MARÍTIMAS 

Evitemos barcos varados dentro del puerto; profundizar dragados

Finalmente los dos barcos graneleros demorados en nuestro puerto a causa de la sorpresiva bajante de nuestras aguas por el viento norte ocurrida a partir del pasado 19 de mayo, en las primeras horas del lunes 22, quedaron liberados del fondo barroso ya que sobrevino la creciente.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Los depósitos de la fábrica de celulosa estarían en la zona de La Aguada. Foto: Archivo El País

En primer lugar zafó del Muelle C el panamax que había cargado 17 mil toneladas de soja y a continuación lo hizo el maderero que estaba en los muelles 6 y 7 de donde largó amarras y con práctico a bordo y remolcador lo llevaron al Muelle C a continuar con la carga de pinos que no pudo levantar en aquellos muelles porque ya estaba tocando fondo. Se estima que el barco sojero, que había cargado previamente en Nueva Palmira (TGU) 46 mil toneladas de soja, salió de Montevideo calando 12 metros. Hay que decir que tres días antes este barco ya estaba listo para zarpar pero no tenía agua. En cuanto al barco maderero, creemos que resultó con un perjuicio mayor debido a que en primer lugar lo sorprendió la lluvia y debió suspender la carga, aunque después cargó unas mil toneladas adicionales pero no pudieron seguir porque el barco ya comenzaba a tocar fondo y ya sabemos cuánta profundidad tenemos allí. La lluvia sorprendió al escenario portuario y se abatió sobre los pinos que ya estaban en el muelle a bordo de los camiones y también a los que estaban en viaje del depósito acopiador detrás del Cerro al puerto y que, obviamente, también aumentaron su peso. Así que por esta causa el barco maderero que salió el martes, lo hizo con unas 3 mil toneladas menos por decisión del capitán a causa de que los árboles habían absorbido agua y tenían sensiblemente mayor peso.

Nosotros dimos la semana pasada la información escueta del suceso, pero creemos que el hecho amerita algunas reflexiones. Aceptamos que hay una política de dragados, pero esta no es suficiente o, en todo caso, está a destiempo, carente de previsión.

Nuestra visión sobre el tema es: ¡barcos varados dentro del puerto de Montevideo, no!

Sí, por cierto, un persistente viento norte que solo se da dos veces al año, cuando no llueve en Brasil y más bien en verano, comenzó a restar niveles de agua en el puerto y esos dos barcos graneleros sufrieron las consecuencias. Pero no fue el único factor adverso, hay otros que deben ser cuidadosamente atendidos. Como puerto no podemos quedar sujetos a factores fortuitos como el viento norte.



DRAGADOS. Somos un puerto geográficamente privilegiado por su ubicación y profundidad de aguas, así nos ven en la región con un canal de acceso a 12,60 metros y buenas aguas dentro del propio puerto. Ahora tenemos el flamante Muelle C, un muelle público con la mayor profundidad que dragado por Dredging a 12 metros al cero, creemos que podría ir a más. Estamos tratando de convertirlo en un puerto concentrador de cargas y esto viene de la historia. Así que lo primero que debemos evitar es tener barcos varados dentro del puerto y para ello hay que dragar. Nuestra política portuaria debiera focalizar sus esfuerzos, si queremos tener un puerto concentrador de cargas, en disponer de buenas profundidades en sus accesos y dentro del puerto para poder atraer líneas de barcos y cargas de la región, tránsitos, y esto se logra con aguas profundas para los barcos de hoy día. Hay que hacer exactamente lo que hizo la Autoridad del Canal de Panamá para atraer la nueva generación de barcos: amplitud y más profundidad. Por supuesto otras herramientas igualmente valiosas con las que debemos manejarnos son puerto libre, disponibilidad de muelles y áreas operativas. Pero no podemos pedirle a un armador o cargador que envíe su barco a Montevideo a completar carga y la operación se vea interrumpida por quedar el barco varado; es un accidente que no va a favor del puerto y en la medida que nosotros podamos o esté en nuestras manos reducir este u otros problemas, no debemos ahorrar esfuerzos para evitarlos. Eso es lo que debemos tener siempre presente, Autoridad portuaria y Comunidad portuaria todos debemos ser proactivos para tener un puerto óptimo, eficiente, minimizando los problemas, y agregaríamos, contribuyendo a reducir también las tensiones entre los actores portuarios, que por cierto las hay en demasía y no les hace bien a nadie, nos desprestigian. Entiéndase, no hay que ver enemigos dentro del puerto, porque ellos están afuera y en todo caso son los puertos competidores. Debemos negociar hábilmente con quienes en nuestro puerto nos traen los barcos y las cargas, y debemos hacerlo tan paciente y amablemente como lo está haciendo el gobierno con UPM, para ellos “puente de plata” porque los necesitamos a todos. Debemos entender que hoy no tenemos líneas navieras ni cargas cautivas, no existen más. Son las tres o cuatro líneas navieras más grandes del mundo las que deciden itinerarios. Pero vamos a los dragados que es el centro de nuestra nota. A pie de Muelle C que ahora tiene 360 metros y pronto irá con la prolongación que se está construyendo a 540 metros, fue dragado a 12 metros al cero por Dredging y es la propia autoridad portuaria que lo vende como el muelle público más profundo del puerto, la perla de la corona, pero quedó demostrado que un viento norte acabó con esa ventaja. O bien se descuidó el trabajo de mantenimiento de los 12 metros o es aconsejable dragar a pie de este muelle a los 13 metros al cero. Repetidamente hemos oído que la Sociedad de Prácticos aconseja ir a los 14 metros al cero. Los dragados cuestan dinero pero que sepamos es la mejor inversión. El año pasado (mayo 2016) la empresa Maersk hizo pública una queja por falta de profundidad para sus barcos en un área frente a la terminal TCP, que es un espacio donde giran sus enormes barcos de 300 metros, y fue necesario que el propio presidente de la ANP fuera a Paraná en viaje urgente para recomponer la enojosa situación. Esto se pudo evitar simplemente dragando. O sea que no sólo fue el viento norte el que nos afectó.

Pero pensando en todo este episodio y en aquellos dos barcos, es evidente que entre el 19 y 22 de mayo no había 12 metros, sino menos a pie del Muelle C, en el antepuerto y seguramente en la terminal TGM. No culpemos totalmente al viento norte que lo seguiremos sufriendo. Pero, además, en cualquier circunstancia no debería dejarse asentar los barcos graneleros sobre fondos barrosos o duros de los puertos.

El barco sojero recién pudo flotar el lunes cuando volvió la creciente. El maderero recién pudo continuar la carga cuando lo cambiaron al Muelle C. Así que el frente de este muelle que pronto tendrá 540 metros, debe ser el muelle público con el frente de atraque más profundo del puerto de Montevideo y por lo tanto merece especial atención de la autoridad portuaria para que se sobre en dragados y también en la Terminal de Granos Montevideo (TGM) que, tenemos entendido, ha hecho saber también la falta de agua.

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