EL VECINO INICIA LA RECUPERACIÓN

Coinciden en que lo peor quedó atrás en Argentina

Así lo ven economistas y vice del Banco Central de ese país.

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Lucas Llach, el vice del Banco Central argentino, confía en que la inflación bajará al 1,5% mensual. Foto: Fundación Mediterránea.

No puede establecerse una relación simple entre inflación y desempleo; de hecho, por poner un ejemplo, los tres años con más elevada inflación de los últimos 15 —el 2002, el 2014 y, lamentablemente, el 2016— fueron también años de recesión". De esa manera, el vicepresidente del Banco Central de la República Argentina, Lucas Llach, reconoció los problemas de este año, aunque advirtió que las expectativas para los últimos tres meses convergen hacia las metas fijadas: 1,5% mensual.

Llach cerró el 39º aniversario de la Fundación Mediterránea, donde los economistas —con matices— coincidieron en que lo peor ya pasó. El Producto Interno Bruto (PIB) repuntaría entre 3% y 4% el año próximo empujado por el blanqueo, la construcción y el campo. También proyectaron que habrá una recomposición del poder adquisitivo.

Los primeros datos del tercer trimestre indican que la caída de la actividad se amesetó y que en el cuarto empezarían las primeras señales de recuperación que se consolidarían en 2017. Sobre cuán fuerte será el rebote, todavía no hay certeza. Una señal, para Jorge Vasconcelos, del Ieral, es que Brasil crecería el año próximo alrededor de 2%, lo que ayudaría a las exportaciones argentinas, aunque —enfatizó— "al gobierno todavía le queda mucha tarea por hacer". Mencionó ante La Nación que para las economías regionales la eliminación de retenciones y de trabas a las exportaciones no fue un "gran alivio". Describió que sus productos subieron menos que los salarios y el gasoil en los últimos 24 meses, por lo que perdieron rentabilidad.

Para Enrique Szewach, vicepresidente del Banco Nación, la recesión está tocando su piso: "En el corto plazo, tanto por el blanqueo como por la mejora de la obra pública y el agro, se impulsará la demanda". Respecto de la inflación, plateó que para la baja sustentable el Banco Central debe "reconstruir su credibilidad"; asignó gran parte de la recesión de este año a que los agentes económicos "no creían que el Central sostendría su política como lo hizo".

Llach —quien contó que los directores del Central deben leer sus discursos— dijo que para 2017 las expectativas de inflación se ubican en 19,8%, y en 17,9% en el caso de la inflación núcleo, como el objetivo del Central es de entre 12% y 17%, todavía hay una "brecha de credibilidad" por lo que el banco "está conduciendo su política monetaria como para eliminarla". Enfatizó como una de las virtudes de un régimen de metas de inflación con cambio flotante es que no se puede predecir el tipo de cambio. "Si todo el mundo supiera que la moneda se va a depreciar, se depreciaría inmediatamente y dejaría de pensarse que es obvio que se va a depreciar, porque la depreciación ya habría ocurrido. Algo análogo puede decirse de una apreciación".

Gustavo Reyes, de la Mediterránea, consideró que hay incertidumbre en el mediano plazo, ya que si el déficit fiscal y los desequilibrios externos no mejoran no hay otro camino que un mayor endeudamiento a la vez que se achican las posibilidades de reducir cargas tributarias.

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