TIEMPOS DE DESAFÍOS PARA LA REGIÓN

"Un crecimiento de 2% o 3% resultaría fatal para la región"

Para el titular de CAF, Enrique García, América Latina debe ir a otro nivel.

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Espera que América Latina consiga mejor nivel de crecimiento económico. Foto: F. Flores

La semana pasada más de 1.000 personalidades, entre ellas expresidentes y altos funcionarios de toda la región, se dieron cita en Washington para la reunión anual de la CAF Banco de Desarrollo de América Latina. El foro, que ya llega a su vigésima edición, se ha convertido en un especie de laboratorio para tratar retos que enfrenta la región y soluciones a sus múltiples problemas. En entrevista exclusiva, Enrique García, su presidente, hace un balance sobre los que a su juicio son los temas más apremiantes para América Latina.

—La situación de la región no es la mejor. Hay desaceleración económica, inestabilidad política en varios países como Brasil y Venezuela, la brecha entre ricos y pobres sigue siendo muy grande y la corrupción sigue campante. Sin embargo, usted es optimista. ¿Por qué?

—Sin duda no estamos en la bonanza que tuvimos en años anteriores. Pero trato de mirar las cosas desde un punto de vista pragmático y más optimista. Si bien ha habido una caída en el crecimiento de todos los países y mayor presión en el manejo fiscal y monetario, no estamos en una crisis como la que se vivió en los años 70 con la crisis de la deuda y la híperinflación. El patrón de crecimiento es más bajo, pero hay que diferenciar, pues ha tenido mucho peso la caída de dos economías grandes como Brasil y Venezuela. En Perú, Chile, Colombia Panamá y Bolivia el crecimiento ha sido menor pero no a una recesión. Dicho eso Latinoamérica necesita hacer un ajuste en su modelo de desarrollo. Cosa que lamentablemente no hicimos en los años de las vacas gordas. Buscar un modelo que sea más de ventajas competitivas. No estar tan ligados a los precios de los commodities que si bajan entramos en problemas.

—¿Y usted que sugiere?

—Este es un momento de inflexión. Hay que aprovechar el momento para mirar la región a largo plazo. No hay que descuidar la macroeconomía. Pero todos deben buscar un modelo de transformación productiva donde se ponga más énfasis en inversión de buena calidad, en infraestructura y logística, en educación e institucionalidad. Hay que buscar consensos de largo plazo. El problema no es de economistas únicamente. Es un problema político pues es necesario lograr una agenda a largo plazo, de 15 a 20 años, conscientes de que cada cuatro o cinco años habrá cambio de gobierno. Lograr lo que han hecho los países asiáticos, pero adaptado al modelo democrático que impera en la región. Otro tema clave es la integración regional, que no debe mirarse como un lujo sino como una necesidad. Todo el sueño que se tuvo en los 90 de una región unidad (bajo un acuerdo de libre comercio) se ha esfumado. La mayor parte de los esquemas que existen, como Mercosur, están pasando dificultades. Han surgido nuevos esquemas. Y entre ellos quizá lo más pragmático es la Alianza del Pacífico. Pero no es suficiente. Si América Latina quiere insertarse efectivamente en las realidades de la globalización con cadenas productivas de otro nivel que precian el valor añadido, que además son más permanentes en la creación del empleo, debe establecer alianzas para complementarse y actuar en conjunto. De lo contrario estaremos en dificultades. Se debe aprovechar este momento y no contentarse con las predicciones de crecimiento del 2% al 3%.

—A propósito de eso. Usted ha dicho que con un crecimiento de ese orden no es posible mantener los avances en materia social y hasta se puede revertir una tendencia que sacó a millones de la pobreza. ¿Es así de grave?

—Un crecimiento de ese nivel resultaría fatal. Hemos hechos estudios que demuestran claramente que si América Latina quiere converger con los países industrializados de aquí a los próximos 25 años y no perder los beneficios que ya ha logrado en la reducción de pobreza e inclusión social tienen que crecer a un promedio constante, no variable, del 5% al 6%. No lograrlo sería gravísimo pues muchos de los que han llegado a la clase media podrían volver a la baja y a la pobreza con todas las consecuencias políticas que eso puede tener. Es un desafío monstruoso, pero no se puede ser complaciente.

