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Los chinos continuarán inviertiendo en el fútbol para buscar visibilidad

Inter de Milán, Atlético de Madrid, Manchester City... Las inversiones chinas en el fútbol internacional irán en aumento ininterrumpido, pese a que existe un peligro de burbuja que no estallará en un futuro cercano, auguran los expertos.

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Zhan Jindong, presidente del grupo que compró el Inter de Milán. Foto: Reuters

Clubes, jugadores, entrenadores, contratos de patrocinio prestigiosos se han convertido en la presa de equipos e inversores chinos, dando al vuelta a las costumbres del balón redondo.

El lunes 6, el grupo de distribución de productos electrónicos y de electrodomésticos Suning anunció haber adquirido el 68,55% de las acciones del club italiano Inter de Milán.

El hombre más rico de Asia, Wang Jianlin, dio el pistoletazo de salida al desembarco del dinero chino en el fútbol europeo, cuando en enero de 2015 compró el 20% del capital del Atlético de Madrid.

El Espanyol de Barcelona tiene como accionista mayoritario desde enero al grupo Rastar, dirigido por el multimillonario chino Chen Yansheng, especialista en los juguetes y las maquetas.

Un consorcio de fondos de inversión chino posee el 13% del Manchester City, el Aston Villa ha aceptado una oferta de compra del magnate Tony Xia y unos inversores chinos anunciaron en mayo que se han hecho con el control de la agencia de derechos deportivos MP & Silva.

En el pasado mercado invernal (enero), la Chinese Super League (CSL, 1ª división) se convirtió en el campeonato más gastador del mundo, adquiriendo jugadores por un monto total de 331 millones de euros.

Fan del fútbol.

Uno de los elementos claves de este frenesí es la ambición del presidente chino Xi Jinping, un gran aficionado al fútbol, de hacer de su país uno de los protagonistas en el mundo del balonpié.

Un deseo que han entendido las empresas chinas, que desean ganar en visibilidad en el extranjero, además de diversificarse en momentos en los que la economía local se ralentiza.

Para David Hornby, director de la rama deportiva de Mailman, una empresa de gestión de marca con base en Shanghai, este frenesí está lejos de decaer.  "Estas operaciones se realizan en número y rápidamente, lo que alimenta una burbuja, pero esta no debería estallar pronto", estima.

"Estas inversiones en el fútbol extranjero va a continuar durante al menos dos años", añade.

Suning aceptó pagar 270 millones de euros por el casi 70% del capital del Inter, una cifra alta pero no exorbitante, según este experto.

La suma pagada por el equipo italiano "es algo superior a la esperada, pero no tan diferente de los montos invertidos por los grupos de Oriente Medio para comprar clubes europeos", asegura Hornby.

Esta llegada de dinero chino se produce en momentos en los que el gigante asiático busca desempeñar un papel en la economía mundial acorde a su puesto de segunda potencia económica.

"Todo este frenesí y estas inversiones van a la par con la llegada al poder de un presidente aficionado al fútbol", dice Rowan Simons, autor de un libro sobre el fútbol chino.

"La pregunta es saber si esta tendencia (...) continuará cuando abandone el poder y si esto promueve realmente el fútbol en China".

Elección estratégica.

La selección nacional ocupa una humillante 81ª posición en la clasificación FIFA - entre Jordania y Bolivia - pero el presidente Xi Jinping ha declarado que espera ver un día a su país albergar y ganar la Copa del Mundo.

"En general, se tiene la sensación de que los chinos pagan cantidades muy elevadas por comprar determinados jugadores y entrenadores", destaca Simons.

Más allá de darse el capricho de comprar a alguna estrella, las marcha chinas esperan que sus inversiones en el fútbol europeo les faciliten su expansión en el extranjero.

El Inter de Milán será "un elemento importante del desarrollo internacional" del grupo Suning, declaró su presidente Zhang Jindong el lunes, añadiendo que la compra del histórico club italiano es una "elección estratégica" para la expansión de la marca en Europa.

Todas estas inversiones en el fútbol extranjero no tienen por qué repercutir positivamente en el fútbol chino, según Simons, para quien la formación de los jóvenes es el elemento crucial para que se puedan cumplir los sueños del presidente.

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