Crecieron por factores puntuales, si se descuentan siguen en descenso

La calidad de las reservas de Argentina bajo cuestión

Contra la mayoría de los pronósticos, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) no solo logró detener la caída del nivel de reservas monetarias, sino que sumó a esa variable clave unos US$ 4.300 millones desde marzo de 2014. 

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El BCA maneja las reservas y en base a eso autoriza o bloquea pagos. Foto:Reuters

Luego de la pérdida de más US$ 20.000 millones entre 2011 y 2013, el tándem conformado por el ministro de Economía, Axel Kicillof, y el presidente del BCRA, Alejandro Vanoli, exhibe como un triunfo la actual estabilización del stock de reservas, que permitió reducir en los últimos meses las expectativas devaluatorias.

No obstante, por debajo de esas cifras positivas asoman interrogantes acerca de la calidad de buena parte de las reservas en poder del BCRA. "La recuperación se basa en factores que son extraordinarios. Esta alza de las reservas no es el resultado de haber resuelto los problemas generados por una política monetaria y fiscal insostenible, sino que se trata solo de una estrategia basada en medidas de corto plazo para capear el temporal", dijo a El País el economista Maximiliano Castillo, director de la consultora ACM.

Entre los factores que permitieron incrementar el stock del BCRA se destaca la contabilización como reservas de los yuanes ingresados a partir del intercambio (swap) de monedas firmado en julio pasado por la presidenta Cristina Kirchner y su par chino Xi Jinping. Desde fines de octubre el BCRA ha activado cinco tramos de ese swap por el equivalente a US$ 3.100 millones, cifra que conforma casi el 10% del actual stock de reservas.

La inclusión de ese dinero genera controversias en Argentina. Para algunos economistas, sumar los aportes provenientes del swap se trata de mera cosmética para apuntalar las reservas debido a que no son dólares sino yuanes que no tienen total convertibilidad. Para otros, sí es correcto contabilizar ese dinero porque el yuan se puede convertir libremente desde 2010 en plazas como Hong Kong, Londres o Singapur.

Como sea, el beneficio principal de ese intercambio de monedas para Argentina vendría por el canal comercial. En la medida que los yuanes sean entregados a importadores de productos chinos para que cancelen sus compras, el BCRA no se vería obligado a proveer dólares para hacer frente a esas operaciones. El swap permitiría, así, financiar parte del déficit comercial con el gigante asiático —en 2014 superó los US$ 5.000 millones— sin sacrificar divisas del BCRA. "El gobierno está sentado sobre el colchón de reservas y el swap con China le ayuda a mostrar un poco más de fortaleza. Pero, en realidad, se trata de un préstamo de corto plazo", señaló a El País el economista Amílcar Collante, del Centro de Estudios Económicos del Sur (Cesur).

Dado que China no prevé utilizar los pesos del intercambio para pagar las importaciones provenientes de Argentina, en la práctica el swap funciona como un préstamo a una tasa de interés del 6% anual que en su gran mayoría será cargado a la cuenta del próximo gobierno. Además del acuerdo con China, las reservas también suman préstamos por un monto no informado —se estima que ascienden a unos US$ 700 millones— del Banco de Francia.

Factor Griesa. Otro de los motivos que le permite al gobierno de Cristina Kirchner mostrar un alza de las reservas del BCRA proviene, paradójicamente, del fallo adverso del juez neoyorquino Thomas Griesa en el conflicto con los fondos buitres. Los pagos de unos US$ 1.100 millones de bonos reestructurados bajo legislación extranjera, que no pudieron ser cobrados por sus tenedores, se siguen contabilizando como reservas. Están depositados en una cuenta de fideicomiso en el Banco Central, según lo establecido por la ley de Pago Soberano aprobada por el Congreso argentino en septiembre del año pasado.

A la acumulación de reservas también contribuyó el adelanto de la liquidación de US$ 1.500 millones que el gobierno acordó en octubre pasado con las grandes compañías cerealeras. Ese dinero deberá restarse del ingreso por la cosecha previsto para este año.

Con la suma de todos esos factores, el stock de reservas del BCRA exhibe, a simple vista, una fortaleza mayor que la que se preveía hace un año. Pero, descontados el swap, los préstamos, pagos de deuda no concretados y adelantos de liquidación de la cosecha, las reservas, en realidad, siguen en descenso aún con las duras trabas que rigen para las importaciones (ver aparte). De hecho, la caída sería todavía mayor si al actual stock se le restaran las importaciones ingresadas al país y pendientes de cobro por un valor aproximado de US$ 5.000 millones. Esa deuda del BCRA con los importadores deberá ser cancelada en algún momento.

"No por el nivel, pero sí por la dinámica, la situación de las reservas en Argentina no es confortable. Por eso el gobierno aplica restricciones tan duras en el mercado de cambios y apela a mecanismos de corto plazo para incrementar el stock", dijo Castillo. Pese a la promocionada suba de reservas en los últimos meses, la escasez de dólares persiste. En ese marco, ninguna de las opciones que Cristina Kirchner tiene por delante parece estar exenta de costos: o flexibiliza las restricciones a las importaciones para apuntalar el crecimiento de la economía a costa de sacrificar reservas tal cual ocurrió en 2013, o, lo más probable, continúa apretando el torniquete para detener esa hemorragia bajo el riesgo de profundizar la recesión.

BCRA bloquea pagos por 3 días

El Banco Central (BCRA) mantuvo bloqueados por tres días (miércoles, jueves y viernes pasados) buena parte de los pagos por importaciones que intentaron cursar distintas empresas, en una maniobra que, para los analistas, deja a la vista que la promocionada mejora en las reservas durante los últimos meses no fue genuina y, por ende, no bastó para que se regularicen las operaciones cambiarias. El presidente del BCRA, Alejandro Vanoli, reconoció la falta de dólares en un contacto telefónico que mantuvo con el presidente de la Cámara de Importadores, Diego Pérez Santisteban, pero la adjudicó a "factores estacionales que moderan las liquidaciones de los exportadores". Las compras de divisas ya habían sido aprobadas por el BCRA.

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