“Se quebró el principio de autoridad”, fundamentó el grupo peruano Gloria

Cierra Ecolat: desata enojo oficial y conflicto en lácteos

El grupo peruano Gloria decidió ayer el cierre de la empresa láctea Ecolat (que elaboraba bajo la marca Parmalat) y desató el enojo en parte del gobierno que la acusó de "joder al país". 

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La planta de Ecolat estaba en una situación extraña desde la pasada. Foto: R. Figueredo

La decisión, que deja a unos 300 operarios sin empleo, lleva a la Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL) a adoptar en forma "inminente" un paro de 24 horas en todas las empresas del sector junto a otras acciones, que podrían afectar el suministro de productos lácteos.

A su vez, una de las gremiales de productores lecheros planteó revisar más las inversiones extranjeras que llegan al sector.

"Apreciamos y evaluamos con la debida atención los planteos realizados por el gobierno, coincidentes con nuestra intensión de tratar de preservar al menos una parte de los trabajadores en actividad, pero tal como lo señalamos en la reunión sostenida el pasado lunes y aun habiendo analizado con detenimiento la propuesta recibida en el día de hoy (por ayer), consideramos que ante la desproporcionada reacción del sindicato a las decisiones de la empresa y sus gerentes, se han quebrado el principio de autoridad y la relación de confianza necesaria que debe existir con los trabajadores" señaló una carta firmada por el ejecutivo de Ecolat Roberto Bustamante, dirigida a los ministerios de Trabajo, Industria y Ganadería.

"Las condiciones necesarias para el normal funcionamiento de la empresa, imprescindibles para mantener la garantía de calidad de nuestros productos ya no se dan. Por todo lo anterior, no tenemos otra alternativa que proceder a cerrar la operación de Ecolat Uruguay S.A.", agregó la misiva —a la que accedió El País— enviada ayer a las 17 y 30 horas a las secretarías de Estado.

Unos 20 minutos más tarde, un comunicado de prensa hacía público el cierre y acusaba al sindicato de haber "destrui- do las más elementales condiciones de seguridad que de- ben existir en una industria dedicada a la producción de alimentos".

El dirigente de la FTIL Heber Figuerola dijo a El País que es inminente un paro de 24 horas en toda la industria láctea que irá acompañado de otras acciones a definir en los próximos días.

El plan de medidas se definirá en la asamblea de la FTIL que estaba programada para el jueves 19 pero que podría adelantarse. Las medidas podrían afectar el abastecimiento de leche y subproductos en almacenes y grandes superficies.

"Esto es sumamente grave. Estamos consternados. Acá hay una intención por parte de las multinacionales de avasallar con todo y eso no lo vamos a permitir. No respetaron ni a los actores gubernamentales ni sociales", afirmó el sindicalista.

El director nacional de Trabajo, Luis Romero, y representantes del grupo Gloria habían tenido ayer una última reunión en donde el gobierno presentó una propuesta por escrito que se "adaptaba" a los requisitos exigidos por la empresa, según señaló el jerarca a El País. La misma consistía en 110 despidos y mantener unos 100 operarios. Otros 92 se habían acogido a un plan de retiros incentivados. Sin embargo, ya era tarde.

En declaraciones a radio El Espectador, Romero afirmó: "Sabemos que es una situación difícil, que muchas veces puede ser responsabilidad de los trabajadores, pero otras muchas es de las empresas que vienen de otro país, joden a este país y se van, dejando a los trabajadores con las manos vacías".

Ecolat comunicó que va a "cumplir con todas las obligaciones de la ley" para con los trabajadores, los proveedores y los clientes.

Situación complicada.

Ecolat —que nació como Lactería en 1978 y fue comprada por la multinacional italiana Parmalat en 1993— atravesaba una situación complicada desde hace meses. Lo explicaban una tensa relación con el sindicato (el 70% del personal estaba sindicalizado) y la caída de 55% del precio internacional de la leche en polvo en 2014.

La empresa planteó la necesidad de una reestructura en octubre de 2014, aunque quedó en stand-by a pedido del gobierno para buscar alternativas. Mientras, las pérdidas de la empresa seguían en aumento (alcanzaron a US$ 35 millones en total, revelaron a El País fuentes de la firma). A raíz de ello, la firma dejó de captar leche y bajó el precio en el mercado pese a tener contratos firmados con los remitentes, algo sin precedentes en la historia de la lechería uruguaya.

