MARÍTIMAS

Antes comprábamos madera, ahora la estamos exportando

Nueva generaciones de pinos y eucaliptos.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: Archivo El País

La foto que publicamos es de 1947 y muestra un escenario portuario que en nada se parece a la actualidad ya que ahora esa área está totalmente cubierta de contenedores, y en aquel entonces observamos las mercaderías desordenadamente estibadas en amplios espacios sobre el piso.

Esta foto la publicamos en esa fecha y también hace 30 años con textos y enfoques obviamente diferentes. Hoy el comentario es otro y bien válido: la madera. Predomina en la escena y por eso llama la atención las numerosas estibas de madera que ocupan una gran área del recinto, lo que confirma que el Uruguay carecía de madera desde el pasado.

Estas tablas de maderas nobles venían en enormes cantidades de Estados Unidos, Brasil, Paraguay y Sudáfrica. Uno no se explica esta falta de madera en una cultura que venía de mediados del siglo XIX y perduró hasta los años 80. Nos explicamos el porqué en los seis años en nuestra Escuela Pública, no hubo maestra que nos dejara de aconsejar como objetivo de vida plantar un árbol.

Lo que vemos en la foto es la madera que se importaba destinada a la construcción, el encofrado, y, si no nos equivocamos, hasta los piques venían del exterior. Se sabe que entonces la madera era un artículo muy caro. Por entonces la maquinaria o equipos para la industria se importaba de Estados Unidos y Europa, y venía en cajas y cajones de madera de pino spruce, muy resinosa, que por su relativa calidad era muy valiosa y tenía multiples usos, incluso para muebles.

La madera se consumía básicamente en Montevideo para la construcción y una enorme parte iba para el interior del país para utilizarse en la construcción de galpones y viviendas. El principal importador de madera era la Barraca del Pontón y creemos que también Juan Pons y Steinitz. El pino spruce se utilizaba para muebles y la madera de pinotea para otros múltiples usos.

De esa época recordamos algunos trucos muy comunes. La contabilidad de las existencias de madera se llevaban por tabla, pero alguien venía, cortaba la tabla por la mitad y se la llevaba, y siempre quedaba en stock la misma cantidad de tablas. Recordamos que los cajones vacíos donde venía embalada la maquinaria eran de muy buena madera y se negociaban en plaza a muy buenos precios.

Sobre todo venía encajonada la maquinaria agrícola que por entonces en general era de la marca John Deere. A las tablas se les sacaban los clavos, tratando de no dañarlos demasiado, se enderezaban y luego se vendían a buen precio tablas y clavos pues unas y otros eran escasos durante la II Guerra Mundial. Y bien, han pasado 70 años de la foto y el gran cambio es que ahora Uruguay exporta madera a través de los troncos de pinos que salen principalmente para China.

Son pinos de tercera generación mejorados genéticamente e incluso los eucaliptos van para Vietnam, pues en ambos países asiáticos se usan para construcción, embalajes o fabricación de muebles. Recordamos que en el año 2003 se efectuaron un par de embarques de pulidas tablas por 8 mil toneladas para los Estados Unidos y más de 15 mil en distintos embarques para Puerto Rico, México, Italia y Japón.

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