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Brasil esquiva recesión en 2014, pero quedan problemas por delante

La economía de Brasil creció un 0,1% en 2014, con lo que superó levemente lo esperado, pero la baja en la inversión y en el gasto del gobierno establecen las bases para lo que la mayoría de los observadores espera sea una dolorosa recesión en 2015.

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La presidenta Dilma Rousseff tiene muchos problemas por delante. Foto: Reuters

La modesta expansión del año pasado fue de todas formas la peor actuación de la principal economía de América Latina desde 2009 y fue desestimada en gran medida por los inversores, que siguen preocupados por el aumento del desempleo y la inflación, además de por los problemas políticos del Gobierno de Dilma Rousseff.

"Vamos a sufrir un muy débil 2015", dijo Pedro Tuesta, analista de la consultora 4Cast en Nueva York.

El magro crecimiento de Brasil en 2014 dependió del consumo del gobierno, en una muestra de los crecientes desequilibrios del país.

Si bien el incremento de 1,3% en la demanda del sector público evitó una caída más drástica en la actividad económica, también elevó la deuda pública, y no fue bien recibido por la agencias calificadoras, que amenazaron con despojar a Brasil de su calificación de grado de inversión.

En 2015, con la nueva táctica que aplicó Rousseff de bajar el gasto público -para recuperar la confianza de los inversores-, la economía de Brasil debería contraerse un 0,8%, la que sería su caída más fuerte en 25 años, según estimaciones del mercado.

"El 2015 será difícil, con pocas posibilidades de recuperación y un preocupante ajuste, a una escala que todavía no se conoce", dijo José Lopes Filho, presidente de la asociación brasileña de distribuidores de productos manufacturados.

Economistas advierten que la inversión está camino a marcar otra fuerte caída en 2015 porque la estatal petrolera Petrobras y varios de sus contratistas están lidiando con los estragos de un enorme escándalo de corrupción.

El ministro de Hacienda, Joaquim Levy, ha reiterado que impulsar las medidas de austeridad requiere "coraje" pero que así Brasil volverá a la senda de crecimiento para 2016.

La inversión disminuyó un 4,4% durante 2014, y cerró el año con su sexta caída trimestral seguida.

La incertidumbre política antes de la elección presidencial de octubre y la elevada inflación hicieron que la confianza de las empresas cayera a mínimos récord.

El consumo de los hogares, que había sido el motor del crecimiento durante el auge de la década pasada en Brasil, creció apenas un 0,9% en 2014 tras la subida de un 2,9 por ciento del año previo.

Los precios más bajos de las materias primas también contribuyeron a la debilidad brasileña, con una caída de un 1,1% en las exportaciones en 2014.

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