Competitividad, impuestos, inserción externa, ajustes salariales y tarifas

Los empresarios hicieron su "lista de pedidos" al gobierno

En un contexto en que el ciclo de viento favorable para la economía uruguaya llegó a su fin y la actividad enfrenta una desaceleración, representantes del sector empresarial coincidieron en que la situación no es de crisis, pero alertaron sobre la necesidad de que se implementen medidas para mejorar la competitividad, acceder a nuevos mercados, y mantener la inversión local y extranjera, entre otros, para enfrentar con mejores perspectivas el nuevo escenario mundial.

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Empresarios de varios sectores plantearon sus necesidades y propuestas. Foto: El País

Esas fueron algunas de las líneas principales desarrolladas ayer por los presidentes de la Cámara Uruguaya de la Construcción (Ignacio Otegui), de la Cámara de Industrias (Washington Corallo), de la Cámara Mercantil de Productos del País (Pedro Otegui) y de la Asociación Rural —ARU— (Ricardo Reilly), en la conferencia denominada: "Las empresas en el nuevo contexto, regional e internacional: visión, necesidades y propuestas" organizada por la Asociación de Dirigentes de Marketing.

La pérdida de puestos de trabajo en la industria fue uno de los primeros puntos abordados ayer por Corallo. El empresario recordó que el sector perdió en los últimos tres años de 8.000 a 10.000 empleos y aunque fueron absorbidos por otros sectores, destacó que no tienen las mismas condiciones salariales que genera la industria y que son de las "más altas".

El industrial remarcó que "el viento favorable cambió de rumbo" ya desde hace algunos años y hoy hay sectores afectados por el tipo de cambio y la caída de los precios de las exportaciones. "El tipo de cambio ha tenido un deslizamiento que es favorable y positivo, pero en los últimos tiempos se ha enlentecido. En la medida en que ese tipo de cambio no recupere el ritmo, eso seguirá pesando en la competitividad como una herramienta inmediata", dijo Corallo.

Para el empresario, como alternativa se podría buscar un sistema de devaluación fiscal en la cual se puedan otorgar beneficios de tipo diferencial, de acuerdo al tipo de empresa o sector de actividad.

"Podría ser por vía de aportes patronales, devolución de impuestos o por un adecuamiento y sinceridad de las tarifas públicas", señaló.

Por otra parte, el empresario sostuvo que se necesita que los próximos ajustes de salarios que se acuerden en la próxima ronda de negociación colectiva "estén medidos y marcados por la prudencia y la coherencia" entre las partes. "Tal vez algunos puedan dar IPC, tal vez otros no tengan condiciones de dar IPC, tal vez algunos tengan que tener un sistema diferencial", indicó.

La necesidad de abrir nuevos mercados fue otro de los puntos destacados por los empresarios. Según Corallo "no se le puede decir que no" a ningún acuerdo, en la medida que "sea compatible" con la industria nacional y no ponga en riesgo el trabajo de los uruguayos. Ese fue uno de los aspectos claves que también remarcó Otegui, el titular de la Cámara de la Construcción. "Lo primero es mejorar la inserción internacional del comercio exterior, tanto de bienes como de servicios. (...) Si Uruguay no crece hacia afuera y se inserta en el mundo no vamos a poder dar trabajo y buenas condiciones de vida", remarcó el empresario.

Además, Otegui destacó la importancia de preservar las normas que han permitido la consolidación de "una importante corriente de inversión", tanto de capitales extranjeros como locales. "No debemos hostigar a quien invierte. El mundo ofrece siempre otras alternativas", dijo.

Para el empresario, la caída de la actividad en la construcción que se comenzó a observar en 2014 seguirá al menos hasta mediados de 2016. Esto ha derivado en la pérdida de entre 11.000 y 13.000 puestos de trabajo desde 2013.

Agregó que la caída de la actividad no debería "alentar la informalidad" en el sector que hoy está por debajo de 20%.

La Vivienda de Interés Social según el empresario "ha sido el amortiguador" ante la caída de la inversión en el negocio inmobiliario, sobre todo en Maldonado donde hoy se construyen unas 1.800 unidades.

No obstante, Otegui consideró necesario eliminar los topes en los precios de la VIS, porque eso ha sido un "freno" y ha hecho que la modalidad "fracase" en algunos departamentos del interior donde no hay oferta.

En tanto, Reilly, presidente de la ARU, remarcó algunos aspectos a atender como los altos precios de los combustibles y el tipo de cambio. El dirigente insistió en que el dólar hoy debería estar entre $ 30 y $ 32 para estar más alineados con las canastas de monedas de los países con los que se negocia.

Además remarcó que los impuestos al sector se incrementaron un 300% en 12 años y en los últimos cuatro se duplicaron de la "peor manera" con impuestos a la tierra que son "un desestímulo" para la inversión y el crecimiento. "En algún momento va a entrar a pesar", dijo.

Por su parte, Pedro Otegui de la Cámara Mercantil de Productos del País reclamó que Uruguay acceda a a todos los mercados en igualdad de condiciones y cuestionó el funcionamiento del Mercosur. También mostró preocupación respecto a si Uruguay está aprovechando para agregar valor a algunos de sus productos. Eso puede hacer que se pierdan puestos de trabajo o se generen menos en el futuro, advirtió.

"La principal fuente de actividad del país proviene del agro. Si el campo sufre, sufrimos todos. La producción y la exportación son tomadores de precios del mercado internacional. Si el dólar baja sufre la producción y sufre a industria agroexportadora", afirmó.

Bocina, Lugano y aplausos.

Los discursos pronunciados ayer fueron muy bien recibidos por los empresarios que colmaban los salones de Punta Cala. Eso quedó demostrado al finalizar cada uno de los disertantes con un aplauso cerrado por las ideas expuestas. Pero el almuerzo de ayer tuvo otros dos ingredientes extras. En el cóctel de bienvenida buena parte de la atención se la llevó el futbolista y excapitán de la selección uruguaya Diego Lugano que se tomó fotografías con varios de los presentes. Además en esta ocasión, el ruido de los cubiertos y las voces de los disertantes se mezclaron durante buena parte del mediodía con el sonar de las bocinas. En la calle que da al frente del salón más de una decena de camiones dedicados al transporte de bebidas se habían estacionado para manifestar.

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