INFORME DEL BID PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

La educación, una decisión de inversión "sumamente inteligente"

Cada año adicional de formación implica un incremento de 9,6% del salario.

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Las familias de estos países destinan 7% en desarrollo de actividades. Foto: Archivo

Los avances tecnológicos aplicados al mercado laboral "aumentan la productividad y la demanda de empleos que requieren capacidades de resolución de problemas, pensamiento abstracto y creativo y habilidades sociales". Este fenómeno por ahora se da en los países latinoamericanos de manera más bien tímida, pero su llegada es "inevitable". Por este motivo, "contar con una fuerza laboral con habilidades sólidas y adaptables es primordial para la región". Estas son algunas de las afirmaciones que realiza el informe Aprender mejor: Políticas públicas para el desarrollo de habilidades, elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

De la mano del avance de la tecnología, habrá que "buscar opciones de política que produzcan las habilidades requeridas de una manera costo-efectiva". En este sentido, uno de los planteos centrales del trabajo que se presentó ayer es que "las soluciones costo-efectivas para mejorar las habilidades pueden darse a todas las edades".

¿Cómo define a las habilidades este trabajo del BID? Se trata, dice, de "capacidades que aumentan la productividad de los individuos, permitiéndoles producir más en igual tiempo y utilizando la misma tec-nología y equipo". Se pueden agrupar en tres categorías: socioemocionales, cognitivas y académicas.

De acuerdo al informe, si se los compara con países de similar nivel de desarrollo, los habitantes de América Latina y el Caribe presentan habilidades "bajas" a lo largo de toda su vida. Fruto de esto, "cuando los individuos ingresan en el mercado laboral como adultos, las consecuencias de toda una vida de acumulación deficiente de habilidades se ven reflejadas en su productividad en el trabajo", asegura el estudio.

El rezago que tiene América Latina y el Caribe en este terreno no tiene como raíz el dinero, apunta el trabajo. De hecho, la región vuelca en promedio tres puntos porcentuales más de su Producto Interno Bruto (PIB) a la educación que 25 años atrás y todos los países relevados destinan, en promedio, la misma parte de su PIB a ese rubro que los desarrollados (alrededor de 5% del producto). Por esto, el mensaje es claro: "los gobiernos deberían centrarse en gastar los recursos actuales de manera más efectiva".

Familias.

Por su parte, las familias de estos países vuelcan "sumas importantes" al desarrollo de habilidades: un hogar promedio gasta cerca de 7% de su presupuesto en esto. Es una cifra superior, por ejemplo, al 6% de Estados Unidos. "Es probable que los hogares de la región estén gastando su dinero para compensar las deficiencias en el acceso o la calidad de la escuela pública", dice el informe.

Las familias toman esta decisión de gasto "porque saben que vale la pena", dado que en la región "los retornos de la educación son altos". En concreto, cada año adicional de educación en estos países implica un aumento promedio de 9,6% del salario real, afirma el trabajo. "Desde un punto de vista estrictamente financiero, la educación en América Latina y el Caribe representa una decisión de inversión sumamente inteligente".

"El retorno por año adicional de educación es menor cuando se alcanzan los 11 años de escolaridad en comparación con el hecho de alcanzar los 12 años y finalizar la secundaria". Es decir que "el mercado casi no recompensa el hecho de haber comenzado los estudios secundarios y no terminarlos", mientras "la graduación paga, literalmente".

Estos retornos son "particularmente altos" entre los trabajadores que cuentan con estudios superiores: llegan a 16,6%.

Además, aquellos con mayor nivel de estudios presentan una menor probabilidad de estar desocupados y las posibilidades de tener un empleo que les brinde satisfacción son mayores. En este sentido, se aclara que algunas disciplinas cuentan con una mejor remuneración que otras. Esto también varía en función de a qué institución haya concurrido la persona.

Asimismo, se indica que, más allá del plano educativo, el mercado laboral valora la experiencia que tenga el trabajador. "Los individuos se vuelven más productivos a medida que suman más experiencia en sus empleos porque adquieren nuevas habilidades a través del aprendizaje con la práctica de otras modalidades de capacitación", se señala.

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