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Couriers amplían servicios para incentivar compras web

Mientras las compras por Internet en el exterior siguen creciendo y el gobierno implementó nuevo límites con el objetivo de mejorar los controles sobre el régimen vigente para que no haya abusos, las empresas de courier ya ofrecen nuevos servicios para facilitar la operativa de sus clientes.

La nueva reglamentación que rige desde el 1° de enero establece entre otros aspectos la obligación de ser propietario de una tarjeta de crédito internacional para poder comprar en el exterior. En ese nuevo escenario, ya hay couriers que brindan la posibilidad de acceder a una tarjeta prepaga internacional en forma gratuita y con un trámite simple, según un relevamiento realizado por El País.

Por ejemplo, una empresa de courier permite obtenerla a través de la web en un plazo de 72 horas y solo completando un formulario con datos personales. El plástico queda habilitado una vez que se efectúa una carga mínima de US$ 30 o de $ 600 que se puede hacer vía Internet o al momento de retirar el plástico.

Otra empresa prevé firmar un convenio con una financiera de plaza para que sus clientes puedan acceder a una tarjeta internacional prepaga sin costo anual y sin necesidad de ir a un banco. Otra compañía también lanzará una tarjeta internacional para sus clientes próximamente.

Pero no solo las empresas de courier se han volcado a ofrecer esta solución. También una firma de servicios financieros tiene disponible una tarjeta prepaga que se obtiene de forma gratuita, y que además de ofrecer el descuento de 4 puntos de IVA dispuesto por la ley de Inclusión Financiera, permite comprar por Internet en todo el mundo.

Asimismo, representantes del sector bancario señalaron semanas atrás a El País que si bien la mayoría de sus clientes que compran por Internet en el extranjero ya lo hacen utilizando tarjetas internacionales, se puede esperar una demanda creciente de este tipo de productos con la nueva reglamentación.

De acuerdo a los últimos datos disponibles de la Dirección Nacional de Aduanas (DNA), a los que accedió El País, entre enero y noviembre de 2014 se habían realizado 211.271 transacciones comerciales mediante Internet, que ya superaron en 25% las realizadas durante todo 2013. El monto total de las compras fue de US$ 27 millones y en su mayoría corresponden a productos de vestimenta y textiles, calzado y electrónica.

El director nacional de Aduanas, Enrique Canon, dijo a El País que el nuevo marco regulatorio tiene por objetivos que el consumidor uruguayo "tenga a disposición las compras por Internet que son de la modernidad" y a su vez que sean hechas dentro de un marco "que ponga resguardo al comercio nacional de la competencia desleal" por parte del comercio internacional.

Los controles.

Además de exigir una tarjeta internacional de crédito para poder operar, la DNA accederá a datos de los compradores que no tenía, como la descripción de la mercadería de acuerdo a una codificación que se anexó al decreto, la especificación del tipo de tarjeta de crédito o débito del titular de la compra, el emisor de la tarjeta y la inclusión en la documentación de los cuatro últimos dígitos del número de la tarjeta de crédito o débito del titular de la compra.

El nuevo decreto también establece que las encomiendas del exterior para ser exoneradas de impuestos deberán ser recibidas por una misma persona física mayor de edad; no tener fines comerciales; y, en caso que la encomienda contenga una compra, el pago de la mercadería deberá realizarse mediante el uso de tarjeta de crédito o débito internacional, cuya titularidad coincida con el titular de la compra y con el destinatario de la encomienda. Se permite un máximo de cinco anuales para cada persona física.

Hasta ahora, no era necesario que coincidiera el titular de la tarjeta con el titular de la compra, por lo que en una familia podían hacerse al menos 10 compras al año con el mismo plástico.

También hasta ahora no era necesario tener tarjeta para comprar, ya que las empresas de courier (que traen las encomiendas) ofrecían el servicio de hacer la compra y abonarla en una cuenta bancaria o una red de pagos.

El máximo de compras por año será de cinco envíos y el valor no podrá superar los US$ 200 por vez, ya que a partir de ese tope deben pagarse impuestos de importación por la operación.

Además, cada compra de entrega no expresa menor a US$ 50 —que antes no tenían límites en cantidad— estará incluida dentro de las cinco anuales. Este tipo de compras, se hacían generalmente a China y venían por El Correo que ahora deberá regirse por el mismo régimen que los courier.

Días atrás representantes de las empresas de courier dijeron a El País que todavía faltan aspectos para que el sistema tenga la eficacia deseada. Por ejemplo, señalaron que la DNA no tiene previsto verificar si la compra la realizó un mayor de edad.

La oficina busca que el Registro Civil le habilite su base de datos para corroborar (mediante la cédula de identidad) la edad del comprador. "Hay menores con extensiones (de tarjetas) internacionales y pueden comprar perfectamente", indicó uno de los consultados.

Esperan mejor funcionamiento

La Cámara de Comercio fue la gremial que más solicitó la adopción de nuevos controles al régimen de compras por encomienda. Los empresarios sostienen que esa modalidad de compra es una competencia desleal para los comercios locales. Y por eso, el año pasado ante el crecimiento exponencial de estas operaciones vía Internet exigieron una mayor regulación. El presidente de la gremial, Carlos Perera, dijo días atrás en una entrevista con El País que el sistema, con los nuevos controles que rigen desde el 1° de enero "ya no es tan disparate como era antes". Igualmente, señaló que habrá que ver cómo funciona. "Es muy poco el tiempo que tenemos para evaluarlo. Pienso que algo mejoró, pero hay que ver cuál es el desempeño", dijo.

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