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Firmas en concurso: mayor cantidad desde crisis de 2002

El año pasado se presentaron a concurso de acreedores 83 empresas. Es la mayor cantidad desde la crisis de 2002, cuando fueron alrededor de 220. También se produjo un aumento significativo en la cantidad de cuentas bancarias suspendidas y clausuradas.

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La construcción fue el sector más afectado durante el año 2015.

La cantidad de empresas en concurso en 2015 creció 36% en comparación con 2014. De las 83, 60 lo hicieron en forma voluntaria (por la imposibilidad de hacer frente al pago de sus obligaciones) y 23 de manera necesaria (solicitado por sus acreedores), según datos aportados a El País por la Liga de Defensa Comercial (Lideco).

En 2014, los concursos habían llegado a 61, con 41 voluntarios y 20 necesarios. Números similares se habían registrado en 2013, con 63 empresas en concurso (43 voluntarios y 20 necesarios). Ese año, 2013, ya había verificado un incremento en la cantidad de empresas que se presentaron a concurso, ya que en 2012 habían sido 49.

En 2015, si se buscara establecer un promedio, el cálculo daría que se presentaron a concurso de acreedores siete empresas por mes. El mes con mayor cantidad de presentaciones a concurso fue diciembre con 11, seguido de junio con 10.

Pero el dato más significativo lo informó el director gerente de Lideco, Bernardo Quesada. La cantidad de empresas en concurso de 2015 es la mayor desde la crisis económica de 2002.

En el año, las empresas de la construcción y las vinculadas a ese sector fueron las más afectadas y esa situación determinó que se presentaran a concurso.

El freno de la actividad general en el año se notó en esa industria. Allí, entonces -cuando ese enlentecimiento se verifica- comienzan a postergarse los pagos de obligaciones, se toman más deudas y luego la situación desemboca en la presentación a concurso. También debieron apelar a ese mecanismo empresas de elaboración de manufacturas plásticas, comercios por mayor de alimentos y bebidas y alguna distribuidora de productos lácteos vinculada a Ecolat, compañía que a principios de año abandonó el país.

La Cooperativa Bancaria también transitó el camino del concurso en el primer semestre del año pasado.

En la construcción hubo dos ejemplos importantes de empresas que debieron hacerlo. Una fue la compañía local Calpusa que trabajaba, entre otros proyectos, en las obras de la central de ciclo combinado de UTE en Punta del Tigre, contratada por la multinacional coreana Hyundai.

La otra fue la brasileña OAS. A principios de abril, la constructora se presentó a concurso voluntario de acreedores. La firma ya había realizado trabajos en obras públicas locales y en ese momento mantenía una relación contractual con GNLS (consorcio local conformado por GDF Suez y la japonesa Marubeni). Ese consorcio era el encargado de la construcción y puesta en funcionamiento de la planta regasificadora que se montaba en Puntas de Sayago.

GNLS había contratado a OAS para el armado de muelle y escolleras del proyecto de regasificación. Pero a principio del año pasado se profundizaron las diferencias técnicas entre ambas compañías y en marzo GNLS le rescindió el contrato a OAS. Pocos días después, al mes siguiente, OAS se presentó a concurso.

En otro sector, también resonó la situación de la pesquera Fripur. Pero en este caso, la compañía no forma parte de la cantidad de 2015, ya que su presentación a concurso se concretó en julio de 2014.

CUENTAS.

En este rubro, los datos aportados por Lideco son de doce meses acumulados a noviembre. Allí, entonces en el año móvil a noviembre del año pasado se verificó un incremento de 33,8% de cuentas bancarias sancionadas por infracciones a la Ley de cheques en comparación con el mismo período a noviembre de 2014.

En el caso de las cuentas suspendidas fueron 1.554 frente a 1.182 con una suba de 31,5%, mientras que las clausuradas fueron 534 contra 378 del período anterior y un aumento de 41,3%.

La clausura se aplica cuando la emisión de cheques sin fondos —y, por tanto, la suspensión de la cuenta— es repetida. Esa medida puede extenderse por el plazo de uno a dos años. En tanto, cuando se libra un cheque que no puede ser cubierto por falta de fondos, la suspensión que se aplica es por seis meses, según establece la legislación vigente.

Además, cuando esta situación es detectada por el Banco Central, se otorga un plazo de cinco días hábiles al titular de la cuenta para que cumpla con los pagos o de lo contrario se procede a la suspensión.

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