CAMBIO DE ESCENARIO

Estancamiento de actividad afecta a la cadena de pagos

Diferir saldos a abonar, refinanciación y más gestión de cobro de morosos.

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Expectativa de suba de precios en el mercado es superior a 10% desde febrero. Foto: AFP

En diferentes sectores de actividad el cumplimiento de obligaciones se ha vuelto un tema central. Para hacerlo surgen diferentes formas: diferir los pagos, pedir refinanciamiento o contraer nuevos créditos para afrontarlos. En un escenario de estancamiento de la actividad, la morosidad y las deudas a pagar cada vez cobran más relevancia, mientras la rentabilidad de las empresas comienza a escasear.

Dificultad para afrontar las cuotas de leasing de vehículos, contratar servicios de gestión de cobranza, cambios en la cadena de pagos a proveedores, cuentas bancarias suspendidas o clausuradas por falta de fondos (ver nota aparte), son temas que ya están incluidos en la agenda de empresas de distintos sectores productivos.

La agricultura tuvo durante casi una década un mercado mundial demandante y altos precios de los commodities alimenticios. Pero esa tendencia luego se revirtió y la tonelada de soja ya no vale US$ 600. Además, en los últimos dos años aspectos climáticos complicaron las cosechas, las ecuaciones no dan y las empresas ingresaron en una fase de rentabilidad baja, con sus consiguientes inconvenientes.

El presidente de la Asociación Rural (ARU), Ricardo Reilly, dijo a El País que el sector tiene una falta de liquidez importantes y por eso "a aquellos que deban afrontar obligaciones se les va a hacer más cuesta arriba".

Indicó que, por el momento, los índices de morosidad del sector no tuvieron un incremento significativo, pero "está claro que el nivel de endeudamiento está más alto que en años anteriores".

Reilly manifestó que el sector históricamente fue de baja rentabilidad. "Estuvimos viviendo épocas que no eran normales y ahora se está volviendo al promedio histórico. Pero la realidad es que siempre fue un sector de alto riesgo compuesto por variables que no se pueden manejar y que tiene baja rentabilidad. Hay años buenos, pero después muy malos donde se trabaja a pérdida", explicó.

El secretario de la Intergremial de Transporte Profesional de Carga (ITPC), Gustavo González, expresó a El País que en el sector hay empresas que ya tienen problemas para asumir los pagos de los leasing con los cuales financiaron la compra de nuevos vehículos.

"Son empresas que tienen dos o tres camiones que años atrás crecieron, pero los leasing son a cinco años. Estuvieron dos o tres años sin problemas, pero ahora les quedan dos por delante y con la caída de la actividad están complicadas", indicó González.

Esa situación llega "en medio una zafra de soja y arroz que fue mala, se hicieron muchísimos menos viajes de lo previsto. Entonces, la cajita de ahorro que antes eran las zafras ahora ya no lo son. Con eso podías subsistir el resto del año. Normalmente en estos meses baja la actividad, pero ahora es mucho peor porque también bajó la producción", sostuvo.

A nivel de los bancos, la morosidad ha subido, pero aún se mantiene en niveles históricamente bajos (ver nota aparte). El presidente del Banco República (BROU), Jorge Polgar dijo que "es un fenómeno que acompaña a los indicadores económicos. En el BROU aumentó, pero está mucho más ligado a grandes clientes que son noticia que a un fenómeno generalizado".

Según Polgar "lo que se encuentra, es más clientes que le piden al banco generación de holgura, es decir refinanciaciones comercialmente aceptables, lo que es una práctica habitual del negocio".

Julio Iribarne es socio del estudio Ferrere y está al frente de un equipo dedicado, entre otros servicios, a la gestión de cobro de deudas. Y el requerimiento de los clientes para acceder a este servicio ha tenido un crecimiento fuerte en los últimos meses.

"El estudio tiene oficina en Tacuarembó, un departamento que depende mucho de la actividad rural. Ya desde el año pasado se empezó a sentir un parate grande en la actividad y eso comenzó a provocar roturas en las cadenas de pagos. Como cubrimos todo el norte del país empezó a existir una mayor demanda de nuestro servicio de cobranza", explicó el profesional a El País.

Informó que en esa zona "hay problemas en el cobro; en algunos casos se refinancia, en otros se difieren pagos y también hay empresas que directamente cerraron".

Iribarne afirmó que además de la actividad rural la problemática de las cuentas impagas también incluye a las industrias, como la maderera y la frigorífica. Ante el incumplimiento de los compromisos, aumentó la contratación de los servicios para la gestión de cobranza, tanto a nivel extrajudicial como judicial.

"Cuando se viene de una época de tantos años de bonanza el cliente no quiere llegar a la Justicia, porque prefiere mantener la relación comercial con el deudor hasta que se convence que no le queda otra. Ya están empezando a aparecer casos judiciales", sostuvo Iribarne.

Por su parte, Juan Pablo Speranza, vicepresidente de micro y pequeñas empresas en el Consejo Directivo de la Cámara de Industrias (CIU), señaló a El País que este tipo de firmas "sufren exactamente igual que los demás con la diferencia que no tienen la espalda que tiene una empresa más grande que puede afrontar las situaciones de otras formas. Pero el problema es el mismo".

El empresario añadió que "en el mercado (interno) se pelea todas las mañanas cuando se levanta la cortina" del comercio o la fábrica.

Speranza, que proviene de la industria alimenticia, señaló que las empresas de ese rubro no han perdido venta, pero sí rentabilidad.

Por último, el economista Gustavo Licandro enumeró una serie de elementos que podría resentir el crédito. Allí mencionó el freno de la actividad y la demanda interna (factor fundamental para la expansión del Producto Interno Bruto de años anteriores) y la caída de precios internacionales de algunos commodities agrícolas.

En ese escenario "el crédito interno debería frenarse y los niveles de incumplimiento debería crecer. Las empresas que están con pérdidas van a tener dificultades financieras", dijo a El País.

Sostuvo igualmente que esa posibilidad se mitiga porque el sistema financiero local tiene un nivel de liquidez y solvencia muy alto. "Eso hace que la presión de los acreedores sobre las empresas todavía esté en niveles razonables", finalizó.

SECTORES EN PROBLEMAS.

Agricultura - Mayor endeudamiento.

Luego de dos veranos complicados para el sector, uno con sequía y otro con inundaciones, los números comenzaron a cambiar. Los empresarios sostienen que el agro siempre tuvo una rentabilidad baja y durante muchos años se trabaja a pérdida. Actualmente, sostienen que no hubo un incremento significativo de la morosidad aunque sí aumentó el endeudamiento.

Pymes industriales - Baja rentabilidad.

Las pequeñas y medianas empresas industriales asisten a un escenario actual de menor rentabilidad. Estas firmas sostienen que sufren los mismos problemas que las grandes compañías aunque "sin la espalda suficiente para poder hacerles frente". Es por eso que para las pymes susbsistir en el mercado es un inconveniente que se les presenta a diario.

Transporte de carga - Cumplir con los compromisos.

El transporte de carga sufrió los efectos de una mala zafra agrícola. En años anteriores esa zafra era la que les permitía afrontar compromisos posteriores en momento de menor actividad. Actualmente, empresas del sector tienen problemas para cumplir con los pagos de las cuotas de los leasing bancarios, mecanismo con el cual financiaron la compra de nuevos vehículos de carga.

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