Los productores debieron buscar colocar la producción en otras industrias que pudieran absorberla.

Incluso un proyecto para instalar una planta quesera, que tiene una estructura a medio montar de 100 metros por 50 metros y maquinaria belga guardada en contenedores, quedó por el camino.

Los números de leche recibida en planta son elocuentes: de 1 millón de litros diarios en 2008 pasó a 650.000 litros al día en 2013 (cuando tenía 270 remitentes) y a unos 55.000 litros diarios en las últimas semanas (cuando solo le quedaban 70 remitentes).

Con una estructura demasiado grande para ese volumen, el grupo peruano reflotó la reestructura que suponía dejar de la lado la producción de quesos y yoghurt para concentrarse en leche larga vida.

El 4 de febrero, Ecolat decidió llevar adelante la reestructura y envió telegramas de despido a 110 operarios. "Desde ese mismo día las dificultades han sido permanentes, sumándose irregularidades y agresiones de todo tipo que impiden el normal funcionamiento de la empresa, situación que ha sido debidamente documentada e informada a las autoridades correspondientes", expresó la firma. Sobre una de ellas, dio cuenta El País el pasado domingo (ver aparte).

Esta semana, uno de los dueños del grupo Gloria, Vito Rodríguez estuvo en Uruguay y mantuvo reuniones en los ministerios de Trabajo, Ganadería e Industria. Allí advirtió que si no se podía llevar a cabo la reestructura, el camino era el cierre, según supo El País.

"Como gremialista preocupa por todo el entorno social y la desestabilización que genera en toda la industria. El retiro es malo para el sector. Creo que habría que juntarnos entre todos y trabajar para que este tipo de cosas no vuelvan a suceder cuando vienen industrias extranjeras a invertir a Uruguay", dijo a El País el presidente de la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL), Eduardo Viera.

El gremialista explicó que muchas veces, esas empresas extranjeras "vienen a pagar un precio de leche que no pueden pagar".

Las amenazas en el conflicto


El miércoles 4 de febrero, la empresa Ecolat había comunicado una serie de despidos en el marco de una reestructura. En la puerta de la planta en Nueva Helvecia se registraron incidentes. Entre insultos, golpes y una advertencia temeraria —"ojo con los tiros de los muchachos en la esquina"—, representantes de la empresa Ecolat debieron abandonar la planta. Ese fue un día de alta tensión porque los delegados sindicales comunicaron a la empresa que ningún trabajador iba a firmar las notificaciones. "En Uruguay no se echa a la gente así" manifestó uno de ellos según se estampó en un acta notarial que El País divulgó el domingo pasado. Ese día los trabajadores también resolvieron efectuar un paro. Estos hechos terminaron de precipitar la salida del grupo peruano Gloria.

Tres capítulos de esta historia


MATÍAS CAMPIANI - REESTRUCTURA DEL GRUPO LEADGATE


El fondo de inversión LeadGate (liderado por el argentino Matías Campiani) compró Parmalat en 2005, luego de la crisis de la italiana que también afectó a la filial uruguaya. LeadGate la reestructuró y en 2007 le vendió el 50% al Grupo Maldonado de Venezuela. Los venezolanos se quedaron luego con el 100% de las acciones, cuando LeadGate pasó a hacerse cargo de Pluna.

GRUPO MALDONADO - EL "PUENTE" VENEZOLANO


Este grupo que es socio de Nestlé y la neocelandesa Fonterra en Venezuela, se quejó de su exsocio (LeadGate) cuando tomó control total de Ecolat. Según los venezolanos, Campiani y sus socios habían dejado atados contratos para pagar precios altos a los productores (como forma de retener remitentes) y eso complicaba la ecuación. Apostó por exportar a Venezuela.

GRUPO GLORIA - LOS PERUANOS QUE CERRARON


El grupo peruano desembarcó en mayo de 2012 con la compra del 55% de las acciones por US$ 20 millones. A fines de año pagó otros US$ 16 millones por el 45% restante. Los peruanos quisieron apostar a renovar la maquinaría de Ecolat e iban a invertir US$ 30 millones en una planta quesera. La caída del precio de los lácteos el año pasado, dio por tierra ese plan y complicó a la empresa.

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