IGNACIO MUNYO - Profesor de Economía de la Universidad de Montevideo

"El contribuyente está subsidiando la mala gestión en empresas públicas"

"El mal resultado no se explica por las inversiones", afirmó Munyo. 

—La rebaja de precio de los combustibles y el ajuste en la tarifa de UTE instalaron un debate sobre el uso de las empresas públicas para hacer ajustes fiscales. ¿Qué opina?

—Que es muy positivo el debate. Entre 2001 y 2007 Antel, Ancap, UTE y OSE le daban al Estado ganancias equivalentes al 1% del Producto Interno Bruto. A partir de 2007 y hasta ahora han dado déficit. Se argumentó por parte del gobierno que el resultado global de las empresas públicas se resentía por las inversiones en infraestructura. Pero cuando se observa el resultado primario corriente, es decir, excluyendo las inversiones, se constata que entre 2001 y 2007 el superávit era del 2,5% del PIB mientras que desde 2007 a la fecha es de 1,4%. Eso quiere decir que más allá de las inversiones que se hicieron, el resultado corriente, excluyendo intereses e inversiones, ha caído y se explica por una mala gestión.

—Ancap acaba de bajar el precio de los combustibles.

—Pero esa rebaja es un chiste. Por contexto externo el petróleo bajó y le permite a Ancap recomponer su situación a costa de los contribuyentes que siguen pagando en Uruguay la nafta más cara de la región y es una de las más caras del mundo. Y la competitividad también está complicada. Si bien ha subido el tipo de cambio, no ha logrado recuperar la pérdida de competitividad con Brasil. En ese contexto, tener insumos productivos como combustible y energía a menor precio sería muy importante. Sin embargo, por esa falta de eficiencia en la gestión las empresas públicas utilizan esas ventanitas de oportunidad, como ocurre ahora con el valor del crudo a la baja, para cerrar sus balances y contribuir a financiar un déficit que está por encima de los tres puntos del PIB. Ese déficit se explica porque los contribuyentes están subsidiando a empresas públicas que ahora dan pérdida cuando, históricamente, siempre fue al revés y con la devolución de parte de sus ganancias a Rentas Generales ayudaron a financiar políticas sociales, gasto, etc.

—¿Ante esto qué alternativa tiene el gobierno?

—La pregunta es si vale la pena subsidiar empresas públicas por sus problemas de gestión al costo de complicar la competitividad del sector productivo y afectar el bolsillo de los contribuyentes. Se pueden buscar mecanismos co-mo la apertura de una parte de esas empresas a capitales privados para tener una rendición de cuentas mayor, como se ha hecho en otros países. Por ejemplo, cotizar en la Bolsa de Valores, lo que dará la obligación de presentar mejores balances y con más periodicidad. No es bueno que las empresas públicas terminen siendo el instrumento para cerrar las cuentas. Vamos a cerrar sustancialmente el déficit a costa de tener tarifas públicas caras y eso es como hacernos trampas a nosotros mismos.

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