Planes para el euro y en Venezuela preocupan a las industrias uruguayas

Exportadores prenden "luz amarilla" por devaluaciones

El plan para debilitar el euro anunciado el jueves por el Banco Central Europeo (BCE) y la devaluación en Venezuela, son dos elementos que se harán sentir en las exportaciones uruguayas hacia esos mercados que son de los principales destinos de las colocaciones en el exterior.

Dando cuenta que lo de Venezuela agrega una perla más a un collar de problemas, exportadores e industriales apuntan a encuentros con representantes de la Unión Europea (UE) para discutir sobre el futuro acceso al mercado del viejo continente y seguir conversando sobre la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre el Mercosur y el bloque europeo.

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Durante 2014, las exportaciones hacia Venezuela fueron por US$ 412,7 millones y una caída de 8,1% con relación a 2013. Por su parte, hacia la UE se vendieron US$ 1.354,4 mi-llones el año pasado, con un aumento de 4,8% al comparar con 2013, según datos del instituto Uruguay XXI. Los principales productos hacia el primer destino fueron la leche y los quesos. Hacia el segundo la carne vacuna fresca, refrigerada y congelada (ver gráfico).

Ahora, pensando en 2015, la visión exportadora es negativa sobre el desempeño de las colocaciones en esos dos mercados.

Con los problemas de Venezuela a cuestas (sumado a magros desempeños de las exportaciones hacia otros principales mercados como Brasil y Argentina), exportadores e industriales pretenden que la situación de las colocaciones hacia Europa no desmejoren. Pero en el horizonte reciente apareció un plan de estímulo del BCE para debilitar al euro y reactivar la economía de la eurozona.

El plan, anunciado el jueves por el presidente del BCE, Mario Draghi, consiste en que el organismo comenzará a partir de marzo con un programa de compras de deuda pública y privada de 60.000 millones de euros al mes, unos US$ 67.800 millones. La respuesta no se hizo esperar y la cotización del euro llegó a los niveles menores de los últimos 11 años.

Ante eso, la cúpula de la Cámara de Industrias (CIU) ya encomendó un estudio a sus técnicos para evaluar el impacto local de las medidas en Europa.

El presidente de la CIU, Washington Corallo, dijo a El País que la gremial tiene previsto para los primeros días de febrero un encuentro entre sus directivos y representantes de la UE que llegarán a Uruguay para intercambiar sobre el acceso de mercadería uruguaya al viejo continente.

"Hay que evaluar el panorama con calma. No es lo mismo a nivel económico que a nivel práctico", dijo Corallo.

El gerente de Frigorífico San Jacinto, Gastón Scayola, señaló a El País que desde hace un par de meses Europa pelea precios a la baja.

"Eso nos está complicando la vida, porque en Europa es donde se venden los cortes más caros de los animales y donde se defiende la plata del conjunto de los negocios", dijo.

Por eso, de mantenerse un euro "planchado" en relación al dólar se encenderá una "luz amarilla muy fuerte" para la exportación de carne uruguaya. Los cortes que van hacia Europa son los de la cuota Hilton (para ganado terminado a pasto) y de la cuota 481 (animales de alta calidad terminados a granos).

Scayola expresó que "la única carta que tenemos para escaparnos es si se diera una situación similar a la de los últimos tres meses del año pasado, donde Estados Unidos estuvo dispuesto a pagar precios muy altos por la carne uruguaya".

Ese podría ser un mercado sustituto, pero ofrece una dificultad: la cuota anual de ingreso al año es de 20.000 toneladas. "Donde todos los frigoríficos usen la cuota, en tres meses se termina. Y Estados Unidos tendría que pagar precios muy fuertes para colocar carne sin cuota", dijo el directivo de San Jacinto.

El presidente de la Unión de Exportadores (UEU), Álvaro Queijo, dijo a El País que la valorización del dólar en algunos mercados como Europa, Brasil y otros siempre complica un poco la actividad. Añadió que la situación con la UE se va a complicar.

"Tenemos miedo en que si no se llega a un acuerdo de libre comercio entre Mercosur y la UE, esto se acentúe más porque va a haber otros mercados que van a acceder con los mismos productos nuestros en condiciones comerciales mejores y los nuestros van a tener que pagar aranceles con menos margen y se va a volver cada vez más difícil", expresó.

Indicó que la gremial está en permanente contacto con la representación de la UE en Uruguay. "Estamos gestionando que se avance en el acuerdo", dijo Queijo. Y adelantó que, seguramente, también la Unión de Exportadores mantenga encuentros con esos representantes.

Venezuela.

Sobre la situación con Venezuela, el presidente de los exportadores señaló que básicamente lo que hay es un problema con los pagos. "No creo que solamente con la devaluación se arregle".

Por eso, Queijo prevé que continúen los problemas con los pagos de las exportaciones y la situación siga siendo compleja. "Capaz que hay algún sector de alimentos o medicamentos que puede seguir operando, pero para otro tipo de productos va a seguir siendo inaccesible el mercado venezolano", dijo el presidente de los exportadores. Tomando esa previsión es que la gremial estima que las exportaciones hacia el país caribeño continúen cayendo durante el año.

El plan anunciado por Maduro fue el de mantener el dólar para importar alimentos e insumos en 6,3 bolívares y unificará los otros dos tipos de cambio, lo que implicará una devaluación en un escenario de fuerte crisis económica y una inflación que llegó a superar el 64% el año pasado.

Corallo, dijo que Venezuela "ya hace tiempo que es una complicación", ya que tienen restringido el acceso a divisas para poder importar.

Señaló como otro problema fundamental el derrumbe del precio de su principal producto exportable: el petróleo.

Por esa razón, los industriales entienden que su balanza comercial va a ser deficitaria en los próximos años. "Se le va a complicar la vida (a Venezuela). Eso va a requerir también algún cambio a nivel político", sostuvo Corallo.

El oasis en el desierto parece ser la situación de Funsa. Su directivo, Enrique Romero, dijo a El País que no han tenido hasta ahora problemas de pago por sus ventas de neumáticos a Venezuela.

Dos situaciones desafiantes para Uruguay a las que se suma Rusia

El economista de CPA Ferrere, Alfonso Capurro, dijo a El País que en el caso de Europa es "evidente que la fuerte depreciación del euro en los últimos seis meses no es una buena noticia para los exportadores locales".

Para Capurro "la cuestión de fondo más preocupante para las exportaciones hacia esa región es la debilidad del proceso de crecimiento y de la demanda en la Europa postcrisis 2008, debilidad que hasta ahora no se reflejaba en la cotización de la moneda porque el BCE no se había embarcado en una política monetaria expansiva para luchar contra la recesión postcrisis, a diferencia de la FED, el Banco Central de Japón o el de Inglaterra".

El economista señaló que el caso de Venezuela es tal vez uno de los más preocupantes, porque a una economía que mostraba desbalances macroeconómicos importantes, sobre todo en su balanza de pagos, se sumó en los últimos meses la caída del petróleo como una nueva fuente de inestabilidad y de agravamiento de las tensiones en la cuenta corriente.

"En el caso de Venezuela, además de la incertidumbre sobre el valor de la moneda están las restricciones a la compra de divisas, que podrían profundizarse", dijo Capurro.

Otra preocupación para el economista es la situación de Rusia, que fue un cliente importante de Uruguay en los últimos años. Pero, la reducción del poder adquisitivo de los consumidores rusos medida en dólares —luego de la fuerte depreciación del rublo— puede tener impactos sobre la demanda global y el precio internacional de productos relevantes para Uruguay, como es el caso de la carne.

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