TEMA DE ANÁLISIS

La competitividad requiere lograr acuerdos para el libre comercio

La falta de avance en los acuerdos comerciales con los principales mercados del mundo es uno de los puntos que resta competitividad a las exportaciones uruguayas.

Exportaciones: ventas acumulan un descenso de doce meses. Foto: A. Colmegna.
Exportaciones se están inclinando cada vez más la carne, la soja y la celulosa. Foto: A. Colmegna

Es un tema en el que no se observan grandes avances porque por un lado no hay una convicción dentro del gobierno respecto a la política, pero también hay un freno por pertenecer al Mercosur y depender del deseo de avanzar de Brasil y Argentina. En este marco, los avances puntuales en reducir las barreras no arancelarias, como es el caso reciente de la carne ovina con hueso para Estados Unidos, son bienvenidos.

Los aranceles que le cobran los mercados de destino a Uruguay restan competitividad a nuestros exportadores cada vez que otros productores del mundo enfrentan niveles de aranceles más bajos.

En los mercados de destino, el precio de compra de los bienes que exportamos es el mismo para el producto uruguayo que para el de nuestros competidores. Por lo tanto, si el precio que paga el importador lo determina su mercado interno y es el mismo sin importar de qué país provenga, entonces el exportador del país con mayor arancel va a recibir menos que el que produce en el país con una carga arancelaria menor.

Sin considerar la suba en los costos internos de producción en dólares ni el costo de transporte desde nuestro país, los mayores aranceles para nuestra producción se constituyen en una diferencia en contra del exportador uruguayo. Es por eso que los acuerdos de libre comercio adquieren importancia.

Si se toman los datos de la recopilación que hace el Banco Mundial sobre el comercio mundial, se observa que Uruguay paga mayores aranceles en los mercados de destino que nuestros competidores directos.

Considerando las exportaciones de alimentos, productos del reino animal y textiles, el arancel promedio que pagan las exportaciones de Australia y Nueva Zelanda se encuentra entre ocho y 13 puntos porcentuales por debajo del que pagan las exportaciones uruguayas. En comparación con Chile, la diferencia es uno o dos puntos menos, por lo tanto todavía es alta.

Mientras se sigue esperando por la voluntad de los socios del Mercosur se pueden producir avances que ayuden a la exportación. La reciente concreción de un procedimiento para que pueda ingresar carne ovina con hueso a los Estados Unidos es uno de ellos.

Además de los aranceles, el comercio entre países puede tener barreras que limiten el flujo de comercio. Hay veces que las barreras son políticas, como lo fue el corte de puentes con Argentina o el reciente bloqueo del puente de Río Branco en protesta por el ingreso de lácteos uruguayos a Brasil.

En el caso de las barreras sanitarias hay una razón justificable de fondo como es preservar las condiciones de salud humana, animal o vegetal de un país.

De todas formas bajo este objetivo muchas veces se esconde, mediante el uso exagerado, una forma de evitar las importaciones de determinados productos.

El control de la aftosa es parte del universo de barreras sanitarias. En este caso, al lograr una autorización para exportar a un destino exigente desde el punto de vista sanitario como es Estados Unidos, se consigue mucho más que el acceso a ese mercado.

En efecto, a partir del uso adecuado del mecanismo aprobado para aislar los efectos sanitarios no deseados derivados de ser un país con vacunación de la aftosa, se está construyendo un antecedente que puede facilitar la aprobación por otros países bajo el mismo procedimiento.

Esta medida puede permitir una mejora en los volúmenes vendidos a dicho país.

Desde el año 2015 se observa una recuperación de la participación de este destino luego que desde el año 2008 hasta el 2014, la participación en el total de las exportaciones uruguayas se estancara en el 3,7% promedio. En los tres últimos años se observa una recuperación hacia el 6,5%.

La importancia relativa de este país como destino de las exportaciones uruguayas igual se encuentra muy disminuida respecto al promedio observado entre 2001 y 2007.

En aquel entonces, algunos años como el 2005 registraron un claro predominio de este mercado y el promedio para los siete años fue del 13,8%.

Las exportaciones de nuestro país se están inclinando cada vez más hacia los productos intensivos en recursos naturales como la carne, la soja y la celulosa. En lo que va del año, más de la mitad de las exportaciones (56%) se debe a estos tres productos.

Esta medida lleva a que se profundice esta tendencia que no es mala pero que limita la creación de puestos de trabajo directos por parte de la exportación.

La cadena de producción basada en la oveja es una de las más castigadas en los últimos años. Supo ser un punto de referencia del país por la venta de lana en forma de tops peinados, con una participación en el contexto mundial relevante.

Pero, los costos de incorporar valor agregado a la producción o atraso cambiario y las condiciones de mercados internacionales retrajeron la producción de tops de lana en el país significativamente.

En este caso es un avance en la parte frigorífica de la cadena de producción. Los términos pueden confundir porque es carne con hueso que vale más que la carne sin hueso por razones de presentación en los platos de los restaurantes.

Queda por lo tanto una cadena de producción que mejora en algunos eslabones, pero que sigue presentando características críticas en cuanto a la competitividad de la incorporación de mano de obra a la exportación, donde queda un sector industrial muy amenazado y que apenas sobrevive en la exportación de tops y ramas textiles más elaboradas que ya perdieron toda esperanza de exportar.

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