—¿Cómo ve el proceso de paz en Colombia?

—Si vamos a hablar de las cosas positivas que han pasado en el año hay que referirse a este proceso. No solo por Colombia, un país que ha logrado avanzar bastante a pesar de la guerra y que ahora podría hacerlo mucho más, sino por toda América Latina. Acabar con uno de los pocos conflictos que quedan en la región es muy importante. Está en la agenda por que creo que todos los latinoamericanos, y el resto de la comunidad internacional, debemos estar muy alertas para poder apoyar el proceso de diversas maneras. En la CAF estamos trabajando en el desarrollo de proyectos en esa dirección y hemos comprometido unos US$ 1.500 millones. Pero, además, atraer otros recursos que sirvan para respaldar la implementación del acuerdo de paz. Ese monto suena grande pero se va a necesitar mucho más y todos debemos aportar.

—Pero el acuerdo aún debe ser votado por los colombianos en el plebiscito fijado para el próximo mes, ¿están asumiendo que ganará el Sí?

—Cuando uno está dentro de su propio país pues hay muchos factores que influyen en las posiciones que se adoptan. Yo, viéndolo de afuera, pienso que es preferible tener un acuerdo de paz que no sea perfecto a una guerra indefinida. Esta en manos los colombianos. Pero yo hago votos para que internamente pueda manejarse de tal manera que las diferencias, que son naturales en un proceso democrático, se articulen de una manera que no estropean un proceso que todos vemos como positivo.

—Hace una semana la CAF llegó a un acuerdo con Cuba que calificaron de histórico. ¿En qué sentido?

—En la CAF creemos firmemente en a integración regional y la integración de Cuba la tenemos muy en mente desde hace varios años. Queremos que Cuba sea uno de los países accionistas de CAF. Por el momento lo que hemos firmado un acuerdo de cooperación para apoyar a Cuba con cooperación técnica, seminarios, conferencias. Eso nos va a permitir ser un puente para otras fuentes de financiamiento, especialmente en desarrollo sostenible y medio ambiente. Es un paso importante hacia ese objetivo final y para ello tiene que hacer algunos ajustes en su macroeconomía, modificación cambiaria que hay que ayudar a que se den. Somos la primera multilateral que tiene algún tipo de acuerdo con Cuba.

—¿Cómo ve que se resolverá la crisis por la que atraviesa Venezuela, país donde ustedes tienen la sede principal?

—Soy demócrata y práctico. Creo que se van a dar las condiciones para que se llegue a un acuerdo, bajo la asistencia de a comunidad internacional y con las partes cediendo posiciones. No tengo pruebas directas pero lo que he podio palpar es que se están construyendo puentes. Eso espero pues cualquier otra solución que no pase por el diálogo y el acuerdo no sería deseable.

—La conferencia anual de la CAF en Washington ya cumple 20 años. ¿Qué aporta esta cita hemisférica?

—Esta conferencia se ha vuelto un hito importante en Washington. Hace 20 años comenzamos con una reunión de 60 personas y era solo un asunto andino. En la medida en que nos transformamos de una entidad andina a una latinoamericana el foro creció al punto que ahora las citas son de más de 1.000 personas con personalidades del más alto nivel.

Atípica campaña electoral de Trump.

-¿Qué piensa sobre la posición anti-inmigrante que ha adoptado el candidato republicano Donald Trump y los efectos que tendría una victoria suya este noviembre en América Latina?

-Esta campaña es atípica. La polarización es muy grande y las posiciones drásticas. La pregunta que hay que hacerse es cómo actuarán una vez lleguen a la presidencia. Yo lo que espero es que en caso de que gane el candidato que propone esas políticas que menciona, eso no se lleve a la práctica. Una cosa es el candidato y otra el presidente, que tiene que lidiar con un congreso, con la comunidad internacional. Lo que puedo decirle es que está no ha sido una buena campaña.

-Otra de las cosas que ha dicho Trump es que piensa renegociar los acuerdos comerciales entre ellos los que tiene Estados Unidos con muchos países de la región. ¿Cree que eso es viable o solo otro tema de campaña?

-No creo. Es poco realista pensar que avances tan importantes como los que se han logrado en el mundo en esa materia se puedan retroceder. Especialmente viniendo de la principal potencia del mundo. La sensatez va a primar.

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