Según las proyecciones del equipo económico y de los analistas privados

Las "dos economías" que se prevén para próximos años

Cuál será la marcha de la economía en los próximos dos años es una incógnita. El gobierno dejó a la vista en el proyecto de ley de Presupuesto su visión para 2016 y 2017 y afirmó que sus proyecciones, incluso, podrían mejorar. Los analistas hicieron sus números y coincidieron en que el panorama planteado es "optimista".

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García, director de la OPP, Astori, ministro de Economía, y subsecretario Ferreri. Foto: F.Ponzetto.

Las proyecciones del gobierno marcan un año complicado 2015 con 2,5% de crecimiento del que 1 punto corresponde a la producción de Montes del Plata, caída de exportaciones, caída de empleo y caída de inversión. Pero 2016 ya sería un año mejor: 2,5% de crecimiento y sin efecto Montes del Plata, suba de exportaciones, aumento muy leve del empleo y mayor inversión.

El ministro de Economía, Danilo Astori, dijo el viernes al programa En Perspectiva que es "seguro" que el Producto Interno Bruto (PIB) "no va a bajar" y que si bien "va a mantener un ritmo de desaceleración, se acrecentará". Es más, agregó, "nosotros vamos a ir buscando elementos de juicio cada vez más rigurosos para saber si no tenemos que corregir al alza esas previsiones".

Los analistas no lo ven así. Es más, consideran que las proyecciones no solo no se concretarán, si no que el gobierno no podrá cumplir con la meta de reducción del déficit (del 3,5% del PIB actual a 2,4% del PIB al cierre de 2019) y advierten riesgos de que deba aumentar los impuestos, algo que Economía descarta.

"Hay una gran incertidumbre sobre los desarrollos económicos globales y regionales, pero las tendencias recientes apuntan a un escenario más pesimista que el implícito en las proyecciones del gobierno, sobre todo para el corto plazo. Está implícito que los shocks son transitorios y eso parece optimista", dijo a El País el economista socio de Vixion Consultores Aldo Lema.

Para Lema, la actividad, el empleo y la inversión "tendrían un desempeño peor al asumido por el gobierno".

"Parece improbable una recuperación en un contexto de viento en contra desde los vecinos y el resto del mundo. Y además no hay espacio para desarrollar políticas contracíclicas en materia fiscal y monetaria", agregó. Por otra parte, "un escenario adverso por más tiempo" hace prever un dólar más alto al proyectado con una inflación más elevada, "que como en el pasado hace el ajuste de licuar salarios y gasto público", dijo el economista.

En ese contexto "será muy difícil bajar el déficit fiscal y estabilizar la deuda pública. Un alza de la carga tributaria seguirá en el menú de opciones reforzando el sesgo procíclico de la política fiscal. En los buenos tiempos fue expansiva y en los malos tendrá que ser necesariamente contractiva. Sin consolidación fiscal, estaría en riesgo el grado inversor", añadió.

En CPA Ferrere, la visión sobre la economía en 2016 y 2017 también recoge mayores dificultades de las que están reflejadas en el Presupuesto, en parte porque considera un contexto internacional que en los últimos 90 días ha empeorado.

La foto refleja "un crecimiento más moderado que el previsto en el Presupuesto, mayor afectación del empleo y menor crecimiento del salario real. Pese a todo eso, entendemos que la inflación no bajará como espera el gobierno, porque a medida que sea más evidente la desaceleración de la actividad y el deterioro del mercado laboral, Uruguay priorizará recomponer el tipo de cambio real y eso supone acelerar la depreciación de la moneda. Además la inflación alta es funcional para el cierre fiscal, porque reducir la inflación afecta la recaudación vía impuesto inflacionario e ingresos por señoreaje", dijo a El País el economista Alfonso Capurro.

Para ponerlo en números: el presupuesto asume para 2017 una inflación promedio de 6,3% y Capurro de 9,1%. El dólar oficial será de $ 29,70 y $ 31,60 en promedio en 2016 y 2017 y CPA Ferrere estima que llegará a $ 31 y $ 35 respectivamente.

El gobierno considera que el crecimiento estará dado por el consumo y la inversión. Pero según Capurro el consumo se debilitará por la afectación del mercado laboral y la suba del dólar y la inversión no tendrá dinamismo. "Un shock de inversión privada podría ayudar a amortiguar la desaceleración, pero eso requiere acciones rápidas para agilizar los procesos de convocatoria y adjudicación, de lo contrario esas obras no estarán operativas en 2016 o 2017", dijo Capurro.

Con este panorama, considera que no será posible reducir el déficit fiscal. "Entendemos que la mejora del déficit fiscal que está planteada en el presupuesto para 2016 y 2017 posiblemente no tendrá lugar. Si Uruguay crece 2% por ejemplo, el déficit fiscal seguiría ubicándose en torno al 3,5% y no se daría una reducción del déficit al 2,9% (en 2017) como está asumido en el Presupuesto. Si esa situación se consolida, desde el punto de vista de política económica hay tres opciones posibles: contener la suba de gastos o recortar gastos para bajar el déficit, tolerar ese déficit —lo que implica asumir el riesgo de que suba el ratio deuda/PIB, lo cual puede ser riesgoso en un escenario en el que Brasil puede perder el Investment Grade—, o aumentar impuestos".

La economista Matilde Morales de PwC también considera que la meta de déficit fiscal planteada por las autoridades "es bastante exigente" y su cumplimiento dependerá del comportamiento de la economía. Si bien concuerda con el gobierno en que este año el PIB podría expandirse 2,5% esto dependerá del consumo cuyo desacelera "podría acentuarse en los próximos meses si se profundiza el deterioro del mercado laboral. Para el próximo año estimamos que la tasa pueda ser un poco menor a la proyección oficial", agregó.

La mayor discrepancia, no obstante, la encuentra en la inflación. "El crecimiento de precios comenzaría a moderarse por el enlentecimiento del consumo y el menor aumento de los salarios, pero de forma muy gradual por la indexación que existe en la economía y la suba que está teniendo (y que se mantendría) en el tipo de cambio. Además el núcleo más duro de precios mantiene rigideces a la baja. Nuestra proyección actual es que la inflación finalice 2015 en torno al 9,5% y el próximo año creemos que la inflación cerraría por encima del 8%" estimado por el gobierno dijo Morales.

Un informe elaborado por los economistas de Deloitte va en la misma línea. "El escenario macroeconómico sobre el que descansan las proyecciones luce optimista en la actual coyuntura internacional y regional" y ese "optimismo" representa un "riesgo" para bajar el déficit fiscal, ya que está incidida por mayores ingresos y "los últimos datos de la recaudación tributaria ya muestran niveles inferiores a los que se prevén en el programa para el conjunto de 2015".

En este sentido, sostienen, si la economía termina teniendo una desaceleración "más acentuada y/o más prolongada que la prevista" —ellos consideran que crecerá menos de 2% en 2016 y 2017— hay "riesgos para el cumplimiento del programa que se presentó" y "es muy probable que también deba haber un ajuste a nivel tributario".

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