BATALLA POR LAS EXPECTATIVAS

El clima impedirá bajar las expectativas de inflación

Al menos en corto plazo, analistas y mercado seguirán previendo suba de 10%.

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Expectativa de suba de precios en el mercado es superior a 10% desde febrero. Foto: AFP

El año pasado, el ministro de Economía, Danilo Astori dijo que "el gobierno está librando una batalla por las expectativas" y criticó a los analistas por las proyecciones a largo plazo sobre la inflación y el dólar. En lo que refiere a suba de precios, el gobierno no ha logrado reducir las expectativas de los analistas ni del mercado y ahora se le suma otro enemigo: el clima.

El martes, el presidente del Banco Central (BCU), Mario Bergara dijo que "este mes podemos tener el impacto negativo de las cuestiones climáticas" en el dato de inflación" luego de la suba de precios de frutas y verduras por las lluvias. Esto "tiene que ser un impacto de muy corto plazo, algo circunstancial que rápidamente debe corregirse", agregó.

Si bien ese impacto es de corto plazo, dejará la inflación 12 meses hacia atrás por encima de 10% por al menos mayo y junio. En los 12 meses cerrados a abril la suba de precios era de 10,43%.

Eso impedirá además bajar las expectativas de inflación, esto es lo que los analistas y el mercado espera que suban los precios hacia adelante. Una de las formas de efectivamente lograr un menor aumento de precios es trabajando sobre las expectativas. Si los analistas y el mercado siguen previendo una inflación por encima de 10%, difícilmente los agentes (los que fijan los precios) actúen de manera diferente.

En ese sentido, la expectativa de inflación del mercado, entre los que "ponen" su dinero en ello se mantiene claramente por encima de 10% a un año.

La diferencia de rendimiento que pagan los títulos de deuda (Letras de Regulación Monetaria) en pesos nominales, frente al que pagan las Notas del Tesoro (otro tipo de deuda) en pesos ajustados por inflación, determina la suba de precios esperada por aquellos que "ponen" su dinero en ello.

El rendimiento anual de las Notas en Unidades Indexadas (UI) a la inflación a dos años era de 5,2% el pasado 10 de mayo, día en que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) emitió esa deuda. A su vez, el rendimiento de una Letra a igual plazo en pesos ese día (16,18%), daría una inflación implícita de 10,98% anual. En abril esa suba de precios implícita era de 10,89% anual, en marzo era de 11,24% anual y en febrero de 10,81%.

Como el inversor en pesos nominales exige un "premio" por asumir el riesgo de inflación —que no tiene quien invierte en UI, ya que esta evoluciona según los precios—, puede determinarse que en todos los meses la inflación esperada por el mercado era superior a 10% y que en mayo estaba claramente por encima de 10%.

Por otro lado, los analistas también esperan una inflación por encima de 10% para todo 2016. Las consultoras y bancos corrigieron al alza sus proyecciones de inflación para 2016 por cuarto mes consecutivo. El consenso pasó de 9,8% en la encuesta de abril a 10,2% en la encuesta de mayo que elabora FocusEconomics y que se denomina LatinFocus Consensus Forecast. Las respuestas oscilan entre 9,1% (de Frontier Strategy Group) y 14% (de BMI Research).

Ninguno de los 15 que respondieron prevé que la inflación se ubique en la meta del BCU de entre 3% y 7%. Es que la suba de precios ya lleva 64 meses consecutivos fuera de la meta del Central.

De los 15 que respondieron sobre las expectativas de suba de precios, nueve esperan que sea de 10% o más en 2016. En la encuesta de mayo, eran seis. Por un lado, el Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la UdelaR y el banco Itaú estiman 10%, el Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), República AFAP y el banco JP Morgan prevén 10,2%, Oikos y el banco Citigroup proyectan 10,4%, Equipos Consultores 10,5% y BMI Research 14%.

Con los datos de inflación de mayo y junio, dificilmente cambiarán hacia abajo estas expectativas.

Medidas.

Hasta ahora, la medida más efectiva que tomó el gobierno para combatir la suba de precios fue que a partir del 1° de abril, el BCU) aumentó los encajes —porcentaje de los depósitos que los bancos deben inmovilizar en el Central y no pueden destinar a crédito— y eso llevó a que las instituciones financieras no tuvieron pesos (liquidez) para demandar dólares.

Al no haber una demanda tan intensa de dólares y además reducirse su precio a nivel internacional, la cotización en Uruguay también fue a la baja.

Una baja en el valor del dólar, ayuda a reducir la presión al alza en los precios de los bienes transables, que son aquellos que se comercian con el exterior. A nivel general se ve fundamentalmente con los importadores, que deben hacerse de dólares para comprar los bienes y si el billete verde les cuesta más, lo trasladan a precios más altos al consumo. Cuando el dólar baja, es más difícil que los importadores trasladen eso a una reducción del valor al consumidor —distintos estudios muestran que los precios tienen mayor inercia a la baja que al alza—, pero al menos no presiona hacia arriba.

La cantidad y el valor del dinero.

Otra medida anunciada por el BCU fue reducir su meta de ritmo de crecimiento de la oferta de dinero en la economía (dinero en poder del público y depósitos a la vista). La teoría indica que si la oferta de dinero es menor a la demanda, se moderan las presiones al alza de los precios. Sin embargo, hay un problema: el BCU no conoce cuál es la demanda de dinero. La única indicación que tiene es la tasa de interés interbancaria (lo que se cobran los bancos por préstamos entre sí a un día de plazo). La tasa de interés vendría a ser el precio del dinero. Por tanto, si la oferta de dinero crece menos que la demanda, el precio del mismo (la tasa de interés) debería subir.

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