Solicitan que la empresa incluya en la paramétrica gastos de seguridad

Estaciones vuelven a reclamar a Ancap por costos operativos

La Unión de Vendedores de Nafta del Uruguay (Unvenu) señala que la inclusión de costos no reconocidos en la paramétrica que fija sus márgenes de ganancia todavía continúa pendiente. El mayor énfasis de la gremial está puesto en aspectos de seguridad.

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A fines de diciembre, la Unvenu y Ancap decidieron incluir temas vinculados al uso de las tarjetas de crédito en los establecimientos y costos de personal en las estaciones de servicio dentro de la paramétrica.

Sin embargo, Ancap decidió no tomar en cuenta costos referidos a la seguridad en los comercios, aunque quedó pendiente un nuevo encuentro entre las partes para continuar intercambiando sobre la postura de la Unvenu.

El presidente de la gremial, Daniel Añón, indicó a El País que esa reunión prevista en primera instancia para fines de enero o principio de febrero aún no se concretó. Y los estacioneros sostienen que las condiciones de seguridad en los establecimientos son cada vez peores.

"No solamente por los robos que efectivamente se cometen; algunos propietarios quieren vender solamente con tarjetas. En otros casos los empleados están bastante nerviosos y no quieren atender de noche", señaló Añón.

El empresario expresó que ante esa realidad surgen costos relativos a la seguridad de las estaciones que son asumidos por los propietarios y deberían estar incluidos en la paramétrica de costos que regula sus ganancias.

Los reclamos de la Unvenu sobre la paramétrica de Ancap vienen desde 2013. En ese momento, la gremial de vendedores se opuso a la paramétrica de costos que rigió durante todo el año pasado. Incluso, se había conformado una comisión bipartita que realizó un estudio de costos en 52 estaciones de servicio de todo el país para determinar la incidencia en las ganancias de nuevos costos que no conformaban la paramétrica.

Pero cuando llegó el momento de fijar el nuevo cálculo (previo a enero de 2014), Ancap solamente incluyó el ajuste salarial anual de los trabajadores del sector.

Ante eso, los propietarios sostuvieron que sus ganancias habían quedado congeladas, ya que los costos adicionales determinados en ese estudio no estaban incluidos en el cálculo.

Allí comenzó una serie de asambleas de estacioneros que en marzo del año pasado resolvieron declararse en conflicto y anunciaron que tomarían medidas. Los encontronazos continuaron y la Unvenu resolvió una paralización del suministro de combustible durante dos días en septiembre (lunes 29 y martes 30) en todo el país.

En medio de las negociaciones Ancap manifestó su voluntad de pedir la esencialidad en el suministro de las naftas si la medida efectivamente se llevaba a cabo.

Desde filas opuestas, la Unvenu sostenía que, en realidad, la falta de suministro se haría sentir durante más días.

Además, desde el directorio de Ancap se afirmaba que los propietarios de los comercios tenían ganancias por demás suficientes, que eran negadas por los dueños de los establecimientos.

En la última semana previa a la paralización hubo contactos del presidente de Ancap, José Coya, con directivos de Unvenu para desactivar la medida. El domingo 28 de septiembre, luego de conversaciones con jerarcas gubernamentales, la Unvenu decidió levantar el paro.

Luego llegó el anuncio de la empresa pública de incluir cambios en la paramétrica de costos. En nuevas negociaciones se estableció que formaran parte algunos de los reclamos de la Unvenu.

Pero allí quedaron pendientes los costos sobre la seguridad en las estaciones de servicio y una declaración de los estacioneros señaló que las modificaciones eran insuficientes.

Un nuevo compromiso de diálogo entre las partes quedó pendiente a fin de año y es el que reclaman desde la gremial de propietarios, que aún no se produjo.

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