se espera también un repunte en el consumo

Economía argentina empieza a mostrar señales de mejora

La economía argentina crecerá, si se toman en cuenta las estimaciones más optimistas, 1,5% este año, luego de haber caído 2% en 2014. La inflación, en tanto, continúa resistiéndose a perforar el piso del 25% anual, según el consenso de las consultoras privadas.

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Una mejora en el poder adquisitivo puede ayudar al kirchnerismo en las elecciones. Foto: Reuters

Ese combo conformado por un crecimiento débil y alta inflación no luce, a priori, como el ideal para apuntalar las chances electorales de los candidatos del kirchnerismo.

Sin embargo, las estadísticas frías esconden dos tendencias que podrían tener alta incidencia a la hora de contar los votos. Por un lado, los temores que tenía una amplia porción de la sociedad a fines del año pasado en torno a una aceleración de la crisis económica durante los meses de la campaña electoral se disiparon.

Por el otro, en los próximos meses, cuando los argentinos vayan a las urnas para elegir al sucesor de Cristina Fernández de Kirchner, los niveles de actividad económica y, sobre todo, de consumo prometen registrar un rebote.

"En Argentina está demostrado que para ganar elecciones, los gobiernos tienen que fijar lo más posible el valor del dólar. Con ese objetivo logrado, el cierre de las negociaciones salariales dará como resultado un aumento del poder adquisitivo en el segundo y tercer trimestre, el período en el que se definirá la elección presidencial", dijo Diego Giacomini, economista jefe de la consultora Economía & Regiones.

El apuntalamiento de los niveles de consumo, particularmente en años de elecciones presidenciales, ha sido una herramienta que entregó altos réditos políticos al kirchnerismo.

De hecho, el boom del consumo registrado en 2010 y 2011 fue un impulso clave para que Fernández alcanzara la reelección con el 54% de los votos. Si bien los límites mucho más estrechos que hoy presenta la economía no permiten reeditar el escenario de aquellos años, el gobierno apuesta, al menos, a un cambio de tendencia.

"En 2014 los argentinos tuvieron una pérdida real del poder adquisitivo del 5%, la primera caída después de la crisis de 2001. Este año la recuperación será entre el 3% y el 5%, y ese rebote va a empezar a notarse fuertemente a partir del mes que viene. El gobierno comprende muy bien la lógica del ciudadano-consumidor: entiende que hay una dimensión del consumo que trasciende la esfera microeconómica y que tiene un fuerte impacto social y, por ende, político", dijo Guillermo Olivetto, presidente de la consultora W, especializada en consumo.

En los últimos meses, la desaceleración de la inflación (pasó del 39% anualizada en abril de 2014 al 29% en el mismo mes de este año, según el promedio de las consultoras privadas) frenó la caída del salario real e impulsó un aumento en la confianza de los consumidores.

En mayo, el Índice de Confianza del Consumidor elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella se ubicó en el nivel más alto desde febrero de 2012.

Esa mejora de las expectativas podría consolidarse en los próximos meses.

Las negociaciones salariales entre sindicatos y empresas, que debían haberse cerrado en marzo, se demoraron hasta mayo o junio, según la actividad. Eso hará que, además del incremento nominal de los sueldos y el aguinaldo, los empleados registrados también perciban en los próximos meses el retroactivo por las demoras en el cierre de las negociaciones paritarias.

El nivel de actividad económica también podría tener un respiro en los próximos meses. Para la consultora Elypsis, 2015 cerraría sin crecimiento, pero la caída del Producto Interno Bruto (PIB) registrada en el primer semestre será compensada por una leve recuperación en la segunda mitad del año.

Los tímidos brotes verdes que muestran la actividad y el consumo intentarán ser capitalizados políticamente por los candidatos oficialistas en las elecciones primarias del 9 de agosto y las generales del 25 de octubre.

No obstante, la herencia que tendrá el gobierno que asuma el 10 de diciembre amenaza con volverse más pesada en los meses que restan hasta la sucesión presidencial.

Una muestra de eso es el deterioro creciente de las cuentas públicas. En marzo, el déficit fiscal creció 540% con respecto al mismo mes de 2014. Buena parte del rojo en las cuentas públicas es provocado por el incremento de los subsidios para mantener congeladas las tarifas domiciliarias de electricidad y gas del 20% más rico de la población.

A este desequilibrio fiscal se le suma un evidente atraso cambiario (ver aparte).

Atraso cambiario y cepo que complica.

El atraso cambiario que experimenta Argentina, está afectando la competitividad de las economías regionales. Además, el cepo para mantener sin grandes saltos el valor del dólar oficial antes de las elecciones sigue restringiendo el acceso a divisas para la importación de insumos.

El problema es que, a contramano del discurso industrialista enarbolado por el gobierno en los últimos años, la dependencia de insumos importados en sectores como el automotriz y el electrónico es hoy más alta que en 2003. El resultado es que la actividad industrial lleva 21 meses consecutivos de caída.

Aún con esos desequilibrios, la economía podría jugar a favor del gobierno en los meses de la campaña electoral.

"El segundo y tercer trimestre van a ser los mejores del año con registros de consumo positivo. Ahora bien, este rebote será solo estacional y, sobre el final del año, el poder adquisitivo volverá a caer a los mismos niveles que a comienzos de 2015 con el agravante de un mayor atraso cambiario", dijo el economista jefe de la consultora Economía & Regiones, Diego Giacomini.

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