisión de bonos y las crecientes amortizaciones en dólares de Estados Unidos, justo cuando se espera una apreciación del dólar, podrían suponer a mayores riesgos y deberían vigilarse atentamente". Como "estas empresas son los clientes de los sistemas financieros locales, puede que se produzcan efectos que repercutan en la estabilidad financiera", agregó el informe.

"Estos riesgos también tienen repercusiones potenciales en la política monetaria. La capacidad de las economías más grandes de la región para utilizar la depreciación del tipo de cambio con el fin de reaccionar a los shocks negativos ha sido un logro importante. Sin embargo, en varios países la inflación ha superado las metas (como Uruguay donde la suba de precios está fuera del rango oficial desde 2011) y las vulnerabilidades anteriormente mencionadas pueden limitar la respuesta en el futuro", sostuvo el organismo.

"La política monetaria se encuentra en un equilibrio delicado y las disyuntivas se han vuelto más difíciles. Los bancos centrales desearán mantener una credibilidad valiosa y ganada a costa de mucho esfuerzo ante el aumento de los precios, con el fin de ser capaz de desplegar una política monetaria creíble en el futuro", concluyó.

El presidente advirtió por crecimiento "insuficiente".

El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, advirtió ayer de que el crecimiento de Latinoamérica a mediano plazo va a ser "insuficiente" para mejorar el bienestar de la región. En el discurso de apertura de la 56ª asamblea anual del BID que se inició en la ciudad surcoreana de Busán, Moreno calificó de "inquietante" y "una alerta a nuestros gobiernos" el estancamiento de la reducción de la pobreza tras una década de reducción sostenida. "Todavía un 28 % de los habitantes de la región es considerado pobre", afirmó Moreno.

Los retos que enfrentan las políticas sociales en la región.

El informe macroeconómico del BID también hace hincapié en los "retos" que enfrentan las políticas sociales en la región, en un contexto de desaceleración económica y necesidades de ajuste fiscal.

Según el organismo es "esencial evitar retroceder las mejoras recientes en los resultados sociales" y "se enfrenta a dos retos: asegurar que el entorno macroeconómico menos favorable no se traduzca en una mayor desigualdad y pobreza; y diseñar políticas sociales que contribuyan a aumentar la productividad y acelerar el crecimiento de mediano plazo".

El BID indicó que las transferencias monetarias condicionadas "han sido efectivas para reducir la incidencia y, sobre todo, la intensidad de la pobreza. También han mejorado la asistencia escolar y han disminuido el trabajo infantil". Pero, según el informe se deben enfrentar "tres cuestiones". Por un lado, "la ampliación de la cobertura ha generado más beneficios para el pobre no extremo, mientras que la cobertura de los que viven en la extrema pobreza se encuentra por debajo del nivel universal". El BID identificó que Uruguay es el país de la región con mayor cobertura entre los pobres extremos (más del 80%), pero también es uno de los países (junto a Chile y Costa Rica) con mayor porcentaje del total de beneficiarios que "no son pobres extremos" (también más de 80%).

Por otro, "en varios países el valor real de las transferencias, medido como porcentaje de los beneficiarios de los ingresos familiares, ha aumentado hasta el 40% del ingreso de los hogares" y el BID sugiere que "los niveles de transferencia deberían ser de una magnitud razonablemente modesta —no superior al 20%/25%— del ingreso promedio de los hogares de los beneficiarios antes de la transferencia". Por último, "en algunos países los beneficios han llegado a depender de la forma de participación de los trabajadores en el mercado laboral, en particular, de su condición de informales. Esto ha generado incentivos para seguir siendo informal", concluyó.

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